TERCER FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“NUEVAS PROPUESTAS PARA LA PREVENCIÓN Y SANCIÓN DEL DELITO DE GENOCIDIO”

Instituto de la Judicatura Federal

Viernes, 20 de febrero de 2015

 MESA 3

Moderador: Lic. Francisco Javier Guerra González (México)

Vicedirector del Consejo de Proyectos y Coordinador para México de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz

Queremos agradecer la participación de la Dra. Elia Cornejo con este caso particular de los juicios de Núremberg, el caso de Israel con Eichmann, que tiene que ver con el genocidio capital como fue el Holocausto, y que a partir de ese evento histórico comenzó a generarse una serie de investigaciones y procesamientos a nivel internacional, como fueron esos juicios de Núremberg y los Tribunales especiales que siguieron a este acontecimiento, para finalmente caer en la instalación de un tribunal de carácter permanente, como fue la Corte Penal Internacional.

La importancia que tiene de que los pueblos reconozcan la necesidad de hacer justicia, aun cuando no se trate de casos específicos que acontezcan en un país. Ella se suma a la propuesta que hacía el Dr. Baltasar Garzón de la justicia universal, y muy particularmente la Jurisdicción Universal, para que quienes cometen delitos sean finalmente castigados; y de ahí la importancia de reconocer la necesidad de hacer justicia tratándose de violaciones a los más graves delitos que vulneran, que ofenden a toda la humanidad.

Vamos a pasar con nuestro siguiente panelista. Tenemos ahora, nos da mucho gusto recibir nuevamente con nosotros al Dr. Franco Marcelo Fiumara de Argentina.

Dr. Franco Marcelo Fiumara

Argentina

Juez en lo Criminal ante el Tribunal Oral, Doctor en Ciencias Jurídicas y Ciencias Políticas

Buenas tardes al querido pueblo hermano de México, es un honor para mí estar aquí. También quiero extender mis saludos a quienes se encuentran en el salón posterior, que he visto que es multitudinario, y también he visto muchos jóvenes entre ellos, lo cual quiere decir que tenemos esperanzas; si hay juventud: hay esperanza, hay futuro.

Yo quiero que me acompañen, que sean cómplices míos justamente para brindar un aplauso en el momento que le diga, pero no para mí, no sé si soy merecedor de tamaño reconocimiento; porque como bien ha dicho nuestro querido amigo y colega de Chile “jugando al fútbol se ven los pingos”; y con las personalidades que hoy nos precedieron soy un mero marcador de punta acompañando a Messi, Maradona, Pelé y Cristiano Ronaldo juntos en la selección, así que se me hace difícil.

Pero ¿por qué les hago este mensaje comparativo y banalizándolo a través del fútbol? Porque también va a ser importante para ver por qué motivos banales se puede llegar a un conflicto bélico.

Y se los transmito a los jóvenes para que comprendan las personas que están escuchando, la importancia en el campo jurídico que tienen, aprovechémoslo porque realmente aprendemos de ellos muchísimo, y aprendemos sobre la senda del bien.

Yo quiero que me acompañen con un aplauso a una persona que nos muestra cuál es el camino, cuál es el camino de la paz, copiando quien fue quizás uno de nuestros guías: Mahatma Gandhi, Nelson Mandela o también nuestro líder de color negro, estadounidense, quien también marcó el sentido o el sendero de lo que es no discriminar; y quiero que me acompañen en brindarle un aplauso al Dr. William Soto Santiago, que se lo merece. (Gracias por acompañarme, realmente lo merece).

Es un año muy especial; justamente termina con 5; y en este año se están cumpliendo, justamente cien años del primer crimen generalizado del siglo XX: el genocidio armenio, que no tuvo juzgamiento. Primer deuda de la sociedad mundial con un pueblo.

También se cumplen 80 años de una estigmatización, de un tema legal de una ley, como bien marcara uno que me precedió (o Kelsen o Carl Schmitt) de las nefastas Leyes de Núremberg. Leyes. Legalizaron quién es superior y quién es inferior. Estamos atravesando justamente los ochenta años, porque esto ha sido en 1935 en el mes de septiembre, cuando se estigmatizó por primera vez a los que eran “miembros  inferiores”, pero sobre todo, al pueblo judío.

