Foros Judiciales Internacionales
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"Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito del Genocidio"
Dr.William Soto-5

FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“JUSTICIA PARA LA PAZ”

Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio

Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

PALABRAS DE CLAUSURA DEL FORO

Dr. William Soto Santiago

Embajador Mundial de Activistas por la Paz

Cada vez que llevamos a cabo uno de estos Foros Judiciales Internacionales sobre las “Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio”, como el que hoy culminamos en la Universidad de Buenos Aires, afloran en el debate académico nuevos interrogantes, cuyas respuestas darán cuerpo a los proyectos en los que estamos trabajando arduamente. Trabajo que realizaremos o que realizamos en forma altruista y por amor al prójimo. Todo para crear una cultura de paz que redunde en el bienestar de la familia humana.

   Clausuro este Foro Judicial Internacional expresando mi gratitud para todos los ponentes; sus calificados aportes enriquecieron este encuentro académico y dan soporte conceptual a los proyectos de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz.

   Mis agradecimientos para la Universidad de Buenos Aires, sus directivas y personal docente, representados por los doctores Gregorio Flax y también Daniel Rafecas, quienes nos acogieron hospitalariamente.

   También agradezco el apoyo logístico de la Universidad de La Matanza, particularmente al Dr. Franco Fiumara, Juez y docente de esta Alma Mater. Mi gratitud para todo el personal de logística, de prensa, de equipos, de protocolo, y a todos los Activistas por la Paz que hicieron posible este Foro. Les reitero mi cordial invitación para que hagan llegar sus ponencias escritas con la correspondiente sesión de derechos para su publicación por parte de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz.

   Clausuro este Foro con mi cordial invitación para participar en el Tercer Foro Judicial Internacional, que se llevará a cabo en el mes de febrero en México D.F.

   El debate sigue abierto. La discusión enriquecedora sobre la base del respeto a las diferencias siempre será bienvenida. Nos vemos en México.

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FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“JUSTICIA PARA LA PAZ”

Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio

Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

CONCLUSIONES

Dr. Camilo Montoya Reyes

Colombia

Procurador ante el Tribunal Superior de Bogotá, Director de Proyectos del Consejo de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz

 

Bueno, ya nos acercamos al momento de cierre del Foro. Vendrán las palabras del señor Embajador Mundial de la Paz, nuestro inspirador y nuestro  ideólogo (como dice Carmencita), el  Dr. William Soto.

Entonces, a manera de conclusión pues tuvimos… No es fácil realmente, porque pues todos escuchamos la calidad de las ponencias, la profundidad de las mismas, y sobre todo la libertad en los planteamientos que se hicieron acá.

Quiero comenzar por parte, inicialmente, de lo que llamó el Dr. Julio César Pineda –uno de los moderadores– la hoja de ruta. Por eso cuando se diseñaron estos foros le sugeríamos al señor Embajador Mundial de la Paz, de que su ponencia fuera la que en forma magistral abriera los foros; porque son ponencias que afortunadamente y enhorabuena, han tenido repercusión ya en el ámbito internacional. Hemos escuchado algunos dignatarios y algunos líderes políticos, diplomáticos en el ámbito internacional, que han estado haciendo algunas afirmaciones que afortunadamente hacen eco de las propuestas del señor Embajador Mundial de la Paz.

Entonces esos puntos fundamentales que señaló esa hoja de ruta fueron básicamente que la Segunda Guerra Mundial y toda la atrocidad de la Segunda Guerra Mundial pues dejó – dio origen a la promulgación de esos dos grandes instrumentos de Derecho Internacional en la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, y el Estatuto de Roma, de 1948; aunque el Estatuto, de 1998, aunque fue mucho después, pero de todas maneras allá con la Convención se planteó la necesidad de un Tribunal Penal Internacional de carácter permanente. Respondió el mundo con tribunales ad hoc, pero luego vino el Estatuto de Roma y crea la Corte Penal Internacional.

También planteó el Dr. William Soto la necesidad de revisar la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, y el Estatuto de Roma, con miras a ampliar –como lo decía hace un momento– el espectro de protección: Incluir a los grupos políticos, por ejemplo, a los grupos culturales, a los grupos económicos.

Y eso pues, obviamente, es una propuesta que la calificó el Dr. Zaffaroni, antenoche cuando estuvimos allí en esa entrevista que tuvimos con él, un conversatorio, planteaba el Sr. Zaffaroni, señalaba de que era una propuesta; y lo escuchamos muy optimista, y que no era fácil, dijo él. Él dijo: “No es tarea fácil”. Sin embargo reconoció… a propósito, voy a las conclusiones también con el Dr. Zaffaroni (porque pues, para no hacerlas así ponencia por ponencia, porque el tiempo no lo permitiría). Pero calificó el maestro Eugenio Raúl Zaffaroni, la Convención, de caricaturezca, de discriminatoria; y dijo que ahí lo que había era una caricatura del nazismo; y que lo que se había recogido era prácticamente una serie de conductas con miras a responder a la necesidad, mejor, de responder a esa atrocidad genocida desplegada por parte de los nazis, pero que se dejó una serie de conductas por fuera, que no solo han sido ejecutadas a través de la historia por los nazis, sino por otros grupos políticos también.

También se planteó la necesidad de que crear esos observatorios permanentes. Ha venido insistiendo el señor Embajador Mundial de la Paz, en la necesidad de crear observatorios permanentes para monitorear la exclusión, y observatorios regionales.

Se habló también de la democratización de la ONU en la ponencia del Dr. Soto, de cómo es necesario revisar la estructura de la Organización de Naciones Unidas, más concretamente el Consejo de Seguridad, con miras a incluir o ampliar el número de miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, para que se vincule como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU un país de América Latina, y también otro país de Europa, y también otro país que podría ser, dice el Dr. Soto, la India; es reconocida por su democracia y también por su extensión y el número de habitantes.

También se planteó el derecho al veto por parte del señor Embajador Mundial de la Paz, la necesidad de revisar el tema del veto o del derecho al veto, por parte de las cinco potencias que forman parte del Consejo Permanente de Seguridad de la ONU.

Lo que quiere la Embajada Mundial de Activistas por la Paz es que se elimine el derecho el veto, cuando se trata de adoptar soluciones inmediatas o en caliente, por parte del Consejo de Seguridad, respecto – o por parte de la Corte Penal Internacional, respecto de la prevención, represión y sanción del delito de genocidio. Exactamente en ese punto considera el señor Embajador que no conviene que se le permita a una sola potencia dar al traste con lo que democráticamente ha decidido la Asamblea General de Naciones Unidas. Es una propuesta también muy ambiciosa, pero muy interesante; y sobre todo, yo diría: muy conveniente, muy provechosa.

Plantea también, subsidiariamente o en su defecto, que si no se materializa la eliminación del derecho al veto, que quede al menos democrática y por voto por mayoría si se va a vetar una decisión. Es decir, voto al veto; que sea por voto el veto; que sea por mayoría y no una decisión unilateral de una sola potencia.

El profesor Daniel Rafecas, Juez Federal acá, en este país, planteó la necesidad de tener como referente obligado el Holocausto, la Shoá. ¿Por qué? Pues fue el referente para toda la humanización del Derecho, fue el referente para la Convención, fue el referente para la Declaración Universal de Derechos Humanos, ha sido referente obligado, y debe ser –estamos de acuerdo– un referente obligado. Hablar de genocidio sin hablar de Holocausto es soslayar la verdad histórica.

El profesor Zaffaroni, ya comentamos, habló de que en punto al aumento de países miembros de la ONU, de que es una tradición en Argentina –al parecer– esa propuesta.

El Dr. Vargas Silva, Presidente de la Corte Constitucional, nos planteó el esquema dogmático en el ámbito legislativo en Colombia: cómo los avances de nuestra legislación; y él como jurista y profesor universitario en Colombia, destacó los avances en la tipificación de ese delito en Colombia. Sin embargo, también destacó las propuestas que ha hecho y las ejecutorias de la Corte Constitucional en ese punto concreto cuando se examinó la constitucionalidad de toda esta normatividad que tiene que ver con el delito de genocidio.

Una propuesta interesante del Dr. Luis Ernesto Vargas, tenía que ver con la necesidad de seguir avanzado y por eso él avaló la propuesta de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz. Es consciente de que hay que respetar –como buen demócrata– el principio de legalidad; y por ende, la Convención nos ata, la Convención nos vincula; por más que queremos hacer una aplicación extensiva, no podemos, porque estaríamos incurriendo en el error de los funcionalistas, que pretenden ampliar el alcance prohibitivo del tipo penal –ilegítimamente, me parece a mí. Hay que hacerlo pero respetando la legalidad, y para ello hay que modificar el instrumento; una vez modifiquemos el instrumento: habrá libertad de acción para la judicatura.

El profesor… Yo le pido también a los ponentes, que fueron ponentes, que me ayuden con alguna idea que de pronto se me quede; estamos en un foro, entonces alguna idea es bien recibida aquí, una ayudita, un soplo, como dicen los estudiantes; el que me quiera soplar, me puede soplar (yo no estoy calificando acá).

Entonces…, pero en punto a la propuesta del Dr. Adrian Rivera, hizo énfasis en la educación, ¿verdad? En el tema de la educación, de la importancia de la educación; y él señalaba de que la educación, como bien señalaba el Dr. Soto, es un poder, pero que también había algo más allí de fondo, y es la parte ética en el papel de la educación. Una propuesta muy interesante, porque no hace énfasis en el carácter represivo, sino en el carácter preventivo, de – como solución planteada en este Foro.

El Dr. Franco Marcelo Fiumara, hizo énfasis en la educación también (se le llamó la Mesa de la educación, como buenos docentes que son), pero hubo algo que me llamó la atención de la propuesta del Dr. Fiumara, y lo rescato en este  momento: es que esa educación tiene que ser una herramienta para la justicia no tardía. Si queremos una justicia eficaz, tenemos que educar. Miren ustedes, uno dice: “Pero ¿cómo fusiona o cómo yuxtapone estos elementos aparentemente dicotómicos: educación con justicia?” Pero es que si educación previene delito, pues va a ayudar en el ámbito judicial.

Y planteaba el profesor Fiumara, que sea una educación de calidad, una educación donde se evalúe a los docentes. Eso lo hace la Universidad Libre en Colombia, y entiendo aquí también, y en las universidades de América Latina; pero esa propuesta debe ser, no puede ser soslayada. Hay universidades donde se soslaya esa propuesta de la calificación al personal docente, e implica la calificación de los programas y de las herramientas que se utilicen para educar.

El Dr. Luis Antonio Ortíz Hernández puso el dedo en la llaga, este magistrado venezolano, cuando criticó con maestría la estructura de la Corte Penal Internacional. La avala, la respeta y la dignifica como Tribunal Penal Internacional permanente; sin embargo, le formula críticas de cara a la celeridad. El debido proceso, dice el Dr. Ortíz, es un debido proceso célere; y si se atenta contra la celeridad, pues se atenta contra la justicia. Justicia tardía tiene ánimo vindicativo más que un ánimo de una justicia material.

También planteaba el Dr. Ortíz… (efectivamente aquí hay una idea que me están aportando de uno de los ponentes; muchas gracias). Decía el Dr. Ortíz, que efectivamente el número tan reducido de sentencias es un punto que debe ser examinado en el Derecho Penal Internacional; o es que no se han cometido genocidios, o es que no se han cometido esas conductas atroces, y por ende tan reducidas las ejecutorias, los pronunciamientos de la Corte Penal Internacional; o es porque existen limitaciones funcionales a su autonomía, a su independencia, de acuerdo a la estructura; porque recordemos que está muy vinculada con el Consejo Permanente de Seguridad de la ONU.

Consejo Permanente de Seguridad de la ONU tiene la facultad de suspender una investigación que esté adelantando la Corte Penal Internacional; y también tiene la facultad de de ser proactiva y disponer que la Corte Penal Internacional inicie una investigación. Ese punto debe ser revisado, lo planteó el Dr. Soto en un Foro que tuvimos en la UNAM en México; tenía que ver con la independencia y la autonomía de la Corte Penal Internacional. Y hoy el Dr. Ortíz ha recalcado en ello, pero lo ha hecho tan bien con maestría.

La Dra, Liliana Quiroz, fue una de las moderadoras, e hizo un aporte muy interesante, destacando las ponencias de los estudiantes, sobre todo, que estuvieron en esa Mesa, y del Dr. Mirsad Tokača.

Entre esas ponencias está la de la Dra. Gladys Edilma Terán Sierra; me parece que la Dra. Gladys también engalanó como Magistrada de la Corte Suprema del Ecuador este Foro, cuando destacó la legislación ecuatoriana.

