TERCER FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“NUEVAS PROPUESTAS PARA LA PREVENCIÓN Y SANCIÓN DEL DELITO DE GENOCIDIO”

Instituto de la Judicatura Federal

Viernes, 20 de febrero de 2015

 

MESA 4

Dr. Fernando Córdova del Valle

México

Juez Décimo Segundo del Distrito en Materia del Amparo Penal

Muy buenas tardes a todos. Es solo para quitar un poquito el frío; no sé si sea frío, nervios, o sea este deseo estar ya frente a ustedes.

Es importante entender que de alguna u otra forma todos sabemos que “el objetivo del ser humano lo es la felicidad”, pero para ello debemos entender también que “no hay felicidad sin paz” y que por supuesto “no puede haber paz sin una nación que no respete los Derechos Humanos”. Y por supuesto que “no se puede vivir en una sociedad democrática, tal cual, donde no se respeten los derechos fundamentales y las personas no sean educadas con este fin”.

Sólo cito[i] al doctor, que esta aquí presente con nosotros y lo cual me da muchísimo gusto: el Dr. William Soto Santiago.

De esta manera agradezco enormemente la invitación al presente Foro Judicial Internacional sobre: “Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio”. Pero más debo agradecer la presencia de todos y cada uno de ustedes, dado que estoy casi seguro que por el hecho de estar aquí presente, todo lo que aquí se ha hablado y todo lo que se seguirá hablando en lo que termina el presente Foro, por supuesto no solo quedará en estas cuatro paredes que conforman —déjenme decirles, para los que no conocen—, uno de los institutos más importantes de la República mexicana e incluso de manera internacional, que lo es mi casa, mi escuela: el Instituto de la Judicatura Federal.

Todos sabemos, en términos de lo que es el genocidio, que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas —eso ya lo hemos venido platicando durante todo el día—, el 9 de diciembre de 1948 creó la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.

También sabemos que posteriormente, durante la Conferencia Diplomática de   Plenipotenciarios de las Naciones Unidas, sobre el establecimiento de una Corte Penal Internacional, se estableció que se iba a manejar en Roma, Italia; fue establecido el 17 de julio, en el Estatuto de Roma, lo que hoy en día son los conceptos principalmente de lo que es genocidio.

Pero para abundar sobre el tema, siempre he considerado importante saber cuál es la diferencia entre los delitos de lesa humanidad y cuál es la diferencia entre el delito de genocidio.

¿Y hacia dónde los quiero encaminar a cada uno de ustedes? Muy sencillo. En nuestro país, en México, en mi país no existe como tal el delito de lesa humanidad pero sí el de genocidio.

¿Cuáles son los crímenes de lesa humanidad o cómo debemos nosotros señalarlos como concepto? El crimen contra la humanidad o crimen de lesa humanidad va a comprender las conductas tipificadas como: asesinato, exterminio, deportación o desplazamiento forzoso. También uno muy conocido, que lo es la tortura, la violación, la prostitución forzada (que hasta hace algunos años era por muchos desconocida y que está cada día mayor en nuestro país), la esclavitud sexual, la esterilización forzada, la encarcelación y persecución por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales y étnicos.

También esta persecución por cuestiones de orientación sexual e incluso otros definidos ya expresamente. La desaparición forzada, que es un tema que debe preocuparnos en gran suma. El secuestro y cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien lo sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, y por supuesto, con conocimiento de dicho ataque. Esto es el crimen de lesa humanidad.

El crimen, por su parte, de genocidio, lo es la puesta en práctica de acciones coordinadas que tienden a la destrucción de los elementos decisivos de la vida de los grupos nacionales, con la finalidad de su aniquilamiento.

Es importante también hacer ver a toda la sociedad, independientemente del conocimiento o no del Derecho, que dicho crimen —en particular el que estamos viendo, que lo es el genocidio— se encuentra protegido por el ius cogens; y esto es una manera de señalarlo, pero el ius cogens no es más que una locución latina que significa (empleada en términos de Derecho Internacional), como el Derecho imperativo internacional que no puede ser ni puede admitir siquiera una exclusión o alteración, por cuanto hace a su contenido.

Es importante, porque cuando nosotros hablamos de cuestiones de delitos de genocidio y vemos otras legislaciones, en muchas ocasiones vemos alterando la conformación del mismo.

Y al estar protegido por el Derecho Internacional, y este Derecho internacional imperativo lo hace ser un Derecho que no puede ser jamás excluido o alterado en su contenido. Y cuando digo “Derecho” me refiero al que se contenga como tal, como delito del genocidio, en los términos que acabo de señalar.

Este concepto, que también, para que nosotros tomemos conciencia de dónde nace, nace en 1939 por un judío-polaco que huyendo de los nazis había encontrado asilo en los Estados Unidos de Norteamérica. Y es incorporado en nuestro país, en México, como tal, hasta 1967 en el Código Penal Federal, y establecido en un Artículo: el 149 BIS, en el cual se señalaba ya el tipo de genocidio; con penas que van hasta hoy en día, de 20 a 40 años de prisión, y multas de 15.000 a 20.000 pesos.