Estamos cumpliendo también setenta años (uno de los motivos que nos está convocando aquí) del inicio de los Juicios de Núremberg y también de la primera legislación internacional a través de la Carta de Londres —si mal no recuerdo— del 8 de agosto de 1945; paradójicamente la misma semana que se arrojó la primer bomba atómica y la segunda, tres días posteriores; pero bueno, aquí está el camino.

Veinte años de “La paz de Dayton”, del gran genocidio europeo, que lamentablemente hoy nuestro querido ilustrísimo y mi admirado Dr. Baltasar Garzón nos ha dicho, quitándonos un poquito de esperanza de la decisión de la Corte Internacional. Pero no la vamos a perder, vamos a dar lucha; y para eso somos juristas y también personas de bien.

Reitero, con todos los que me precedieron, voy a tener que hacer malabarismos para no volver a repetir o solamente tratar de hacer un juego para poder ser comprendido con la sencillez que me caracteriza, y que todos  quizás me conocen (quien ha tenido  posibilidad de tratarme). Y tiene que ver mucho también con el concepto de soberanía, que muy bien ha introducido Baltasar o que también ha nombrado acá nuestra distinguida colega de Texas.

El sentido de soberanía. Todos conocemos, estamos todos en el ámbito jurídico; y no voy a hablar a través de qué significa soberanía o qué puede significar para la humanidad. Para mí, si voy a la palabra soberanía, significa: daño, no acepto al otro.

Y yo soy producto, Franco Fiumara, el apellido me lo dice, soy producto de mis padres que han tenido que escaparse: del lado de mi madre, de España, por la guerra civil; y de mi padre, de un pueblito remoto llamado Pizzoni en la región de Calabria en Italia, que justamente está asolado por las mafias, en especial La’ndrangheta; y hoy en día hay una preocupación generalizada en Italia, porque Calabria y Sicilia están a ojo de tiro justamente de Libia, del nuevo fenómeno criminal llamado ISIS. Esa preocupación la tenemos que tener latente, lo explicó bien el Dr. Baltasar Garzón. Gozan de sumas ideales de dinero a través del tráfico internacional del petróleo en negro y con eso están fomentando todo el armamentismo, el dominio territorial en África y también el dominio territorial en Asia; o sea, expandiéndose o al alcance de mano de España y de Italia. ¡Debe preocuparnos!

Y como yo les decía: ¿Que generó en mí, ser hijo de italiano? Y si yo lo bajo en el concepto jurídico: en el Derecho positivo tengo una doble ciudadanía, eso es en el ámbito del Derecho. Pero en lo que a mí me atañe en lo personal, si yo les puedo comentar, justamente es hacerme un hombre de paz, un hombre de paz. Yo me le debo a dos Estados: a Italia y Argentina. Y si hay un conflicto entre ellos yo no voy a fomentar ese incendio, justamente me va a hacer tratar de apagarlo.

¿Y por qué? ¿Y por qué le tengo cariño a Australia? ¿Por qué le tengo cariño a Alemania? Tengo otros dos primos hermanos con mi nombre y apellido, que nos marcan justamente nuestra ascendencia calabresa de honrar a nuestro abuelo, y que están en Australia (italo-australianos) y en Alemania (germano-italiano). ¿Cómo yo puedo enojarme o tener algún problema con esos Estados si solamente mi condición de binacional me llama al diálogo?

Entonces el concepto de soberanía va cediendo, va cediendo la estructura mental de nosotros, y tenemos que empezar a  aceptar al prójimo tal cual es, como es y con la cultura que tiene. Si nos convencemos de  eso vamos a respetar justamente todos los parámetros y culturas internacionales.

Ahí empieza con una sencillez tremenda lo que es el tema preventivo, y cómo nosotros vamos a obligar a los gobiernos locales a que realmente no confronten sino que dialoguen. Ese es el tema que yo por lo menos comprendo como soberanía.