Yo recuerdo en las clases del doctorado en Derecho tres Constituciones que los profesores de Europa destacaban, y decían: “Son Constituciones para leer: la de Ecuador, la Constitución política de Bolivia”; sobre todo esas dos, decían, que son Constituciones que tenemos que leer, donde se plantea el respeto al derecho a la Tierra, el derecho al agua, a la Pachamama, y todos estos temas bien interesantes.

Entonces allí destacó la Dra. Edilma, la tipificación del genocidio en el Ecuador; cómo allí también el politicidio es delito, y cómo se establece un tratamiento diferencial en materia punitiva, muy similar a lo que ocurre en el ámbito colombiano.

Camilo Montoya Real planteó una especie de… digamos, le dio secuencia a su ponencia en Colombia. En Colombia se preguntó si había respuestas válidas para la atrocidad genocida; llegó a cinco respuestas, y hoy desarrolló una de ellas, y es el tema de la organización estudiantil latinoamericana o el movimiento estudiantil latinoamericano.

Explicó por qué un movimiento, por qué ese dinamismo de los jóvenes, por qué tenía que ser estudiantil; porque es en medio de los estudiantes donde se formulan esas propuestas innovadoras, y sobre todo, también explicó por qué una respuesta puede ser válida o no puede ser válida; y por qué en la necesidad de responder a la atrocidad genocida, calificándola como la que más demanda de respuesta tiene, por decirlo de algun manera (aunque no usó esas palabras, pero diría yo que ese es el planteamiento). La necesidad de apoyar y reaccionar por parte de los estudiantes con la adopción de medidas preventivas contra el genocidio.

El Dr. Mirsad Tokača explicó cómo es necesario que se recojan evidencias para poder investigar, juzgar y sancionar la atrocidad genocida; destacó la importancia de las evidencias; explicó, como buen investigador, todo con videos, con cuadros esquemáticos y estadísticos, toda la forma como se ha desplegado el proceso investigativo y la respuesta punitiva, y en general la respuesta de la comunidad a ese genocidio en Bosnia-Herzegovina.

Planteó el Dr. Tokača…, me decía que él tenía algo por comentar acerca de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz que quería, pero que el tiempo no se lo había permitido. Yo creo que esta puede ser la oportunidad…  Excuse me sir, you told me that you have something to say about your conference. Do you think that this is the moment? Would you like to do it right now, to give the explanation that you have? If you want you may do it right now.

  • ●●

Dr. Mirsad Tokača

You know, when you are under pressure of time you have no time to propose something. And I have been thinking about role of Embassy on a long time basis in the area of education and resolving problem generally of changing Convention of genocide on one side, but also about some kind of social role of Embassy. (I will be lost in translation, obviously).

   There is two dimensions, in fact, of role of Embassy, I see. One is to be initiators of changes of Convention. It’s a final time to change something in almost 70 years old genocide Convention. That’s one dimension. Second, very important, social dimension.

   Let’s first of all, translate this first part: Proposal to change Convention, as a result of all these meetings. We need to produce something like our recommendation to you and to change convention. That’s something that could be officially directed. But until… it’s like you put something into cosmos but you are talking about UN.

   When you are talking about UN, United Nations traction, when you send them some proposition, it is like you send something in the cosmos. What will happen, you will never know.

   On another side, I consider that very important role of Embassy to continue and to promote education and research. One of conclusion should be, that we recommend to governments, to UN structures, UN, United Nations structures, and to international and domestic charity organization and foundations, to support students and academics and all other researchers who are ready to investigate genocide, crimes against humanity and war crimes. It’s a very important social dimension of Embassy activities; social dimension of activities of Embassy.

   So it’s my recommendation for conclusions.

   Thank you very much.

   He mentioned gifts. It’s nothing special. This Bosnian Book of Deaths traveling all around  the world as an example of good practice and result of an institution which is not connected to the government.

   And it was my message to students: Don’t wait on your government to do something for you. You have to do that without the government. If they don’t want to resolve some problems and answer, some questions, you can do that, you can do that.

   I resigned as Head of Bosnian War Crime Commission. I resigned as head, of chief of War Crime Commission in Bosnia because my government didn’t understand how important research could be. But not partial, selective truth and selective research. But holistic research. There is no secret, because without secrets and selective justice in truth.

   And it was pleasure for me to come to participate here and to give you my humble gift, it’s a book of dead: Bosnian Book of Dead, for your library. (This is my stick).

  • ●●

TRADUCCIÓN

Usted sabe, cuando uno está bajo la presión del tiempo no tiene tiempo de proponer algo. Y he estado pensando en el rol de la Embajada a largo plazo, en el área de la educación y de resolver problemas; en general de cambiar la Convención del Genocidio por un lado, pero también en un tipo de aspecto social de la Embajada. (Voy a estar perdido en la traducción obviamente).

Hay dos dimensiones, de hecho, de aspectos de la Embajada, que yo veo. Uno es ser iniciadores de cambios de la Convención. Finalmente es tiempo de cambiar algo en una vieja Convención de Genocidio de casi 70 años. Ese es un aspecto. El segundo, muy importante, es la dimensión social.

(Antes que nada, traduzcamos esta primera parte). Propuesta a cambio de la Convención, como resultado de todas estas reuniones. Necesitamos producir algo como nuestra recomendación a ustedes y a un cambio de la Convención. Eso es algo que puede ser dirigido oficialmente. Pero hasta entonces, es como si pusieras algo en el cosmos, pero estás hablando acerca de la ONU.

Cuando hablas de la ONU: aceptación de la ONU. Cuando les envías una propuesta es como enviar algo al cosmos. ¿Qué pasará? Nunca se sabe.

Por otro lado, yo considero que un rol muy importante de la Embajada es continuar y promover la educación e investigación. Una conclusión debe ser que recomendemos a los Gobiernos, a las estructuras de la ONU y a las fundaciones y organizaciones de caridad, tanto domésticas como internacionales, que apoyen a estudiantes, académicos y todos los demás investigadores que están dispuestos a investigar el genocidio, los crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Es una dimensión social muy importante de las actividades de la Embajada.

Estas son, en conclusión, mis recomendaciones. Muchas gracias.

El mencionó regalos, no es nada especial. Este Libro de la Muerte en Bosnia, va viajando alrededor del mundo como un ejemplo de la buena práctica y como el resultado de una institución que no está conectada con el Gobierno. Y fue mi mensaje a los estudiantes: No esperes que el Gobierno haga algo por ti. Tienes que hacerlo sin el Gobierno. Si ellos no quieren resolver algún problema o contestar algunas preguntas, tú puedes hacerlo… tú puedes hacerlo.

Yo renuncié como Jefe de la Comisión de Crímenes de Guerra de Bosnia, porque mi Gobierno no entendía qué tan importante pudiese llegar a ser esta investigación; pero no investigación parcial, con verdad e investigación selectiva, sino investigación holística. No hay secreto; porque no hay secretos ni justicia selectiva en la verdad.

Y fue un placer para mí venir aquí y participar, y darles mi humilde regalo: es un Libro de la Muerte en Bosnia, para su biblioteca. (Esta es mi arma).

  • ●●

Muchas gracias, Dr. Mirsad Tokača. Terminamos las conclusiones con la ponencia del Dr. Daniel Obligado, quien también como jurista y como Juez de la República, precisó algunos alcances acerca de la necesidad de… una problemática fáctica concreta que él referenció; y la necesidad de considerar los grupos políticos como sujetos pasivos en el delito de genocidio.

Bien. Esas fueron las conclusiones del foro.

Entonces con nosotros el gestor de este proyecto, el Dr. William Soto Santiago.

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Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio

Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

4ª Mesa:

Moderador – Argentina

Dr. Héctor Zimmerman

Abogado, ex Decano Nordeste, profesor de la UBA, becario de Yad Vashem

Muy bien, siguiendo con el Dr. Montoya, hay dos cuestiones que me parece interesante, de las que ha partido: Cuál es el bien jurídico a proteger, por una parte; y si hablamos de genocidio, qué es lo que se protege.

   En el primer caso hizo referencia a que una postura son los derechos fundamentales, y otra postura es la paz y seguridad, que también es la que quizás flota mucho más dentro del ámbito del Derecho Internacional, dentro de las relaciones internacionales.

   Por otra parte, los bienes que protege el genocidio: si tenemos que referirnos a una unicidad o a una pluralidad de bienes. Respecto de la conducta es  lo que él ha llamado: si es monoofensiva la conducta, porque va sobre un grupo dentro de la definición de genocidio; o si es pluriofensivo porque se trata más de un bien. Es decir, está la pluralidad sobre la unicidad.

   En este caso, el salto cualitativo que me parece interesante, que plantea el Dr. Montoya, es que tenemos que pensar esto porque estamos frente a un mundo mucho más complejo y mucho más globalizado. Y que cuando se hace referencia o se hace énfasis sobre lo preventivo da muchos más resultados respecto a aquello que ya está normado para reprimir o para sancionar.

   Pareciera que lo que él da, la idea que no puede existir algo exclusivamente taxativo para poder definir tanto los bienes protegidos como las conductas, daría la idea de lo absoluto; y frente a lo absoluto se termina toda relatividad de la que estamos hablando respecto de cómo cambian los tiempos y la necesidad de ir produciendo fenómenos cambiantes para, tanto en los aspectos legales como sociales.

   También hizo referencia a lo que se ha tratado a lo largo del día, que el vehículo más efectivo para la prevención es la educación, y que esto permitiría también la inclusión de otros casos, tomando ejemplos particulares o nacionales; como Colombia, que, se ha hecho referencia, hay el embarazo forzoso, pero también otros que suman dentro de la experiencia latinoamericana, como la inclusión del politicidio.

   Repito lo que dijo y comparto la idea (si él no la tradujo, no la dijo así): Tomar etimológicamente “genocidio”, restringe el tratamiento del genocidio.

   ¿Cómo actuamos en consecuencia, haciéndonos estos cuestionamientos? Bueno, definiendo políticas criminales, es lo que plantea el Dr. Montoya Reyes. Por una parte: si hay que ampliar los grupos protegidos, y por otra parte si es que no es más factible y más práctico y beneficioso definir grupos humanos, no limitándolos.

   Y que también, siempre cae sobre la duda, respecto de esta taxatividad que puede tener la norma o la letra, ¿qué quiere decir la pertenencia a un grupo?, para poder castigar el delito de genocidio. En ese caso la prevención es mucho más útil que el castigo, y que eso no eliminaría la posibilidad de reprimir, una vez consumado un hecho que se acerque a un genocidio o aquellos que hablen sobre politicidio.

   Para terminar, simplemente, la primer postura, coincido con el Dr. Obligado: Es más un politicidio lo que ha ocurrido en la Argentina, que un genocidio.

   Y la segunda, para terminar, es respecto a la pluralidad de bienes protegidos. Lemkin ha sido extremadamente inteligente, y voy a terminar con un ejemplo: él hace referencia que la destrucción de un grupo no significa la destrucción física, ni la destrucción o eliminación territorial; es decir, echarlos. Lemkin inteligentemente define dentro del delito de genocidio, la destrucción de una cultura, de un grupo. De allí que tenemos distintos genocidios. Algunos ubican en el siglo XIX el del Rey Leopoldo en Bélgica; tres paradigmáticos en el siglo XX: el armenio, el judío y el de Ruanda; y otros que también se incluyen, como el de Bosnia, o el de los Jemeres Rojos en Camboya; pero lo cierto es que aunque no se eliminen todos los miembros de un grupo, el genocidio puede finalizar con éxito en manos de los perpetradores.

   Polonia tenía tres millones de judíos en Europa. En este momento se calcula aproximadamente, de acuerdo a nuestro profesor en el Yad Vashem, entre 5.000 y 15.000 descendientes de judíos que quedaron en Polonia. El tema es que no reciben educación religiosa judía, no son religiosamente judíos, no van a la sinagoga y no producen cultura judía. El ejemplo más efectivo respecto a esta realidad, es que un idioma que se calcula que se perfeccionó en mil años, que fue el símbolo del idioma judío en Europa Oriental, que fue el yiddish, en Polonia no se habla. Así que más vale prevenir que sancionar.

   Muchas gracias.

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Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

4ª Mesa:

Moderador – Argentina

Dr. Héctor Zimmerman

Abogado, ex Decano Nordeste, profesor de la UBA, becario de Yad Vashem

Muy bien. Muchas gracias, Dr. Obligado. Después de sus aportes me queda poco por decir. De cualquier manera entiendo que hay algunas cuestiones tratadas, que merecen atención en relación a su exposición.