Pena privativa de libertad que para muchos podrá ser muy poca: 20 años, para otros podrá ser excesiva; pero lo cierto es que realmente la pena nunca nos va a reflejar el tipo de conducta y el tipo de daño que se está causando o causa una persona o un grupo, cuando de genocidio se trata.

Lo importante de todo lo hasta aquí expuesto por un servidor, estriba principalmente en que contrario a lo que muchos piensan, los crímenes de lesa humanidad no son perseguidos en México puesto que no están tipificados como tales, y en nuestro ordenamiento interno no se contiene.

Entonces al no encontrarse, al solo hablarse de aspectos y de conductas generalizadas, nosotros lo que hemos estado haciendo es catalogar, señalar, clasificar —o como le quieran llamar—, en términos del Código Penal, a estas conductas lesivas como genocidio.

Esto de alguna otra forma pudiera ser un poco carente de técnica jurídica.

¿Por qué resalto, luego de decir el concepto de genocidio y pasar al crimen de lesa humanidad, y además estar señalando constantemente que no está establecido en nuestro país? Pues lo señalo por la importancia de una de las propuestas que traigo, que lo es su inclusión ya en nuestro Código Punitivo.

¿Cuál es la diferencia en sí entre genocidio y delitos de lesa humanidad?

Quiero hacerlo lo más simple y lo más sencillo en este aspecto; entendiendo que muchas de las cosas que nosotros debemos de hacer finalmente cuando exponemos, es hacerlo lo más explícito para que la sociedad, para que la gente como nosotros se vaya con esta idea más clara y lo vaya divulgando.

Es muy sencillo. los delitos de lesa humanidad son aquellos que se cometen como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque; entendiendo como “ataque generalizado contra una población civil”, esa conducta que implica la comisión de actos mencionados en el catálogo que le había señalado ya contra una multiplicidad de personas dentro de dicha población.

Sistematizado, así es el crimen de lesa humanidad; porque estos actos se cometen, no lo crean, pero se cometen de conformidad con la política de un Estado, e incluso con la organización para cometerlos. Le llaman algunos la equiciencia, la conciencia, la conformidad del propio Estado en donde se está cometiendo. Esto en seguimiento a veces en un plan preconcebido lo cual deja de excluirlo a lo que es el azar.

Y el genocidio, el tema de hoy, ¿cuál es su diferencia? Bueno, el genocidio por su parte, requiere a cualquiera de los actos perpetrados con la intención de destruir total o parcial a un grupo nacional, a un grupo étnico, racial, religioso; describiéndose como tal; la matanza de miembros de grupo; su lesión gravemente, por cuanto hace a su integridad física e incluso mental a estos miembros; un sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física total o parcial; las medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo; y el traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.

Concretamente para diferenciarlos, hay que partir que se consideran actos de genocidio: la matanza, la lesión grave, el sometimiento intencional de los miembros de un grupo, así como evitar nuevos nacimientos de ese grupo, y el traslado a la fuerza de los niños de un grupo hacia otro.

Dicho en otras palabras: el genocidio es toda suerte de barbarie que tiene como finalidad el exterminio y la no regeneración de un determinado grupo de personas. Sin más y sin menos. Una barbarie.

Los crímenes de lesa humanidad, no existe en ellos una voluntad intencional de destruir a un determinado grupo, pero sí se actúa con una violencia extrema a este grupo o a esta sociedad civil.

Solo para traer a dimensión cuáles han sido estos genocidios de manera internacional (y en esto, guardar totalmente respeto):

Hiroshima, 6 de agosto de 1945 primera bomba, “little boy”, así se llamaba, que mata de 70.000 a 140.000 personas.

Nagasaki, 3 días después, normalmente decimos “el ataque de Hiroshima y Nagasaki”, realmente fueron dos bombas, la segunda de ella es la bomba “fast bomb”, que mató cerca de 80.000 personas.

El Holocausto, que por sí solo nos permite mantenernos callados y en silencio, en la época nazista, en la época de 1941 con Adolfo Hitler.

En Chile, Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, en 1973 (su nombre completo), el cual 3.200 chilenos aproximadamente murieron a manos de agentes del Estado, 1.200 desaparecidos y 38.000 torturados.

Camboya (1976 a 1979) con Saloth Sar [Pol Pot] quien fue revolucionario y dictador comunista, al principio un hombre de bien. No hay cifras exactas de cuánta gente murió, pero se habla incluso de esta atrocidad, de poner más de 10 millones de minas, colocadas para detener a todo aquel que se quisiera dar a la fuga. ¡10 millones!

Por si fuera poco, y tristemente, en México también se ha dado:

Tlatelolco, 2 de octubre de 1968, en el cual no se sabe la cifra exacta pero policías, militares y cuerpos especiales dispararon sobre el movimiento estudiantil de esa época.

Ciudad Juárez, que hasta hace poco iban alrededor (decía ahí): más de 745 mujeres, 200 desaparecidas (cifras no exactas), el caso que le llaman, con mucho respeto, Las Muertas de Juárez.