Quizás me la pueden criticar y seguramente me la van a criticar, y tienen razón jurídicamente. Pero todo andamiaje jurídico debe nacer de la realidad de la sociedad, no justamente de lo que nos marcan los gobiernos políticos que después (uno de los casos que les quería justamente decir a la brillante exposición de mi colega) pueden corromperse y justamente albergar adentro criminales de guerra. Eso no lo podemos permitir.

El significado de paz, tan vituperado, y yo ya se los he explicado cuál es la forma de integrarnos. Cuando nosotros nos integramos entre pueblos y nos integramos como comunidad internacional, no vamos a fracasar, no nos va a pasar lo que sucedió con los jóvenes turcos, reitero, o con el Káiser, que ha podido escaparse del juicio (justamente ponderando una cuestión de soberanía) y Holanda no lo ha entregado para el juzgamiento.

Y en el caso de que se nos escape —porque como un Estado nacional no podemos dar respuesta soberana—, entonces sí es necesaria una Corte Penal Internacional que nos sirva justamente de resguardo o de paraguas protector a lo que nosotros no podemos dar.

Y aquí sí, tenemos que saber comprender y ceder soberanía. Un Estado cede soberanía, aunque funcione la complementariedad de la Corte Penal Internacional; y vaya si tiene que funcionar y lo tenemos que comprender.

Hoy en día Irak y Siria y también Libia, no pueden dar respuestas, las judicaturas locales. Entonces la comunidad internacional tiene que salir al rescate y tiene que ayudarlos a través de las Cortes, que después lo voy a mezclar con educación.

Quiero ser un poco claro con este concepto (pero lamentablemente hay muchos detractores de la Jurisdicción Internacional, y justamente por esto): volvemos a encerrarnos en nacionalismos cuando tenemos problemas económicos, volvemos a ideologizar el nacionalismo y nos volvemos a tornar fanáticos. Entonces, nuestro deber como juristas, como personas de bien, es no permitir esto y defender la Jurisdicción Internacional a ultranza —como bien lo dijera el Dr. Baltasar Garzón— en las Judicaturas locales o en las legislaciones locales, y también con la complementariedad de la Corte Penal Internacional. Esta es la verdadera importancia justamente de este foco y justamente de este encuadre.

La soberanía es algo efímero que lo aprovechan los Gobiernos, justamente, que son ideologizados a ultranza.

Creo que he dado un poquito los fundamentos de por qué hay que apoyar todas las posturas que nos está dando la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, encabezadas a través de la dirección del Dr. Soto, que nos guía por el camino de la paz —como dijese al inicio—; y por eso hay que modificar tanto la definición de genocidio, o ampliarla, y también el Artículo 6 del Estatuto de Roma. Tenemos que darles a las Cortes las herramientas en tiempo real y no en tiempos históricos; porque si se las damos en tiempos históricos tendremos miles o millones de muertos, en tiempo real podemos actuar como prevención.

Hemos tenido ya ejemplos nefastos, como bien nos ilustraran prácticamente todos los que me han precedido y lo han hecho magníficamente y brillantemente, que yo no creo estar en condiciones de alcanzarlos.

Cuando hay un genocidio o hay crímenes de lesa humanidad, uno no debe etiquetarlo en un color político, porque ya estaríamos cometiendo el primer error. Han cometido en su generalidad crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad o genocidios (los etiquetados ideológicamente de  izquierda), como en Camboya, como bien nos ha dicho el Dr. Baltasar Garzón, la Unión Soviética con uno de los criminales más grandes del siglo XX (cuasi comparable con Adolfo Hitler, si me lo permiten), que fue Stalin con El Holodomor, ideado del Estado soviético para eliminar al pueblo ucraniano con siete millones de personas padecidas por la política de la hambruna en la década del 30. Y paradójicamente mucho de esto no sabemos, y es importante saberlo.