   En primer lugar su actividad judicial respecto de tratar de delimitar si efectivamente lo sucedido en la Argentina han constituido casos de genocidio o de politicidio. En el caso del politicidio me parece excelente la posibilidad de, primero, considerar la ampliación, y segundo, esto que venimos trabajando. Hacer referencia de que en los genocidios es mucho más útil la prevención, y que por otra parte no cualquier acto es un acto genocida.

   Esta referencia que respecta también, como aportaba Lemkin y subrayaba acá el panelista, la tipificación del genocidio genera dos aspectos: por una parte que se reconozca dentro de una Convención internacional, cosa que ya ha ocurrido; pero por otra parte, también a lo largo de esta jornada, se ha hecho hincapié en la necesidad de que las legislaciones particulares, esto es cada país a través de su legislación procesal, incluya la metodología para poder producir los juzgamientos; incluso algunas referencias que se han hecho con las reglas del debido proceso, fundamentalmente.

   En cuanto a que si genocidio equivale a politicidio, traza una línea divisoria el Dr. Obligado, haciendo referencia a que se podían dividir en dos subgrupos en donde, por una parte se trabaja sobre la cuestión religiosa-política, y en este primer tramo lo religioso implica la pertenencia a la cultura occidental fundamentalmente. En el segundo caso es otra experiencia que trabaja sobre las nociones más étnicas y raciales, y no tanto sobre las primeras.

   De cualquier manera, cualquiera de los dos subgrupos que se puedan tomar, siempre subyace alguna motivación que se mezcla con alguno del otro grupo. Y poder tratar de definir el politicidio e incluirlo específicamente debería ser con cuidado, porque podría, por una parte tocar los aspectos legales respecto de alterar el principio de baldante de la ley, si es por razones políticas; y en el caso de la sociología también, de acuerdo a los aspecto sociales, también si la política puede ser incluida o no.

   Respecto de los casos que analizó, tuve que hacerlo rápidamente, pero en el primer tramo, del 82% de los casos se había decidido que no constituían genocidio, y un 17% sí. De igual manera, literalmente no existiría el genocidio a nivel local ni nacional, y sería así esto por las sentencias también, y que también sería de suma utilidad la inclusión del politicidio en la Convención.

   Finalmente, hizo referencia a la posibilidad de dar sepultura a alguien, representada en la obra Antígona. Justamente este es el paradigma del primer derecho humano universal. La posibilidad de que alguien perdió la vida, hay leyes superiores a aquella que incluso dicen los dioses, como refleja el texto; y que el derecho a que cada ser humano yazca en el lugar que su familia pretende, es una interesante posición, porque a partir de ahí se reconoce el derecho que va más allá de la normativa; incluso aquellas leyes que se dicen “dictadas por los dioses”, y que de ninguna manera pueden vulnerar aquellas dictadas por los hombres.

   Termino felicitando acá al colega por el principio expresado; el principio que nos lleva a esto: que si trabajamos sobre la prevención, el primer síntoma sería reconocer al otro; lo que podríamos decir: la alteridad.

   A pesar de las diferencias, y reconociendo las diferencias entre nosotros, el reconocimiento de la existencia del otro, y la imposibilidad de vulnerar los derechos del otro, es lo que nos va a llevar a construir una sociedad mejor.

   Muchas gracias. Cedo la palabra, por favor, al Dr. Montoya.

Dr. Camilo Montoya Reyes

Colombia

Procurador ante el Tribunal Superior de Bogotá

“El delito de genocidio: un enfoque desde la política criminal”

Un fraternal saludo para el señor Embajador Mundial de la Paz, Dr. William Soto, para las directivas de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, los coordinadores de varios países de América Latina que hoy están presentes en este foro. También mi gratitud infinita para las directivas de la Universidad de Buenos Aires, en cabeza del profesor Gregorio Flax, quien dirige la cátedra de “Antidiscriminación, Holocausto y Derechos Humanos”. También para el  profesor de esta universidad, nuestro amigo y Juez Federal, Daniel Rafecas. Y para la Universidad de La Matanza que nos ha brindado un apoyo logístico muy importante para este foro, en cabeza del Dr. Franco Fiumara y otros docentes, alumnos y abogados de esa universidad. Gracias, Dr. Franco, por ese apoyo que nos brindó.

   En la primera parte, llamémoslo así, de la ponencia que hice en Bogotá, Colombia, en la sede de la Universidad Libre, en el Auditorio Benjamín Herrera de esa universidad, donde tengo el privilegio de ser profesor, planteaba la necesidad de ampliar el concepto de bien jurídico protegido, en razón a una pregunta que formulaba en esa disertación; y es una pregunta clave para la intelección del delito de genocidio: ¿Cuál es el bien jurídico que se protege o que se pretendió proteger cuando se tipificó y posteriormente cuando se criminalizó, luego se judicializa y se institucionaliza y luego se le fija una pena a la conducta genocida? ¿Cuál es el bien jurídico que se protege?

   Para responder esa pregunta habría que formularnos otra, qué es: ¿Cuáles son los bienes jurídicos que prohija o que tutela el Derecho Penal Internacional? Algunos dicen que el Derecho Penal Internacional protege por excelencia y por antonomasia derechos fundamentales; y que la vulneración de esos derechos fundamentales en masa o en gran escala genera la violación o el atentado contra la paz internacional o la paz de las naciones; o que la violación de esos derechos fundamentales genera un atentado contra la seguridad internacional.

   Otros autores se inclinan por sostener que los derechos fundamentales no son objeto de tutela en el Derecho Penal Internacional; y lo dicen no en forma descabellada; afirman de que hay que hacer abstracción de los derechos fundamentales cuando estamos mirando el ámbito de protección del Derecho Penal Internacional. Y ellos dicen: el Derecho Penal Internacional protege la paz y la seguridad internacionales.

   Yo respeto la propuesta, no la comparto, y diré con modestia por qué: Porque si bien es cierto, nosotros podemos hacer abstracción de los derechos fundamentales para decir que el Derecho Penal Internacional protege y persigue la paz internacional y persigue la seguridad internacional, de todas maneras esos atentados contra la paz y esos atentados contra la seguridad se tienen que ir cometiendo, digámoslo, gradualmente, o en el iter criminis se verificará inexorablemente el compromiso de derechos fundamentales. Porque nuestro Estado, nuestros Estados tienen una concepción antropocéntrica; y si el hombre es el eje, no podemos extrapolar esa protección de derechos fundamentales para decir que repercute únicamente contra la paz y la seguridad.

   Hecha esa precisión, absorbamos el segundo interrogante: ¿El delito de genocidio, qué bien jurídico protege?; y aún más, ¿el delito de genocidio es monoofensivo o es pluriofensivo? Para quienes de pronto no son penalistas en el auditorio, el delito monoofensivo es el que se dice que atenta o vulnera o compromete un solo bien jurídico, y los delitos pluriofensivos, aquellos que atentan contra una pluralidad de bienes jurídicos.

   De entrada diré que no creo que existan delitos monoofensivos. Yo sé que se rompe un paradigma dogmático cuando se hace esa afirmación, son tratadistas muy respetados los que lo sostienen, pero lo digo con cariño y con respeto.

   Todo delito mínimo atenta contra la dignidad humana y seguidamente contra el bien jurídicamente tutelado. Entonces ahí tendremos que autores como Juan Bustos, ese autor chileno asilado en España, quien murió recientemente, gran penalista latinoamericano, el profesor Juan Bustos, sostiene que todo delito se puede resumir prácticamente en tres verbos rectores. Y ustedes lo revisan y verán que tiene mucho de cierto esa propuesta: o un delito es violencia, o un delito es engaño o fraude, o finalmente es desobediencia.

   Usted mira el delito, por ejemplo una violación, es violencia; el hurto, es despojo violento; la estafa, es engaño; la falsedad documental, es engaño; y otros delitos son desobediencia. Es decir, tres grandes verbos rectores conglobarían el universo de conductas típicas en el mundo.

   De todas maneras, el delito de genocidio, para quienes afirman que es monoofensivo, autores muy respetados, no los voy a mencionar acá por la premura del tiempo, pero ellos afirman de que el bien jurídicamente protegido con el delito de genocidio es el grupo, el grupo humano como tal; y si se protege con el delito de genocidio al grupo humano como tal, es monoofensivo; porque solo se atenta con la conducta genocida contra el grupo humano. Respetable la ponencia. No la comparto; porque considero que el delito de genocidio atenta contra pluralidad de bienes jurídicos, y otra cosa muy distinta es que quienes sostienen esa postura están confundiendo el bien jurídico con el objeto material de la conducta.

   En el homicidio el objeto material de la conducta es la persona, el ser humano, el cadáver ya como conducta consumada. En la falsedad el objeto material de la conducta es el documento que se tilda de apócrifo. En el genocidio el objeto material de la conducta, sobre el cual recae la conducta, es el grupo humano, por excelencia. Pero de ahí a decir que el grupo humano es el objeto de protección, creo yo que estamos materializando en extremo la conducta genocida; y esta observación, con sumo respeto, va para la organización de las Naciones Unidas.

   Porque fue – muy bien fue citada acá por… varios de los ponentes, hablaban de que según la ONU el delito de genocidio consiste, oígase bien, en la negación del derecho a la existencia de grupos humanos enteros; genocidio, igual, negación del derecho a la existencia de grupos humanos enteros. Y quienes afirman que el bien jurídico protegido es el grupo humano, lo detectan o lo evidencian de esa definición de la ONU; que entre otras cosas es antigua porque data del 46. Y viene haciendo observaciones el señor Embajador Mundial de la Paz, Dr. William Soto, en sus ponencias y en sus proyectos, que avalamos (los Activistas por la Paz), de que del 48… del 46, cuando se empezó a gestar ese… y antes, la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, el mundo globalizado ha cambiado, las conductas cambian, todo fluye; y por ende, no podemos decir que la sociedad del 48 es la misma a la sociedad del 2014, como no era la misma a la sociedad de 1998 cuando se aprobó el Estatuto de Roma y se creó la Corte Penal Internacional.

   Entonces, esa necesidad de reconocer el carácter cambiante del mundo actual, implica la necesidad de revisar esos instrumentos de política criminal. Obviamente no porque estemos haciendo énfasis en la Embajada, en el carácter punitivo, en el carácter represivo. Al contrario, yo creo que el error está en quienes hacen énfasis en el carácter preventivo del Derecho Penal, asumiéndole una función eminentemente preventiva, como lo hacen los funcionalistas; y le atribuyen una función preventiva, al extremo de que adelantan la fase de comisión de la conducta delictiva a las etapas previas de la misma; etapas que en un iter criminis serían conductas inidóneas o serían conductas atípicas, porque no tienen la idoneidad para comprometer el bien jurídicamente protegido.

   Esa concepción funcionalista adelanta la tipicidad de la conducta a estadios previos, a extremos de que puede llegar a ser delito conducir un vehículo en estado de ebriedad; propuestas de esas se han sostenido en la bella Colombia. Y afortunadamente allí, la Corte Constitucional, con mucha osadía y valentía en su momento, como lo escuchamos hoy del señor Presidente de la Corte Suprema, doctor Luis Ernesto Vargas, cuando se señalaba varios de los pronunciamientos de esa Corte, con autonomía e independencia ha llegado al punto de declarar inexequibles conductas tipificadas porque atentan contra el principio de legalidad, y más exactamente contra el principio de tipicidad y de taxatividad.

   Qué no decir de aquellas conductas que pretenden adelantar la comisión de la conducta delictiva a estadios previos. No ajustarse el cinturón de seguridad podría ser una conducta delictiva; el fin es noble: previene delitos, previene accidentes, previene muertes; pero, reitero, eso se da porque se hace abuso del carácter preventivo del Derecho Penal.

   El día en que los penalistas entendamos que el Derecho Penal es por excelencia instrumento represivo, que el Derecho Penal es compromiso de derechos fundamentales, que tienen un carácter sancionatorio y que es un instrumento de represión más o menos legítimo, pero es instrumento de represión; ese día habremos avanzado en el reconocimiento de la función democrática de la pena; y sobre todo, que la pena en un Estado social y democrático de derecho, debe ser un instrumento para el crecimiento del penado como ser humano.

   Antes que casación, antes que castigo, antes que represión, estamos pensando es en que esos instrumentos de Derecho Penal Internacional, ya que actúan ex post, con un genocidio cometido al margen de la posibilidad de sancionar la tentativa, que esos instrumentos de represión actúen efectivamente protegiendo a esos grupos que deben ser objeto de protección. Pero el carácter preventivo no lo podemos dejar al Derecho Penal, así cumpla en forma mediata una función preventiva según el profesor Günther Jakobs, entre otros tratadistas funcionalistas.