Acteal, en el estado de Chiapas, a escasas 6, 7, 8 o 9 horas de aquí, un grupo armado de aproximadamente 100 personas asesina cobardemente a 45 indígenas tzotziles; y cuando lo hablo en este tono, lo hago porque siempre que se mencionan niños no es más que un ataque atroz: 18 niños, 22 mujeres y 6 hombres.

¿Por qué menciono esto si estamos hablando de genocidio?, y si se dan cuenta es la forma, el devenir histórico, lo que les estoy mencionando. Muy sencillo, lo menciono porque[ii] “hoy más que nunca tenemos que entender la obligación de recordar el pasado, aprender sus lecciones, y por supuesto, aplicarlas al presente. ¿Con qué fin? Con el fin de asegurar el futuro de nuestros pueblos con base en la justicia, la armonía y la equidad”; palabras ya saben de quién, de nuestro Dr. William Soto Santiago.

Es así que con base en lo expuesto, propongo, y de manera muy humilde y respetuosa, que bueno… creo que la propuesta siempre deberá ser un ideal para todos aquellos que queremos cambiar en este mundo. Siempre he señalado, con base en algunas lecturas, que todo aquel que pretende cambiar finalmente este mundo, aun cuando pueda ser señalado como loco, finalmente es el que puede lograrlo; y esto es a lo que nosotros debemos aspirar.

Y cuando me han preguntado de qué mundo hablas, por supuesto que primero tengo que hablar de mi mundo: cambiando el mío, podré cambiar el de los demás.

Primer punto: Considero necesario entonces, en aras de evitar, de repetir este pasado, tipificar en el Código Penal Federal —por supuesto— el delito de lesa humanidad.

¿Con qué finalidad? Evitar, de alguna otra forma, el estar buscando reclasificar a otras conductas y desconocer este delito que se ha estado dando no solo en nuestro país sino en muchos; y estar evitando crear delincuencia organizada, violaciones, homicidios, cuando por su nombre deberíamos de llamarlo como lesa humanidad, y por qué no genocidio.

Evitar también, una vez legislado en nuestro Código Penal Federal, una figura que parece desconocerse, pero que existe y está ahí, que se llama: el Principio de Complementariedad; en el cual se puede juzgar a través o ante la Corte Penal Internacional, por delitos de lesa humanidad, a todo aquel que lo comenta.

Además que, bueno, para que se dé este principio se debe dar varias características: si hay un colapso en la administración de justicia, ¡es momento de entrar! O que no se dispongan de pruebas o testimonios, que no se haya incorporado en la legislación aplicable, de ahí su importancia, o que no se haya estipulado como conducta delictiva en algún país para que pueda entrar la Corte.

También me interesa que se deje claramente establecido que el genocidio y —por supuesto— los delitos de lesa humanidad, son imprescriptibles, ¡no hay más!, por encima de cualquier principio de irretroactividad de la ley; algo de lo cual en México ha sido superado.

Esto, dada la protección de la vida en la que se está en juego, y que por supuesto, protección de la vida que se reconoce en términos de Derecho Constitucional y (¿qué más?) en Derecho Internacional.

Por último, sólo señalar unas palabras que son del Dr. William Soto Santiago en relación con este tópico:

[iii]Un nuevo genocidio, señores, señoras, doctores, maestros, público en general. Un nuevo genocidio en nuestro país se puede evitar, en cada uno de nuestros países, ¿como? si se concientiza a la población mundial que no podemos, ni debemos seguir siendo indiferentes ni pasivos ante las circunstancias actuales de intolerancia, y de discriminación que a veces nosotros mismos provocamos.

Que Dios los bendiga. Muchísimas gracias y bienvenidos a nuestro país.

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[i] “El objetivo de todo ser humano es la felicidad; pero no hay felicidad sin paz. No hay paz en una nación si no se respetan los Derechos Humanos de los ciudadanos; y no se puede vivir en una sociedad democrática donde se respeten los Derechos fundamentales si las personas no son educadas con este fin.” Dr. William Soto Santiago – Discurso en la Embajada de Alemania – 3 de marzo, 2014, México

Link: http://williamsotosantiago.com/022-el-objetivo-del-ser-humano-es-la-felicidad/

[ii] “Hoy más que nunca tenemos la obligación de recordar el pasado, aprender sus lecciones y aplicarlas al presente; a fin de asegurar el futuro de nuestros pueblos con base en la justicia, la verdad, la armonía y la equidad”. – Dr. William Soto Santiago – Discurso “Negar, minimizar o relativizar el Holocausto, es pervertir la verdad histórica”, 24 de mayo, 2014, Venezuela

Link: http://www.embajadadeactivistasporlapaz.com/es/prensa/negar-minimizar-o-relativizar-el-holocausto-es-pervertir-la-verdad-historica

[iii] “Un nuevo genocidio se puede evitar si concientizamos a la población mundial que no podemos ser indiferentes ni pasivos ante las circunstancias actuales de intolerancia y discriminación”. – Dr. William Soto Santiago – Discurso ante el Congreso de la República de Perú – 28 de enero, 2014

Link: http://www.williamsotosantiago.com/323