¿Y por qué? Unión Soviética, Ucrania, Rusia. Rusia, miembro del Consejo de Seguridad Permanente en la actualidad, está haciendo nuevamente un desastre en Ucrania. Prestemos atención a lo que nos puede suceder en futuro. Nuevamente tenemos un conflicto prácticamente en corazón europeo con un miembro del Consejo de Seguridad Permanente que vetan muchas decisiones que se deben tomar en beneficio de la humanidad.

Otro de los temas también que ya atañe… Y no nos olvidemos, Hitler tomó dos ejemplos: el genocidio armenio, “¿quién se acuerda de los armenios?”, cuando se dirigió a sus generales; y también, justamente, Stalin, una admiración y odio justamente con el contra líder político comunista, pero que él tenía con su servicio de inteligencia pleno conocimiento de las purgas que Stalin realizaba adentro de su territorio, y también de lo que había acontecido con Ucrania; y Hitler copió.

Yo creo que el nazismo no ha inventado nada nuevo: fue una recopilación de crímenes que no han podido ser detenidos o preventivos en su momento, y él copió y dice: “Vamos a hacerlo,” e ideologizó en base a una falsa teoría racial que no existe; porque como bien alinea el Dr. Soto: somos el género humano, es la única raza existente acá en el planeta Tierra; ideologizó con teorías raciales, con darwinismo social, falsamente un ser superior; y ese ser superior, justamente (que era la “raza aria”) fue fanatizado con una ideología política; una ideología política de exterminio a quien no era correspondido, a través de las Leyes de Núremberg, y cuyo arquitecto que facilitó la estructura de exterminio (justamente como bien mencionara mi colega de Texas) fue Adolf Eichmann, quien asistió a Reinhard Heydrich en la Conferencia de Wannsee el 20 de enero de 1942; poquito tiempo después que Estados Unidos ingrese en la guerra.

La Conferencia de Wannsee fue la organización, no el inicio del exterminio; fue la organización a través del plan Reinhard de generar una industria, una industria llamada: exterminio de personas.

Eran todos conducidos a través del ferrocarril a los nuevos campos de la acción: Reinhard, Sobibor, Treblinka y Belzec, donde entraban millones de personas y eran exterminados en forma directa y sistemática. Y que muchas evidencias no tenemos al respecto, salvo por las personas con una famosa película que yo siempre recomiendo bien, que puede observarse en “Escape de Sobibor”, de cómo justamente se operaba allí.

Lógicamente, en pleno apogeo de guerra el nazismo iba a ser un desastre a nivel mundial, porque a los judíos los iban a acompañar las  otras razas que también eran “bocas inútiles”, como bien dijese en su momento Binding y Hoche, pero en otro sentido jurídico, cuando eran sobre discapacitados que también el nazismo se dedicó a exterminar.

La guerra ya después de Stalingrado vino con una contramarcha, un revés para el nazismo; pero el nazismo no menguó el exterminio, simplemente cerró los campos de exterminio directos de la acción Reinhard e implementó Birkenau II o Auschwitz II, como ustedes quieran llamarlo, que también lo grafica la película “La lista de Schindler”, donde era un campo mixto de concentración, donde había gitanos y donde los judíos que no eran mano de obra ideal (ancianos, niños y mujeres) eran conducidas en forma directa a esa fábrica criminal que era la cámara de gas, y posteriormente incinerados; utilizándose hasta las cenizas para un proyecto, un plan económico que servía para el abono. Tremendo, dramático. Y la humanidad lo soportó; y parece que el ejemplo no ha bastado.

Lógico, gracias a Dios Alemania perdió la guerra, no por el Estado alemán sino por el sistema político que lo gobernaba; porque los propios alemanes que eran disidentes fueron las primeras víctimas del nazismo, como los del Partido Comunista, Socialista, demócratas-cristianos, y no quiero ampliar para no confundir.

Y todo esto hubo un remedio, como bien dijeron todos ustedes, que fueron los Juicios de Núremberg; fue un remedio jurídico, que se ha dicho, con la Carta de Londres.