   Yo creo que el carácter preventivo se lo debemos dejar por excelencia, al Derecho Policivo, y sobretodo, el carácter preventivo, a la educación; entonces escindamos campos de acción.

   Por eso las propuestas del Señor Embajador Mundial de la Paz tienen que ver con escindir educación, que es ámbito preventivo; y cuando ya estamos mirando los instrumentos de represión miramos qué tan eficaces y qué tan eficientes son los mismos, en punto a proteger efectivamente los derechos fundamentales.

   ¿El delito de genocidio es monoofensivo? Quedó claro que si confundimos el objeto material del delito, cual es el grupo político, podríamos llegar al equívoco de sostener de que se trata de un crimen de Derecho Penal Internacional de carácter monoofensivo; pero si nosotros miramos que en la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, así como en el Estatuto de Roma, se señalaron unas conductas que se consideran las conductas genocidas: a) matanza de miembros del grupo, b) lesión grave de tipo físico o mental a los miembros del grupo, c) sometimiento de los miembros del grupo o del grupo a condiciones de existencia que puedan acarrear su desaparición, d) el impedir los nacimientos en el seno del grupo…, y aquí hago un asterisco y un llamado para el caso de Colombia:

   Colombia, como bien lo destacó el señor Embajador Mundial de la Paz, es digna de reconocimiento, no sólo por la labor de la Corte Constitucional sino también en el campo legislativo. Colombia tipifica como genocidio el embarazo forzoso; y ese un avance que la comunidad internacional (lo digo con modestia, como colombiano) debe mirar. Y Colombia tipifica, igual que como lo escuchamos de la Magistrada de Ecuador y de otros países de América Latina, tipifica como genocidio el politicidio.

   Entonces, al señalar esas conductas…, estábamos en el asterisco cuando dije: c) sometimiento del grupo a condiciones de existencia. Hablamos también del embarazo forzoso y dijimos que Colombia tiene esa prevención, tipificó el embarazo forzoso; pues encontramos también… El embarazo forzoso, perdón, no está tipificado en la Convención. Está tipificado es el impedimento de los nacimientos en el seno del grupo, que es distinto. ¿Notan?

   Una cosa es que la Convención tipifica como genocidio el impedir los nacimientos en el seno del grupo, y otros países latinoamericanos han ido más allá y han superado ese estándar mínimo de protección, y han establecido de que es también genocidio el embarazo forzoso; porque el embarazo forzoso atenta contra la identidad del grupo, atenta contra la identidad de la etnia. Y se atenta contra la etnia también cuando se le impide, por ejemplo, el profesar su fe religiosa, independientemente de que esté matando a miembros del grupo religioso; porque ese es otro problema delicadísimo del delito de genocidio: que la etimología aquí se nos quedó (como casi siempre ocurre), se nos quedó corta.

   “Genos”: pueblo. “Cidere”, “cadeo”: matar.

   Matar a un pueblo.

   Y entonces estamos identificando el genocidio con la conducta física de matanza, y estamos dejando de lado o soslayando el etnocidio: absorción cultural, odio étnico, desplazamiento étnico, atentado contra los grupos culturales, el colonialismo cultural que es tan delicado, el impedir que una etnia exprese su… no su lengua, como en el caso de Guatemala, que estabámos ahora allí, en un foro en Guatemala con el señor Embajador Mundial de la Paz, y nos precisaban que allí se habla de idiomas. Y allí para el miembro de la etnia o el miembro de ese pueblo aborigen, no existe la palabra autoridad, y ellos le decían al señor Embajador: “Para nosotros existe la palabra tata o la palabra papá o mamá”, porque un papá nunca juzga negativamente a su hijo; y eso es clave en el mundo étnico. Y por eso le decían al doctor Soto: “el papá mundial”, allí en Guatemala.

   Miren ustedes cómo el identificar la parte física del delito de genocidio, so pretexto de respetar su origen etimológico, pues lleva a restringir indebidamente el alcance de lo que debe ser verdaderamente el delito de genocidio; y para ello tengo que precisar también, como lo decía en Bogotá, de que el bien jurídicamente protegido no debe ser, primero, el grupo y menos la existencia del grupo. Respetable el planteamiento de la ONU cuando dice que genocidio es “negación del derecho a la existencia de grupos humanos enteros”. Se comete genocidio también, cuando no se atenta contra la existencia del grupo pero se desintegra el grupo; se comete genocidio también, cuando no se atenta contra la existencia de un grupo pero se rompen los factores cohesionantes (por decirlo de alguna manera) del grupo respectivo.

   Entonces, para solucionar esa problemática… porque el título de mi ponencia es: “El delito de genocidio, enfoque político criminal”, obviamente tenía que hacer esas precisiones dogmáticas, porque la política criminal se finca sobre los fundamentos dogmáticos, que es lo que se tiene; y la política criminal, la estrategia.

   Entonces diríamos que como política criminal es muy conveniente que pensemos dos cosas: Una, o ampliamos el número de grupos protegidos, y seguimos discriminando…; porque seguro que incluimos los grupos políticos y se nos van a quedar los grupos sexuales, que también merecen respeto. ¡¿Que tal una idea y ejecución de exterminio contra los homosexuales?!

   Pero ahora viene el problema: “Ah, pero es que son grupo nacional…” ¿Y si no son identificados como grupo nacional?, ¿si son un grupo departamental o un grupo provincial o un grupo regional?… O incluimos a los grupos sexuales y se nos pueden quedar por fuera los grupos económicos, los grupos culturales.

   Entonces, esa propuesta de la Embajada precisamente implica dos puntos, como los ha señalado el doctor Soto: Por un lado, ampliar considerablemente el número de grupos protegidos; o por otro lado, que es mucho más optimista la propuesta, definir qué es grupo: grupo humano; porque nosotros no podemos estar protegiendo grupo tal, grupo A, grupo B, grupo C. ¡Nosotros protegemos grupos humanos!

   Y si entonces dice la ONU que el objeto de protección en el delito de genocidio son los grupos humanos, ¡entonces no los maquillemos, y protejámoslos! ¿Cómo? Definiendo el grupo humano. Y entonces diremos que el delito de genocidio es: un atentado contra un ente, un grupo humano, un ente que tenga cierta identidad…, porque tiene que tener identidad para que sea grupo, tiene que tener factores cohesionantes, bien sea la lengua, el idioma, el origen, la nacionalidad, la fe religiosa que profesa, lo que se trate; pero no limitemos el concepto de grupo calificándolo de una u otra manera, porque ahí estaríamos discriminando.

   Entonces protegería, el delito de genocidio, a un ente humano dotado de ciertos rasgos que le dan identidad y coherencia (es lo que denomino los rasgos cohesionantes). Esta propuesta es la propuesta más amplia del señor Embajador Mundial de la Paz.

   El tema siguiente es que el delito de genocidio persigue un dolo específico. Si es un dolo específico, ¿se puede llegar al extremo de señalar de que se persigue al determinado grupo por la razón de pertenecer al grupo? En el caso de Colombia, en la tipificación, se agregó ese punto: persecución contra ciertos grupos políticos que actuaban al margen, dentro del marco de la ley. ¡Enhorabuena, la Corte Constitucional! Lo explicó esta mañana el señor Presidente de la Corte, enhorabuena esa corporación declaró inexequible esa limitación al ámbito de protección. ¿Cómo así que sólo vamos a proteger a los grupos políticos que estén actuando en el marco de la ley? Entonces estamos aplicando casi que una pena de muerte; entonces el perpetrador se da el lujo de decidir si está actuando o no en el marco de la ley, y “ejecuto o no ejecuto el genocidio”, y “si lo ejecuto contra un grupo que yo creo que está actuando al margen de la ley”, es una limpieza válida, justificada, atípica. ¡Gravísimo! Por eso la Corte Constitucional hizo esa precisión.

   Pero el tema es: ¿Podemos decir que con el delito de genocidio se persigue al grupo por la razón de pertenencia al grupo? Miren que lo que dice la Convención es: “Perseguir o pretender exterminar al grupo político como tal”.

   Una cosa es decir que el delito de genocidio consiste en la persecución del grupo político como tal, o sea como grupo, con conciencia de que se trata de un grupo; y otra es pretender exterminar al grupo político por la razón de pertenecer a ese grupo como tal, es decir, por la razón de pertenencia al grupo. Porque se puede pretender destruir al grupo político por algo que el grupo político haya hecho, y no necesariamente calificar el móvil de esa manera porque creo que puede restringir el ámbito de protección. Esos eran los planteamientos básicos que traía desde el punto de vista de la política criminal.

   En conclusión, a mi modo de ver, el delito de genocidio no es monoofensivo; es pluri-ofensivo. En segundo lugar, el bien jurídicamente protegido no es el grupo como tal, ni tampoco es la existencia del grupo (como otros pretenden); creo yo que es la existencia, pero también la integridad del grupo, la integridad como tal del grupo. Y finalmente, que se protege también la dignidad humana, los derechos fundamentales, en el Derecho Penal Internacional; y obviamente la paz y la seguridad internacionales, porque son los instrumentos finales que busca prohijar el Derecho Penal Internacional. Y que ampliemos el número de grupos protegidos, porque se quedó corta la Convención; o seamos más optimistas: definamos qué es grupo humano, caractericémoslo, connotémoslo; y una vez connotado típicamente, va a quedar mucho más fácil identificar la conducta genocida: obviamente, el atentado contra la integridad de ese grupo.

   Todo esto dejando en claro de que es mucho más importante –que actuar en el ámbito punitivo– actuar en el ámbito preventivo.

   Por eso la frase que citaba hoy el profesor Franco Fiumara, del señor Embajador Mundial de la Paz, de esos foros, donde él señala: “Es mejor (¡mucho mejor!) educar para prevenir, que juzgar para castigar”.

   Muchas gracias.

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FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“JUSTICIA PARA LA PAZ”

Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio

Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

4ª Mesa:

Moderador – Argentina

Dr. Héctor Zimmerman

Abogado, ex Decano Nordeste, profesor de la UBA, becario de Yad Vashem

Señor Embajador Mundial de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, autoridades y docentes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, la representación de la Embajada en el país, otras organizaciones presentes que han hecho posible este evento. Señoras, señores, público en general.

   Luego de una jornada agotadora, pero no por eso menos fructífera, nuestra 4a. Mesa está dedicada, podríamos decir, enteramente a la temática del genocidio.

   A título introductorio simplemente, porque el papel principal le corresponde a quienes se encuentran en el estrado y van a ser los oradores, apunto las reflexiones respecto del título de este encuentro: la posibilidad de incluir nuevos fenómenos que se puedan tipificar como genocidio, renovando lo que la legalidad indica a partir de 1948 en la Convención internacional, y por otra parte el Tratado de Roma y la creación de la Corte Penal Internacional.

   Pero quisiera destacar fundamentalmente la figura de quien fuera el mentor de la creación de la tipificación jurídica del genocidio: Raphael Lemkin, quien fue perseguido en Europa por su condición judía y fue obligado a refugiarse en Estados Unidos, donde produjo su texto principal respecto de la ocupación nazi en toda Europa, estudiando caso por caso y haciendo saber de que eso sí tipificaba un genocidio, porque él ya había tomado anteriormente, por su trabajo internacional en Derecho Penal…, algunos ubican en 1933 su primer artículo en un congreso internacional, en una ponencia que fue rechazada, con la idea respecto de lo que pensaba la mayoría en aquel momento, que el delito de genocidio se podía incluir de alguna manera pero que correspondía a los Estados –por una cuestión de soberanía– juzgar; eran los Estados los responsables de llevar ante el banquillo de acusados a los principales perpetradores de crímenes.

   Eso es lo que motivó también (esto fue citado aquí, en este estrado) que los Tribunales de Núremberg constituyen el primer antecedente, pero el argumento más válido haya sido el ius cogen y la posibilidad de juzgar por crímenes de guerra y crímenes contra la paz, y delitos de lesa humanidad, depreciando la posibilidad de lo que manifestaba Lemkin, que tuvo una virtud que espero que sigan todos aquellos que apoyan esta causa de estudiar, trabajar y prevenir los genocidios, que es mucho más sano que curar sancionando, una vez que se han cometido estos hechos.

   Lemkin se encaminó a los pasillos de las Naciones Unidas desde 1945 en su creación hasta 1948. Se pasó tres años haciendo lobby como jurista (porque también era un reconocido jurista), pero haciendo lobby con la mecánica que tiene Estados Unidos de tratar de convencer al otro de que es un proyecto de ley. Tardó tres años, y aun así su trabajo quedó incompleto: el delito de genocidio no incluye el delito político o por razones políticas. Y esa también es una de las cuestiones que ha tratado este foro, y que es mi esperanza que se siga tratando para el futuro.

   Así que en homenaje a la descomunal labor de Lemkin y también en reconocimiento a todos los aquí presentes, y a los que han venido a presentar sus exposiciones y ponencias, desde ya les manifiesto mi más profundo agradecimiento como moderador de este panel, e invito al primero de ellos, a que se haga presente con su exposición. Muchas gracias por su atención.

Dr. Daniel Obligado

Argentina

Presidente del TOF 5 de la causa ESMA y profesor de la UBA

“El delito de genocidio y juicios en la Argentina”

Muy bien, buenas tardes a todos los aquí presentes. En primer lugar quiero agradecer a los organizadores de este Foro de “Justicia para la Paz”.

   Como mencionaron cuando fui presentado, yo ejerzo el cargo de Juez de un Tribunal Oral Federal de esta ciudad de Buenos Aires; y en tal carácter, entre los años 2009 y 2011, por 24 meses prácticamente exactos, presidí los debates en la causa conocida como ESMA (Escuela Superior de Mecánica de la Armada), tratándose entonces de un centro clandestino de detención.

   Se puede afirmar que fue el mayor centro clandestino de detención del país, de la Argentina; por allí pasaron alrededor de cinco mil personas, por allí desaparecieron alrededor de cinco mil personas, de un número que como todos seguramente saben, se calcula de alrededor de treinta mil en todo el país; es decir, la sexta parte.

   A nosotros se nos presentó la circunstancia de considerar si los hechos realizados constituían un genocidio o no. Esto en realidad ya había sido abordado por otros tribunales que… bueno, se habían acercado a esta posibilidad teórica, esta posibilidad conceptual; entre ellos el Tribunal Oral Federal N° 1, de La Plata, que había decidido que los hechos habían ocurrido en el marco de un genocidio.

   En nuestro caso, para hacer ya una síntesis, acá voy a tratar de dar algunas breves explicaciones de cuáles fueron nuestros fundamentos. Pero bueno, en nuestro caso consideramos que no había base intuitiva para considerar que se trataba de un genocidio; no obstante, lo cual desde el punto de vista sociológico, desde el punto de vista criminológico también, sí se podía afirmar que esto era de esta manera.

   Con lo cual, entonces, terminamos propiciando – pidiendo a la Corte Suprema de Justicia de la nación, que es la máxima cabeza del Poder Judicial en la Argentina, que realizara la gestiones (sí así lo consideraba pertinente, desde ya), que realizara las gestiones necesarias, a los efectos de incluir lo que nosotros habíamos llegado a concluir que se había tratado de un politicidio; que esa hipótesis de politicidio fuera incluida en los términos de la Convención contra el Genocidio del año 1948.

   Efectivamente, como acaba de mencionar el profesor Héctor Zimmerman, fue el profesor Lemkin quien bregó allá por los años 40 para que aconteciera esta posibilidad.

   Y bueno, la hipótesis de la persecución política como causal de genocidio, bueno, no resultó ser incluida en los términos de la Convención. Y entonces nosotros lo que propiciamos precisamente es potenciar, extender los términos de la Convención, que se vuelva a discutir los términos de la Convención; y si así se resuelve, bueno, efectivamente sea incorporada esta hipótesis.

   En la sentencia nosotros dijimos que el concepto restrictivo que tiene el genocidio va en contra de su propia naturaleza jurídica; pues si él debe ser considerado como la negación del derecho a la existencia de grupos humanos enteros, y si realmente se quiere prevenir y evitar esta modalidad delictiva, no se debe vacilar con argumentos legalistas acerca de si una determinada atrocidad satisface o no la definición o las exigencias conceptuales del delito.

   Es muy importante recordar que el objetivo fundamental de las normas respecto del genocidio, es su prevención; por ello, es importante precisar que la definición de este delito, que se encuentra en la Convención de 1948, es un instrumento del cual se puede partir, pero también es un concepto que se debe de superar.

   Debe reconocerse, entonces, que no cualquier acto puede considerarse genocidio, pero a la vez es necesario tener una visión audaz para reconocer aquello que sí lo es; pues lejos debe quedar la idea de que el único genocidio de la historia fue el perpetrado contra los judíos en Alemania. Esto debe de servir de experiencia para develar mecanismos por los cuales se instauran este tipo de crímenes, y comprender que existen para su realización –como muchos otros fenómenos–, escalas, proporciones, modalidades y matices diferentes.

   Bajo la misma línea, precisamente el ya citado profesor Lemkin, sostiene que el crimen de genocidio es la destrucción de grupos nacionales, raciales o religiosos, cuyo autor no puede ser más que el Estado a través de sus órganos.

   Y en ese sentido, dada su naturaleza jurídica, moral y humana, este crimen debe ser considerado exclusivamente como un crimen internacional, que se manifiesta por la existencia de un plan predeterminado y destinado a aniquilar a los grupos de carácter nacional, étnico, religioso o racial.

   Sobre esto Lemkin toca un punto demasiado importante y problemático para la interpretación y la aplicación del delito de genocidio, en los casos particulares que se puedan llegar a presentar. El autor explica que la exclusión de los grupos de carácter político no significa, en su opinión, que la destrucción de éstos sea legítima, sino que dado el estado de desarrollo de la vida internacional en aquellas fechas, convendría, temporalmente, dejar la resolución de esta delicada cuestión a las legislaciones nacionales, admitiendo que es más fácil –en el Derecho Internacional– definir los grupos étnicos, religiosos o nacionales, que los grupos políticos (lo que destacaba el profesor Zimmerman). En fin… no fue debidamente escuchado.

   Por lo tanto, entre los asuntos cubiertos por las regulaciones de La Haya, sólo se encuentran reglas técnicas, que tratan algunos de los puntos problemáticos del genocidio.

   La Haya trata, asimismo, acerca de la soberanía de un Estado, pero no habla sobre la preservación de la integridad de un pueblo. Sin embargo, la evolución del derecho natural –en particular desde la fecha de regulaciones de La Haya– ha generado un considerable interés por los grupos nacionales, distinguidos de los Estados y los individuos.

   Es por ello que el mencionado autor envió a la Quinta Conferencia Internacional para la Unificación del Derecho Penal, sostenida en Madrid, en octubre de ese año, en colaboración con la Quinta Comisión de la Liga de las Naciones, un informe acompañado por el borrador de un artículo, con el propósito de que se penalizaran las acciones tendientes a la destrucción y la opresión de las poblaciones, lo cual equivaldría a la concepción real del genocidio.

   El autor propuso que se introdujeran dos nuevos delitos para el Derecho Internacional, a la legislación penal de los años… de aquellos años, y de los 37 países participantes: el delito de barbarie y el delito de vandalismo, que serían los antecesores inmediatos, entonces, de la figura del genocidio. Sin embargo, su propuesta (como ya se ha dicho) no tuvo mucho éxito, y la incorporación no se realizó.

   De igual forma, Lemkin sostiene que el genocidio es de gran importancia y su represión debe basarse, no sólo en el Derecho Internacional y Constitucional, sino también en el Derecho Penal de los diferentes países.

   El procedimiento que debe adoptarse en el futuro, en referencia a este problema, debe ser el siguiente, decía Lemkin:

   “Debería firmarse un tratado multilateral internacional, que prevea en la introducción, no sólo en la Constitución sino también en el Código Penal de cada país, disposiciones para la protección de grupos minoritarios, de la opresión debido a su nacionalidad, religión o raza.

   Cada Código Penal debería tener entonces, disposiciones que establezcan penas para las prácticas genocidas, con el objeto de evitar la invocación del alegato del cumplimiento de órdenes superiores. Los códigos penales así, de los respectivos países, deberían estipular de manera expresa la responsabilidad de las personas que ordenen actos de genocidio, al igual que la de las personas que los ejecuten.

   Debido a las implicaciones especiales del genocidio en las relaciones internacionales, debería adoptarse para este delito (como ya lo había mencionado antes) el principio de la represión universal.

   Según este principio, el culpable debería estar sujeto a juicio no sólo en el país en el cual cometió el delito, sino también, en caso de que escape de éste, en cualquier otro país en el cual pueda haberse refugiado.

   El genocidio entonces (dice Lemkin), es un crimen internacional, porque por su propia naturaleza se comete siempre por el Estado o por grupos que tienen el  apoyo del mismo. Y es por ello que nunca será perseguido por éste, por lo cual se hace necesario su castigo mediante la cooperación internacional”.

   Como se evidencia, fue Lemkin quien habló de genocidio por primera vez; él dio los lineamientos, y desarrolló toda una teoría para su futura tipificación y aplicación en las legislaciones; y de igual forma, advirtió los problemas que se estaban desarrollando con las violaciones a los Derechos Humanos que se dieron en la Segunda Guerra Mundial, y las soluciones inmediatas que tendrían que llegar.

   También se pone de manifiesto que ya en la concepción de genocidio brindada por este autor –al igual que en la de nuestro tiempo– lo más importante no es el individuo como tal, sino que sí lo es la colectividad; es decir, que el bien que se protege con la tipificación resulte un bien supraindividual, pues la protección a los grupos más débiles que habitan en un Estado era lo que ya se quería defender.

   De manera tal, entonces, que como antes expresé, el Tribunal consideró –por mayoría– que se trataba de un politicidio; esto es, en síntesis: un exterminio del grupo político o de un grupo político disidente.

   Con respecto, ahora bien, al concepto de politicidio, la primera duda remite al tipo de relación existente entre el par de términos; es decir: genocidio – politicidio: esto es, si se trata de una relación entre géneros distintos que requieren, por tanto, conceptos distintos; o de contrario, de una relación de géneros – especie, en la cual el politicidio sería una especie particular del género genocidio, así como podrían serlo el etnocidio, el genocidio contra un grupo nacional, religioso, o el genocidio específico contra cualquier otro grupo, ya sea sexual, económico, laboral, de género, etc.

   La discusión de fondo es si el politicidio es una variedad del genocidio como lo son las diversas delimitaciones que éste posee en su definición en la Convención; es decir: grupos nacionales, religiosos, étnicos; o si todos ellos conforman una unidad que se opone, a nivel de género, con la categoría de genocidio.

   De tratarse de una peculiaridad, no se comprende por qué no diferenciar también un genocidio realizado con fines nacionales o geopolíticos, de otro realizado en función de una lógica religiosa, el que a su vez se diferencia de otro realizado con un criterio étnico-racista.

   Lo que complejiza la supuesta necesidad teórica de conceptos específicos como: politicidio, etnocidio, religiocidio, nacionalicidio, es que estas diversas especies o subtipos del género genocidio, se encuentran en los hechos históricos imbrincados, y resultan entonces difíciles de diferenciar. Por caso, el carácter occidental y cristiano, esgrimido por los perpetradores de la última dictadura militar de Argentina, posee simultáneamente un carácter político y religioso, tal como lo señaló la primera decisión judicial producida por el juez español Baltasar Garzón, en una causa que se le siguió ante su tribunal contra el Sr. Adolfo Scilingo.

   A su vez, esta lógica podría diferenciarse en algunos puntos, en tanto a construcción ideológica que aúna la política y la religión, dos sistemas de creencias de los procesos genocidas construidos con base en criterios nacionales o étnicos; por ejemplo, el caso de los kurdos en Irak puede constituir un ejemplo, aunque su lucha por la autonomía vuelve a imbrincar los elementos étnicos con los nacionales o políticos.

   En Guatemala, por ejemplo, a diferencia de lo ocurrido en el Cono Sur, la persecución política se vivió imbrincada más con elementos étnicos y entidades indígenas, que religiosos (por ejemplo, la occidentalidad cristiana); ya que la matriz ideológica francesa tuvo más presencia en Argentina que en cualquier otro país de la región, dada la peculiar articulación de nacionalismo ibérico y cosmovisión ideológica de matriz francesa.

   Por último, muchos de estos casos coinciden en cuanto a sus elementos estructurales: modalidad de operatoria, efectos en la destrucción de las relaciones sociales, instigación a la dilación, modalidades de negativización de la alteridad, absolutización de la figura del enemigo, construcción binaria de la realidad; conceptos de los cuales acabamos de escuchar en palabras del juez y profesor Zaffaroni.