Y no voy a entrar – fueron el juicio principal a los jerarcas que habían podido capturar en ese momento, que no se habían suicidado o que no se habían escapado por la vía de las ratas, justamente a Sudamérica, en todo caso con la complicidad de gobiernos que amparaban a los criminales por algún beneficio, llámese personal, corrupción o llámese ideología política.

¡Una cuestión increíble! ¡Increíble! Pero que en Argentina va a hacer una mella muy especial con la dictadura de 1976, ¿no? Cuando lleguemos, que todo judío que era encerrado en el campo, sobre todo en La Matanza (en la jurisdicción donde ejerzo la magistratura), en donde estaba “el Turco” Simón, que torturaba a quien era judío, y entre una de las cosas que lo estigmatizaba, le hacía cantar marchas nazis o le hacía besar la bandera nazi; eso fue en Sudamérica la copia del nazismo.

Ahora, sí “el Turco” Simón (quien está gracias a Dios detenido)… Y aquí tengo que agradecer la integridad intelectual del Dr. Baltasar Garzón quien tan bien le ha hecho a la República Argentina para detener a muchos criminales que se habían escapado a España o en Europa con el juzgamiento; hemos podida dar una pequeña solución después, cuando retomamos los juicios.

Pero lo que quiero decir: imagínese mexicanos, argentinos, todos los amigos sudamericanos que me acompañan, ¿cómo puede haber un nazi entre nosotros, que haya nacido en el continente americano, cuando en su mayoría somos latinos o criollos? ¡No puede ser nazi, es incomprensible! “El Turco” Simón no sé qué comprendía. Si se miraba al espejo era tan mestizo o tan latino como yo. El nazismo no nos iba a perdonar, también nos iba a pasar por arriba como un tsunami.

Por eso no se puede permitir la política nazi. Jamás en el mundo debemos permitirla. Y nosotros debemos luchar (o toda ideología a ultranza).

Y el Juicio de Núremberg, que solamente voy a tocar el juicio principal… y una cuestión, aparte de las penas, y no quiero entrar en particularidades; pero sí que es una cuestión que siempre hablamos con mi admirado y distinguido colega Luis Ortiz Hernández, Magistrado de Venezuela: Cuando el Juicio Núremberg condenó (que muy pocos lo saben) a organizaciones nazis como organizaciones criminales. El sólo el hecho de pertenencia a la SS, a la Gestapo, al RSHA [Oficina Central de Seguridad del Reich], después gobernada por Kaltenbrünner o al Partido Nazi, ya era una persona criminal por el solo hecho de pertenencia.

Eso fue también lo que ayudó mucho al Estado israelí cuando fue el juzgamiento de Eichmann, porque justamente una de las acusaciones y de los motivos de sentencia tuvo que ver con su pertenencia al Partido Nazi, más allá de la arquitectura del exterminio.

O sea que marcó más cuestiones que hoy en día no las hemos revisto. ¿Y por qué no se han revisto o no se revieron terminada la guerra? Por una cuestión de política real, que es lo que los juristas no podemos permitir: que la política real nos pase por arriba, que el poder nos pase por encima; porque si no, no vamos a ser justos con nuestros pares. Somos servidores públicos, no nos servimos del poder; justamente servimos a los que necesitan, que es la ciudadanía común, que quizás no comprende la criminalidad de los actos; para eso estamos los servidores públicos.

Lamentablemente han pasado muchísimos años más después de Núremberg de que se han dejado de esto, la brillante definición de Lemkin que habría que actualizarla y que se dejó de lado: el politicidio, por las cuestiones que yo he nombrado; pero hemos llegado a la fuente originaria de lo que ha permitido la creación del Estatuto de Roma y a través de ello la Corte Penal Internacional. ¿Y qué fue? Un nuevo foco de conflicto dentro del continente europeo cuando ya paradójicamente también en Ruanda había un desastre; pero parece que el mundo tiene ciudadanos de segunda, ciudadanos de tercera y ciudadanos de primera. ¿Es triste no? Cuando yo dije que somos todos iguales, somos el género humano.