   Es decir, si bien el uso del concepto de politicidio pareciera útil en tanto a especie del género genocidio, para dar cuenta de particularidades históricas de algunos procesos que no existen en otros; podría invisibilizar los elementos políticos que siempre han existido detrás de persecuciones étnicas, nacionales o religiosas, así como simultáneamente invisibilizar el uso de la religión o el racismo en los casos eminentemente políticos; ya que el análisis histórico más preciso y documental nos demuestra que la línea divisoria no es tan clara como aparece en el sentido común, sin entender cuál sería entonces el efectivo aporte teórico del nuevo término.

   Aceptar jurídicamente el concepto de politicidio, legitimaría la anulación del principio universalista de la igualdad ante la ley, sin aportar ninguna ventaja relevante en el plano de la criminología.

   Aceptarlo sólo sociológicamente, a su vez podría dar cuenta de algunas especificidades históricas, pero con el riesgo de separar conceptualmente lo que empíricamente suele encontrarse mucho más imbrincado, e incluso producir una despolitización de aquellos casos en donde el racismo, el nacionalismo o el fanatismo religioso, son significativos; hechos que no niegan la existencia de patrones políticos de selección de las víctimas, implicados con los otros elementos.

   Un ejemplo claro de despolitización, son las narrativas hegemónicas sobre la experiencia del nazismo, que no permiten ver el carácter político y politizador del antisemitismo nazi y sus objetivos tácticos y estratégicos, más allá de las ideas en las que se encontraban sumergidos algunos de sus perpetradores.

   Podríamos analizar, en el caso argentino, tablas que relacionan las imputaciones, condenas y absoluciones con el concepto de genocidio; como a su vez, la distribución de sentencias en función del reconocimiento de la calificación de genocidio. Me voy a detener muy brevemente en este punto.

   Justamente, en 81 sentencias se determinó que no hubo genocidio; esto implica un 73.6%. En una segunda tipicidad se afirmó que hubo genocidio, pero no en sentido legal; esto abarcó un universo de 10 sentencias, lo cual implica un 9.1% del universo; y el tercer tipo es que hubo genocidio, y allí se tributan 19 sentencias con un 17.3%.

   También hay tablas que permiten correlacionar la distribución de tribunales en función del reconocimiento de genocidio, o la relación entre: tipo de sentencias, año, índice de sentencia; es decir, por ejemplo, en el 2006 hubo 2 sentencias, que una no reconoce el genocidio y una sí (bueno, esos son los parámetros). Y en el año 2013, 25 sentencias: 17 reconocen el genocidio; perdón, 17 no reconocen el genocidio, un 68%, y 7 reconocen el genocidio.

   Y finalmente, la relación de condenados absueltos en relación al tipo de sentencia; es decir, el índice de absoluciones en cuanto si no reconocen o sí reconocen el genocidio.

   Bueno, como ya les expresé, en nuestro caso decidimos que el genocidio no tendría una base normativa local ni tampoco internacional, y que siendo entonces una hipótesis de politicidio, reclamábamos su inclusión en los términos de la Convención.

   Brevemente, el contexto situacional del centro clandestino aludido, implicaba una metodología que consistía en una privación ilegal de la libertad, secuestro, luego una tortura, aplicación de tormentos con el fin de obtener la mayor cantidad posible de datos; y luego un… en principio, la generalidad, una muerte que implicaba un aspecto individual, porque el individuo… bueno era desaparecido; y social, porque se extendía a su grupo social.

   Implicaba esto, entonces, el desaparecer al otro hasta el extremo de privarlo de sepultura, haciendo – digamos actualizando el mito de Creonte (aquel rey de Tebas), respecto de Polinices, que era digamos el disidente, y que Creonte había ordenado que quedara insepulto para privarlo de sus honores fúnebres, y de esa manera entonces asegurar el eventual pasaje, o bueno, mejor dicho, asegurar el pasaje a la otra vida. Su hermana Yocasta desobedeció al rey Creonte y le dio sepultura. Y aquella famosa frase de Yocasta que decía – que le dice a Creonte que viene a interpelar una verdad sin poder, a un poder sin verdad.

   Se trata entonces, en definitiva… Consideramos reconocer al otro; y para ello es imprescindible realizar una introspección, es decir, reconocernos a nosotros mismos.

   Y como en aquel final de una de las partes del libro de Saint-Exupéry, de El Principito, cuando le dice: “Cuando puedas juzgarte a ti mismo… bueno, recién ahí entonces vas a poder juzgar a los demás”.

   Muchas gracias.

camilo real-6

FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“JUSTICIA PARA LA PAZ”

Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio

Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

3ª Mesa

Moderadora – Argentina

Dra. Liliana Quiroz

Abogada, profesora y secretaria del Instituto Jurídico de Investigación de la UNLAM

Bueno, definitivamente no me queda mucho por agregar a lo que la Dra. Terán Sierra recién acaba de explicar; fue muy clara en los conceptos.

   Esto que se está buscando con el Foro, tal como está titulado: “Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio”, fue muy clara al explicarnos cómo en Ecuador pudo realizarse, o sea, la importancia que tiene la modificación en los ordenamientos internos y la incorporación de estos nuevos… de este tipo de delitos, lo cual es importante que en todos los Estados se realicen.

   El nuestro tiene un proyecto de reforma al Código Penal donde también se estaría incluyendo. Pero bueno, ella aclaró muy bien que la incorporación que se hizo en el Código Penal es más amplia que también la que tiene la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio; ya que también se incluye al politicidio, que es algo que también se está buscando.

   Ahora vamos a continuar con la ponencia de Camilo Montoya, vamos a escuchar, como les dije anteriormente, a las nuevas generaciones, a ver cuál es la propuesta que él tiene, ya que su ponencia la titula: “El movimiento estudiantil latinoamericano, una respuesta válida ante la atrocidad genocida.”

   Camilo, el auditorio es tuyo.

Sr. Camilo Montoya Real

Colombia

Representante Consejo Estudiantil. Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes. Comité Uniandino de Discusión Política del CEU desde el 2014-2.

“El movimiento estudiantil latinoamericano, una respuesta válida ante la atrocidad genocida”

Muy buenas tardes. Es para mí un placer y un honor también, poder compartir con ustedes, tan distinguidos invitados y asistentes. Agradezco a los organizadores de este foro por haber podido vislumbrar la necesidad de abrir este tipo de espacios para que todas las diferentes posturas puedan pronunciarse sobre un tema tan importante en la historia de la humanidad.

   Ya tuve la oportunidad de haber dado una ponencia en el primero de estos foros internacionales; la titulé: “Respuestas válidas ante la atrocidad genocida”. Y en esta les haré un recuento de seis respuestas válidas, o que cumplen los requisitos que a través de la historia se han ido estableciendo para que sean consideradas como válidas.

   De esta forma hablé de: el diálogo, la desobediencia civil, la acción civil directa no violenta, la mismísima respuesta legal que hoy ha sido fundamental en todas estas ponencias; y el movimiento estudiantil hacía también parte y no pude hablar o desarrollar sobre la sexta respuesta que me parece fundamental e interesante, que tiene que ver con el movimiento artístico y todo lo que tiene que ver con el arte.

   Voy a proponerles que sigamos la siguiente estructura: Primero revisemos qué se debe entender por una respuesta válida, para después entrar a revisar o a ver los elementos necesarios de qué se debe entender por un movimiento estudiantil, su relación o su rol frente a la atrocidad genocida, y su relación con algunas de las diferentes respuestas válidas que ya acabé de aludir.

   Cuando hablamos sobre respuestas válidas aludimos a un tipo de respuesta particular. Necesariamente tenemos que referirnos a la relación: causa y efecto, y al concepto de validez.

   Por lo primero, se puede decir que una respuesta es una reacción ante algo; es el efecto que surge cuando hay una causa que lo produce. Pero no solo eso, sino que al haber una relación inescindible entre acción y reacción tenemos que entrar a ver de qué tipo de causas están hablando. En nuestro caso es sobre la atrocidad, y no sobre cualquier tipo de atrocidad sino una atrocidad del tipo genocida.

   Hay que dejarlo claro de una vez, y es que cuando me refiero a una atrocidad, aludo a una injusticia en gran escala. Eso significa que una atrocidad no se define por la intensidad de sus consecuencias sino por los principios de los que parte, como por ejemplo: arrebatar, al tomar algo más de lo que se merece, o dar más allá de lo que se merece también.

   Evidentemente, en la generalidad de este tipo de máximas no hay mucho debate, sino que podemos estar muy de acuerdo; pero vaya usted a aplicar eso en lo particular y veremos cómo los debates empezarán a florecer. Y eso no está mal. Debemos hacerle frente a ese tipo de debates y participar en ellos con sensatez y humildad.

   Lo interesante es que esa definición de atrocidad nos permite ser conscientes que en la cotidianidad se puede esconder de manera muy peligrosa, la injusticia. Vemos cómo a veces somos conscientes de que algo es manifiestamente injusto, pero decidimos no hacer nada porque creemos que sería en últimas insignificante. ¡Qué error! Porque en esa cotidianidad injusta es donde se incuban las más perversas atrocidades.

   Y con respecto al carácter genocida, considero que su característica primordial es la negación de la existencia misma de un otro diferente, diverso al perpetrador del acto genocida.

   Yo sí le hallo mucha razón a aquellos que identifican el acto genocida como…, pues a partir de su dimensión simbólico-política, como el delito de los delitos. Y es que, ni siquiera las más atroces vulneraciones a la integridad –dígasele tortura, entre otros– superan la intensidad de la injusticia de una vulneración de la existencia misma.

   Esto lo digo sin olvidar la propuesta tan importante, reveladora e interesante que la Embajada Mundial de Activistas por la Paz realizó en el Foro pasado. Redefinir y repensar el delito de genocidio en términos de la salud, de la integridad misma, para mí es un desarrollo que sirve como garantía en la protección de la existencia misma de los grupos que quieren incluirse como sujetos de protección en las diferentes legislaciones. Frente a ese esfuerzo tan importante, tan grande, por realizar una causa tan noble, de mi parte solo hay respeto y admiración.

   Ahora, volviendo al tipo de respuestas que nos interesan, hay que decir que estas se enmarcan en un contexto histórico donde los acontecimientos pasados hacen parte de las variables que condicionan el presente y el futuro. Ese condicionamiento es el que nos lleva o es el que tiene que ver con el concepto de validez. Creo que no podré desarrollarlo tanto como siempre he querido, pero hay que decir que literalmente considero que el concepto de validez es revolucionario según el contexto en el que se le establezca.

   Será revolucionario ahí donde las bases mismas, los presupuestos necesarios para el desarrollo de cualquier contenido, aún no se encuentran consolidadas. Por ejemplo, gracias al concepto de validez puedo entender que en nuestras interacciones sociales siempre habrá la posibilidad de que se establezca la diversidad, algún grado de diferencia. La homogeneidad y la unanimidad nunca se podrán predicar en términos absolutos.

   En rigor, la validez se predica en los argumentos; y los argumentos son un conjunto finito de enunciados donde unos (una pluralidad), los primeros en todo argumento, funcionan como las premisas, y una funciona como la conclusión. Si una conclusión es válida es porque estamos ante el caso en el que es imposible que presuponiendo la verdad de sus premisas, esta sea falsa.

   Como cada respuesta es la conclusión de un argumento, de un razonamiento particular, vemos que la única forma para descartar una de estas respuestas como no válida es que presuponiendo la verdad de las premisas la presencia de esta misma sea imposible.

   Ello para decir que así como yo identifiqué seis respuestas válidas ante la atrocidad genocida, dependerá de cada uno de ustedes encontrar muchas otras respuestas igualmente válidas. Por todo eso fue que en la ponencia pasada invertí una cantidad sustancial del tiempo para exponer algunas de las premisas que condicionan lo válido. A esas premisas las dividí en dos tipos: un primer tipo serían las adquiridas de manera inductiva, a través de la experiencia; y por otro lado estarían las lógicas, que serían aquellas que expresan los principios básicos de la concepción occidental.

   Del primer tipo de premisas señalé cuatro:

   Primero: Una concepción del carácter humano, que conciba su naturaleza como imperfecta pero perfectible. Tener la conciencia de que todos podemos equivocarnos pero que así mismo siempre podremos mejorar. Aprender de los errores y esforzarnos por no volverlos a cometer.

   Segundo: La necesidad de presuponer la razonabilidad y la buena fe del otro. Yo considero que es mejor desvirtuar esta presunción con hechos concretos, que tener después que reconocer haber cometido una injusticia.

   Tercero: La necesidad de realizar un esfuerzo por la no perpetuación de la violencia, ya que se sabe que toda respuesta de carácter violento lleva consigo esa capacidad que en realidad es un riesgo de engendrar más actos que empleen la violencia.

   La cuarta es la reiteración de lo que figuras tan importantes históricamente, como Martin Luther King o Einstein han señalado, y es que hay que tener claro que las actitudes pasivas muchas veces escondidas bajo la aparente comodidad de su silencio, permiten, por omisión, la comisión de las injusticias.

   Del segundo tipo (que no voy a desarrollar en esta ocasión) señalo al principio de no contradicción y al mismo concepto de validez como dos elementos de ese conjunto que contendrían las premisas lógicas.

   Ahora ustedes ya conocen el marco que contiene las respuestas válidas ante la atrocidad genocida. En este se encuentran las seis respuestas a las que ya aludí y en la que nos enfocaremos: El movimiento estudiantil.

   ¿Cómo entender en qué consiste el movimiento estudiantil? Es una de esas palabras que utilizamos muy a menudo pero de las que no tenemos claro sus particularidades, sus elementos necesarios. Sin embargo, todos ya deberíamos tener claro su fuerza y potencial.

   Hace poco, en el primer evento interpartidista de la historia de mi universidad, organizado por las Juventudes Partidistas Uniandinas, a través de ese espacio tan interesante que denominamos como la mesa interpartidista, conmemorábamos el tercer aniversario desde que el Gobierno retiró su proyecto de reforma a la educación por la intensa presión estudiantil de su momento.

   Pero desde ya tengamos conciencia de la necesidad de no permitir que perdamos el norte. Ese poder nuestro, que solamente se manifestara en tanto logremos materializar el movimiento estudiantil, es el poder de lograr un impacto que permita la construcción real de una comunidad en verdadera armonía, con una paz sustantiva; que reconozca que la diferencia no es sólo inevitable y necesaria, sino que también es deseable; porque solo a través de la canalización sensata de esta, es que lograremos un verdadero avance.

   Y desde aquí ya podemos empezar nuestro análisis sobre los elementos necesarios para la materialización del movimiento estudiantil.

   El primero sería el de la unidad. Una unidad que se construya a partir de esa concepción de la diferencia y que puede emplear, por ejemplo, como herramienta, a esa otra respuesta válida que se conoce como el diálogo.

   ¿En qué consiste el diálogo? Básicamente es una herramienta que sirve para que la inevitable diferencia no derive en un rompimiento de la relación de comunidad, sino que, al contrario, permita una complementación de los individuos y así termine fortaleciendo el mismo vínculo de comunidad.

   Y no debemos pasar por alto este hecho: Si hay algo que de manera directa contradiga lo que es el genocidio, es el diálogo. Porque mientras que el primero, en últimas, quiera negar la existencia misma del otro; sostener un diálogo o sostener el diálogo implica, por definición, el reconocimiento mismo de ese otro.

   Para ello tenemos que aplicar por lo menos los cuatro principios de esta herramienta:

   Primero, se ha de suponer que ese otro no está loco ni es un monstruo. Eso quiere decir que el otro en su razonamiento, en su argumento, así este sea erróneo, tiene premisas que lo lleva a esa conclusión; y que ese razonamiento no está guiado por una malicia para hacer daño por sí mismo.

   De ello se derivan el segundo y el tercer principio: La necesidad de hacer un esfuerzo, por una parte, por hacerse entender por el otro; pero así mismo, por otra parte… Hacer un esfuerzo por hacerse entender por el otro sería el segundo principio. El tercero sería hacer un esfuerzo por entender al otro y su postura.

   Ello nos lleva al cuarto y último principio del diálogo, y es que: si me esfuerzo por entender al otro, es porque acepto la eventualidad en la que me dé cuenta que ese otro y su planteamiento tiene una fuerza argumentativa mayor a la mía; y en ese sentido, que yo me encuentre equivocado.

   Esta unidad en la diversidad, nos lleva a nuestro segundo elemento, que consiste en tener conciencia. ¿Conciencia de qué?

   Yo les propongo dos elementos de los que es necesario tener conciencia. La primera es de nuestros propios límites. Y es que esa unidad no solo es de la comunidad estudiantil internamente, sino también debemos ser conscientes de que la comunidad estudiantil misma, hace parte de una comunidad más amplia; una comunidad que se ve afectada y vulnerada por injusticias que no son monocausales, no tienen un solo origen.

   Y si queremos generar en éstos un cambio efectivo, que tienda hacia el establecimiento de la justicia, se les debe responder de la misma manera. Es decir, que debemos lograr que cada comunidad análoga a la estudiantil realice su aporte a  dicha transformación, de manera organizada.

   No solo los estudiantes sino todos nosotros podemos aprender demasiado de otras de las respuestas válidas, conocidas como: la acción civil directa, no violenta. Característica del movimiento por los derechos civiles expuesto de manera magistral por el Dr. Martin Luther King cuando se dirigió a la comunidad judía norteamericana.

   La reiteración de ese axioma democrático, que dictamina con claridad que cuando una comunidad particular logra algún avance en la garantía de sus derechos, no lo logra meramente para sí mismo, sino que es para el bien de toda la comunidad en general.

   Este debe ser nuestra guía de acción: que cada comunidad desde su particularidad aporte de manera coordinada a la comunidad en general. Si nos limitamos a una mera perspectiva (ya sea el interior de la comunidad estudiantil, particular, o externa con respecto a la comunidad en general), nuestro esfuerzo tendrá una efectividad igual de limitada.

   Lo segundo sería tener conciencia de nuestras capacidades; y entre estas brillan los beneficios de nuestra juventud. Tenemos todo para explorar, conocer, intentar, esforzarnos y lograr nuestra meta de, por ejemplo, enriquecer nuestra vida estudiantil. Es decir, no permitir que a esta se le empobrezca o la empobrezcamos limitándola al mero ámbito académico.

   Si hay algo de lo que lo que nos podemos preciar, es de poseer de manera muy intensa la capacidad de trascender las limitaciones, de romper paradigmas y dogmas que muchas veces siguen pesando en nuestros hombros porque no hacemos nada al respecto. Asumamos un continuo esfuerzo por romper ese silencio generalizado, que es uno de los requisitos necesarios para que se termine cometiendo una atrocidad de carácter genocida.

   El último elemento que he identificado como necesario, sin olvidar que los tres están interconectados y son mutuamente dependientes, sería el establecimiento de una cultura particular. Una cultura que implique la participación activa y la integración.

   La participación activa se plasma en la movilización estudiantil, que se puede dar de las maneras más variadas y espontáneas y que no acepta la mera pasividad de ser constituidos como meros receptores de contenidos académicos, sino que vivimos y nos tomamos en serio lo que es la ciudadanía. Una ciudadanía que implica la conciencia de las diferentes herramientas que hay disponibles en nuestra comunidad, para lograr los más diversos propósitos; y en ello está contenida otra de las respuestas válidas que he mencionado: La respuesta legal.

   Seremos, entonces, conscientes de que si bien se puede concebir al Derecho como una herramienta para la construcción de una comunidad en armonía a partir del vínculo inquebrantable entre derechos y deberes, su condición de herramienta hace que por sí misma esta sea insuficiente, debido a que necesita de la intervención de la voluntad humana para realizar su propósito. Y es más, si nosotros no empleamos consciente y efectivamente las herramientas como el Derecho, para que realicen su propósito, estamos permitiendo por omisión que otros las empleen hasta para conseguir todo lo contrario al propósito por el cual se las pudo concebir.

   En cuanto a la integridad, esa cohesión fundamental, creo que una buena forma de lograrla es a través de la organización y el apoyo de todo tipo de actividades, eventos, iniciativas que se desarrollen en espacios y ámbitos públicos, donde cualquiera pueda participar si así es que lo desea; y donde la misma realización de la actividad –independientemente de cuál sea, del objeto que trate–, mande ya un mensaje. De esta manera se darán las condiciones necesarias para que nos demos cuenta que hay otros que comparten nuestras pasiones e intereses.

   El grupo de poesía que creamos este semestre en la Universidad de los Andes es una clara evidencia de ello; y con gusto, en futuras ocasiones, compartiremos otros ejemplos concretos y las conclusiones que de ellas se derivan.

   Sería, entonces, esa unidad en la diferencia, ese tipo de conciencia en nuestros límites y capacidades, y esa cultura de la participacion e integracion, tres de los elementos necesarios para que la materialización del movimiento estudiantil por fin se consolide.

   Ahora, con respecto a la atrocidad genocida, el movimiento estudiantil es una respuesta muy interesante ya que ésta es un mecanismo de sanción y también de prevención del atroz delito del genocidio. Tiene influencia en diferentes tiempos. Su carácter sancionatorio proviene de la relación de su actividad en el presente con su reflexión del pasado.

   Tanto la conciencia como la movilización necesitan sacar a la luz los hechos pasados, para así poder ejercer la actitud crítica, que es tan importante para mantener su vitalidad; un esfuerzo por identificar las verdaderas causas de los errores y aciertos; denunciar las injusticias silenciadas y concientizar a la comunidad sobre ello. Y eso redunda en la prevención hacia el futuro, porque con base en ese develamiento se aprende de todo este proceso y tenemos la posibilidad de esforzarnos por proponer soluciones concretas y factibles.

   Ello nos conduce al último elemento de mi ponencia. Y es: ¿Por qué caracterizar a este movimiento como latinoamericano? La respuesta es sencilla. En la actualidad no tenemos excusa para no esforzarnos por volver realidad aquello que cada día se ve más y más necesario. Hoy todos los aquí presentes tenemos que ratificar nuestro compromiso frente a la prevención y sanción de cualquier tipo de atrocidad, incluida la genocida. Cada uno conocerá la comunidad en particular en la que se mueve, sus capacidades y limitaciones. Y por eso hoy los invito a que repliquen a su manera, frente a su comunidad en particular, la invitación que extiendo a la comunidad estudiantil para que esa ratificación se materialice en un esfuerzo por consolidar nuestro propio movimiento.

   En Latinoamérica, con un sabor muy agridulce, podemos decir que compartimos una historia en común, que nos une, y a la que debemos responder coordinadamente.

   Revisemos la reciente masacre en México. Se cometió la atrocidad de desaparecer a 43 estudiantes que eran conscientes de no permitir que olvidaramos el oscuro día del 2 de octubre de 1968, cuando en Tlatelolco se perpetuó otra masacre.

   No olvidemos que en Ecuador, la consignación del 29 de mayo como “el Día de los estudiantes” fue escrita bajo el río de sangre de los estudiantes masacrados ese día en el año de 1969.

   No olvidemos que una de las grandes víctimas históricas de las dictaduras, hemos sido nosotros: la comunidad estudiantil. Aquí en Argentina hay un nombre poéticamente eufemístico para lo que fue una atrocidad dictatorial.

   La masacre en el Perú bajo la regencia de Fujimori, conocida como “la cantuta”, en la Universidad de Educación Enrique Guzmán Ibaye, es otro de los aborrecibles ejemplos.

   Y que nunca nadie olvide que en mi amada Colombia, en junio de 1954, en la Universidad Nacional de Bogotá, al igual de lo que pasó en México cuando había estudiantes recordando el asesinato de otro de sus compañeros, la dictadura criolla de Rojas Pinillas masacró y perpetuó otra de las masacres que muchos califican como el detonador de su caída.

   Ni hablar de las experiencias de otros países como Chile. Ni hablar de la fortaleza que adquiriría el movimiento con un diálogo internacional. Ni hablar del proceso de complementación y retroalimentación tan fructífero que se establecería.

   Por mi parte, reitero mi compromiso frente a ustedes por luchar y esforzarme para hacer realidad estas propuestas. Identifico que un país como Colombia, con una de las sociedades más apáticas, empieza a tener espacios de oportunidad de cambio; nuevas y complejas realidades que se están creando gracias a, por ejemplo, el proceso de paz en La Habana.

   Agradezco otra vez, de antemano, el espacio que se me brindó. Muchas gracias.

Gladis Edigma terran Sierra-6

FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“JUSTICIA PARA LA PAZ”

Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio

Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

3ª Mesa

Moderadora – Argentina

Dra. Liliana Quiroz

Abogada, profesora y secretaria del Instituto Jurídico de Investigación de la UNLAM

Muy buenas tardes a todos. En primer lugar quiero agradecerle al señor Embajador, Dr. William Soto Santiago, por darme la oportunidad de participar de este foro, que sin duda es tan importante para toda la humanidad; asimismo quiero hacer extensivo mi agradecimiento a todos los organizadores, sin los cuales esto no hubiese podido llevarse a cabo: al Dr. Camilo Montoya, a Sonia Real, a Guillermo Rodríguez, a Erika Ruppel; al Dr. Daniel Rafecas Martínez, por la Universidad Nacional de La Matanza, también por darme la posibilidad de estar en este espacio.