El foco o el caldo de cultivo para justamente lograr la Jurisdicción Internacional no fue Ruanda, sino que fue Bosnia, en pleno corazón europeo. Ya nos han, nuevamente Baltasar ha explicado un poquito la cuestión, lo que fue Srebrenica, una cuestión de política, justamente el Estado que está ahora bajo juzgamiento… (Creí que el tiempo no me pasaba, pero me pasó rápido; pero bueno, vamos a ir concluyendo).

Qué importante que fue igualmente la creación de una Corte Internacional después de lo acontecido en Bosnia, en Ruanda, donde fue la primer sentencia —como nos ha dicho— bajo el etiquetamiento de genocidio: Jean Paul Akayesu, que era maestro y un excelente jugador fútbol del club, era una personal normal. Fíjese por qué yo le doy la banalidad, justamente cuando les dije del fútbol, que no era descolgado; y justamente con nuestro admirado colega de San Salvador (para los que no recuerdan), si bien fue el motivo banal la guerra del fútbol entre El Salvador y Honduras que no recordamos, que produjo miles de desplazados…  y todo tuvo que ver: la excusa  y el aprovechamiento que uno de los dos había perdido el partido para clasificarse al mundial de México 1970 (que mi país Italia, mi segunda patria, perdió la final; pero bueno, eso es paradoja); pero quiero explicarles justamente cómo es la banalidad (después está mi revancha con Argentina, lógico).

Fíjense cómo de una banalidad, de una ideologización o de varias cuestiones que uno no tiene presente al inicio, podemos llegar a un conflicto sin conocer cuál va a ser el desenlace final. Y en esto es con lo que quiero ir concluyendo con el ISIS.

El ISIS es un fenómeno que tenemos que controlar, tenemos que ir etiquetando. El ISIS no admite diferencias. Con una diferencia con el nazismo: si uno se transforma por la sharía [ley islámica] a la ideología de ellos, puede permanecer con vida; con los nazis, si eras raza inferior directamente eras exterminado.

Pero lo que no acompañan yazidíes, cristianos, coptos, chiítas, musulmanes, que dicen que aplican más las enseñanzas del profeta Mahoma: que son ultras los del ISIS, y que no comprenden lo que es el verdadero islamismo, son solamente yihadistas. Y es un fenómeno criminal que aparte de destruir las culturas, las culturas preexistentes, también va contaminando a su paso cada uno de los elementos que la naturaleza y que Dios nos dio para la sobrevivencia, llámese agua, otra fuente de vida, y que muy bien con este ecocidio nos va a ilustrar mi admirado magistrado venezolano, el Dr. Luis Ortiz Hernández, a posteriori.

Él dice justamente  y sostiene inteligentemente: es el quinto crimen internacional contra la paz que aún no se ha tipificado; y así es, fíjense que sencillo, a través de este racconto cómo tenemos todos los fundamentos para que sea modificado el Estatuto y la definición de Genocidio.

Lógico, estamos con la justicia, estamos con extremistas, con extremistas que no temen a la muerte; es más, buscan la muerte para llegar justamente a Alá; muchos se inmolan, y cuando se inmolan muchas veces pueden escapar; no les interesa que exista una justicia. Y yo creo que ahí tiene que entrar en juego —como bien lo hace la Embajada de Activistas por la Paz— un juego permanente entre educación preventiva en Derechos Humanos y la justicia como un paraguas protector; en síntesis: la justicia nos protege y los libros nos enseñan cómo convivir pacíficamente.

A través de este racconto histórico y actual, para ir concluyendo, quiero dejar mi total apoyo a todas las mociones a través del Dr. William Soto Santiago, admirado doctor, y a todos los que trabajan como Activistas de la Paz. Y quiero hoy, que por favor más de uno se sume como un Activista; ustedes son un engranaje importante en el andamiaje de la humanidad para justamente lograr los objetivos. Y que tiene que ver con una definición, con una definición en una palabra tan sencilla y que le tenemos que dar utilidad;  y esa palabra, si me permiten decirla, es: Shalom, Salam, Pache, Pax: Paz para todos los pueblos hermanos del mundo.

Muchísimas gracias.