   La verdad que me honra estar con este panel tan destacado, donde vamos a escuchar –como sucedió en el panel anterior– la opinión de los estudiantes, que es tan importante para todos nosotros saber qué es lo que piensan las nuevas generaciones, quienes son nuestro futuro.

   Como se habló en el panel anterior, el tema fundamental y el que podemos destacar es la Educación, y nosotros desde nuestro lugar como educadores; pero no sólo refiriéndome a los niveles educativos (sea nivel primario, secundario, universitario), sino también nuestro papel que nos toca día a día en nuestra función pública, porque la mayoría de nosotros formamos parte del poder judicial. Ahí es donde tenemos que formar a las nuevas generaciones desde edades tempranas, explicándoles, que ellos conozcan todo lo que tenga que ver con el genocidio: de qué se trata, qué fue, cuáles son las causas que lo originan, para evitar que actos de discriminación o actos estigmatizantes vuelvan a… – que esos actos nos conduzcan nuevamente a estos aberrantes crímenes contra la humanidad.

   Es por eso que es nuestra misión formar personas, seres humanos que sepan convivir en sociedad, que respeten las ideas del prójimo sin importar su nacionalidad, religión o creencias.

   Ahora sí le voy a ceder la palabra a la Dra. Gladys Edilma Terán Sierra.

 Dra. Gladys Edilma Terán Sierra

Ecuador

Magistrada de la Corte Nacional de Justicia – Sala Penal

“El crimen de genocidio en el Derecho Penal Internacional y el ordenamiento jurídico ecuatoriano”

Buenas tardes con todas y con todos. Permítanme en primer lugar dar mi felicitación y mi agradecimiento al señor Dr. William Soto, Embajador de la Paz; asimismo a todas las personas que han organizado este evento, a todos los coordinadores a nivel mundial que se encuentran presentes; y también es algo muy importante que se agradezca la presencia de tan selecto público, que son los estudiantes de Derecho; pues ustedes, señores estudiantes, por su juventud y por lo que les queda toda una vida por delante, van a poder estudiar y replicar estos conocimientos que adquieren, a sus padres, a sus hijos en algún momento, y a todas las personas que estén cerca suyas… Es como una manera de prevenir este delito de genocidio. Por tanto, la presencia de ustedes, para la Embajada, es realmente de mucha importancia.

   Empezaré diciendo que este delito de genocidio, que es un tipo de catástrofe, es provocada por el ser humano; no es un accidente; y por tanto, esta puede evitarse. ¿Cómo lo vamos a evitar? Justamente con la prevención y posterior sanción de este tipo penal, y este tipo de actos.

   Había planificado mi presentación a través del tema de “El crimen de genocidio dentro del Derecho Penal Internacional y en el ordenamiento jurídico ecuatoriano”. Por estar un poquito atrasados en la mañana, por inconvenientes que hubo acá en la Universidad, y por las disertaciones que ya han hecho los demás panelistas durante toda la mañana, voy a obviar el tema de “El crimen de genocidio dentro del Derecho Penal Internacional”, para centrarme específicamente en qué es lo que ha pasado en mi país (Ecuador) dentro del ordenamiento jurídico de Ecuador.

   Les voy a contar unos pequeños casos. No tenemos experiencia en el genocidio (en el Ecuador) en cuanto a la investigación, y realmente la ley es a partir del 2009. Es por ello que prefiero, con los conocimientos que ustedes ya los tienen (de esta mañana y en anteriores), entrar directamente a lo que se refiere al ordenamiento jurídico ecuatoriano.

   Nuestro país, mi país Ecuador, al ser signatario de la Convención, entró en vigencia para nosotros a partir de 1951. Decía mi colega de la Corte Constitucional, que para ellos, para Colombia, fue 50 años hasta que se tipifique el delito de genocidio dentro del ordenamiento jurídico de Colombia. Para Ecuador han pasado 60 años desde que se aprobó la Convención para prevenir y sancionar el genocidio.

   ¿Qué es lo que ocurrió? A partir de su aprobación y luego la ratificación por el Congreso Nacional en esa época, se promulgó una Constitución de la República en el año 1998; y en ese año del 98 no se hizo constar dentro del ordenamiento jurídico de esa época (que vendría a ser el Código Penal), no se tipificó y se sancionó el delito de genocidio. Solamente en la Constitución le dio el carácter de imprescriptible a todos los delitos de genocidio y lesa humanidad.

   Con lo que ocurrió con esto, no se podía realmente entrar a una investigación y sanción porque no teníamos… No el tipo penal que estaba en la Convención, pero sí la manera de sancionar y la pena que debía haberse dado dentro del ordenamiento jurídico.

   Pasaron los años, y es recién, a partir del año 2009, que ante las presiones de la comunidad internacional el país hace una reforma al Código Penal sobre este delito, en el que se incorporan todos los elementos constitutivos de la Convención contra el Genocidio… Denme un minutito para exáctamente decirles cómo se incorpora; y esto es tan importante, porque de aquí acarrea un problema para nosotros dentro de las comunidades indígenas, que vendría a ser el primer caso de judicialización de esta conducta.

   Para nosotros, en el año 2009, se dice que:

   Quien, con el propósito de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, perpetre alguno de los siguientes casos, será sancionado con pena privativa de libertad (la pena privativa de libertad en ese momento era de 16 a 25 años).

   Y dice:

   Quien ocasionare, entre otros, los aspectos o conductas… quien ocasionare la muerte de sus miembros, será sancionado con pena de reclusión mayor especial de dieciséis a veinticinco años.

   Y se incluyen las demás acciones conocidas dentro de la Convención, las cinco sanciones al respecto.

   Luego de esto (que es lo que ocurre antes de que se dé este caso que les voy a comentar de genocidio), tenemos ya a partir de la promulgación y de la aceptación del Estatuto de la Corte Penal Internacional, el Gobierno del economista Rafael Correa crea las conocidas Comisiones de la Verdad dentro del Ecuador. Tuvieron ya Comisiones de la Verdad. Muchos países tienen experiencia con el tema de las Comisiones de la Verdad en Latinoamérica. En Ecuador se creó en el 2007 para investigar los crímenes que se habían dado a partir del año de 1984 en el país, principalmente con los casos de un grupo subversivo que  se conocía con el nombre de Alfaro Vive Carajo.

   Hubo muchas denuncias en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y luego pasaron por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

   Es por ello que se crea en el 2007 la Comisión de la Verdad. Hasta ese momento todavía no teníamos tipificado el delito de genocidio dentro… ni tampoco ninguno de los de lesa humanidad ni los del Estatuto de Roma, dentro del ordenamiento jurídico.

   Es así que con la presencia de la investigación que realizó – una investigación previa que realizó estas Comisiones de la Verdad, se descubrieron cerca de 118 casos de violaciones a los Derechos Humanos de las personas.

   Por esta situación es que se da en… y la venida en vigencia de nuestra nueva Constitución de la República, que es una Constitución de derechos, es un Estado de derechos y justicia, a diferencia del Estado social de derechos.

   Al ser un Estado de derechos y justicia, es cuando se ve la necesidad de realizar las reformas al Código Penal y se tipifica por primera vez el delito de genocidio, como ya les había indicado.

   En este periodo, a partir del 2013 se da un inconveniente, se dan actos entre dos tribus de pueblos no contactados, y uno en reciente contacto, conocidos como los Waorani y Taromenane.

   ¿Qué es lo que ocurre con estos dos grupos, que es la única experiencia de intentar judicializar un genocidio dentro del Ecuador? Es que dos abuelos waorani fueron asesinados por…. Los Waoranis son un grupo en reciente contacto con los Taromenane, que son un grupo no contactado… Fueron asesinados dos abuelos de esa tribu.

   La tribu de los Waorani fueron y se internaron en la selva con el objeto de encontrar a cualquier grupo no contactado a su camino, y destruirlo, como en efecto, hubo muchísimas muertes dentro de los indígenas. Entre esos momentos se raptaron, se llevaron dos niñas: una de 3 años y otra 6 años, y se las llevaron a su tribu.

   En ese momento se enteró el país lo que estaba ocurriendo, y la Fiscalía General del Estado inició una instrucción fiscal ante el juez de Orellana, por delito de genocidio; pues al ser su tipificación muy escueta, al decir que: “con el propósito de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso por alguno de los siguientes actos”, se cometía genocidio, ¿qué es lo que pasa? Que el juez de garantías penales en ese momento se vio en el problema de – ante un tipo penal que decía esto, y ante la Constitución de la República que también hablaba en su Artículo 57 sobre los derechos de los pueblos colectivos, y asimismo de estas comunidades y de los pueblos indígenas.

   Es por eso que llega a la Corte Constitucional este caso en consulta (porque tenemos control concreto de constitucionalidad), y llega en consulta a la Corte Constitucional de mi país, para ver si es que esta norma era o no contraria a la Constitución, al Artículo 57, en el que reconocía el derecho de las comunidades indígenas y de los derechos colectivos de estos pueblos.

   La Corte Constitucional, por su parte, teniendo ya como base ahora el Código Orgánico Integral Penal… Nuestra justicia penal al momento se encuentra con un nuevo modelo de justicia, con un solo cuerpo legal en cuanto a materia sustantiva, adjetiva y de ejecución de penas. Tenemos un Código Orgánico Integral Penal puesto en vigencia apenas el 10 de agosto de este año, pero que fue publicado en febrero de este año con una vacatio legis de aproximadamente 6 meses.

   Con estos aspectos, el Artículo 79 (que tipifica el genocidio) de nuestro actual COIP, es diferente a la incorporación en el año 2009.

   Dice que:

   La persona que, de manera sistemática y generalizada y con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, religioso o político, realice cualquiera de los siguientes actos, será sancionada con pena privativa de libertad de veintiséis a treinta años:

  1. Matanza de miembros del grupo.
  2. Lesión grave a la integridad física o mental de miembros del grupo.
  3. Sometimiento intencional a condiciones de existencia que acarreen su destrucción física total o parcial.
  4. Adopción de medidas forzosas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo.
  5. Traslado forzado de niñas, niños o adolescentes, de un grupo a otro.

   En este sentido cambian las cosas, cambia la legislación, y la Corte Constitucional dice que debe interpretarse ese artículo del Código Penal; en el que era de manera general, se hablaba solamente del que dé muerte a un grupo de personas en esas condiciones (esto es, nacional, étnico y religioso), cometía simplemente genocidio.

   Ahora le dice que debe ser de manera sistemática y generalizada. Esa sería la prueba dentro del Código Orgánico Integral Penal, que debería darse para que se cometa el delito de genocidio, entre otros aspectos.

   Además, nuestra pena ahora es la más grave para el delito de genocidio, no para los otros delitos ni para los de lesa humanidad. Tenemos una pena que va de los 26 a los 30 años, con agravantes de un tercio de la pena, que vendría a ser 10 años; y obviamente hubo un límite no máximo de 40 años de privación de la libertad. Los demás delitos de lesa humanidad van entre los 26 y 28 años. Solamente para el genocidio tenemos la tipificación y la pena hasta los 30 años.

   Así mismo, al momento, con la legislación vigente, se ha ingresado a quiénes pueden ser sujeto pasivo del delito de genocidio, y se ha incorporado a los grupos políticos dentro ya de la legislación.

   A diferencia, igual que Colombia, hablaba el magistrado indicando de que en Colombia tuvo que hacer la Corte Constitucional una interpretación al respecto, por el tema de que había algo de discriminación al respecto; pero nosotros lo tenemos ya dentro de la legislación, pese a que en la jurisprudencia internacional no se ha aceptado aún el tema de la eliminación de grupos políticos y sociales; sin embargo, de eso no quiere decir que ningún país dentro de su legislación interna la pueda adoptar y la pueda incorporar dentro de Su ordenamiento jurídico; no hay impedimento. Y así lo ha hecho, al menos en este caso, Ecuador: También está constando dentro de ellos en tema político.

   Con estos aspectos, ¿qué es lo que hizo, en este caso, la Corte Constitucional? Indicó lo siguiente… Permítanme leerles porque es muy importante lo que indicó la Corte Constitucional. Dice que:

   Conforme lo determinan las normas convencionales pertinentes, no puede considerarse a un acusado culpable de delito de genocidio si individualmente no comparte la intención de destruir en todo o en parte a un grupo; incluso si sabe que está contribuyendo o cree que sus actos puedan estar construyendo a la destrucción total o parcial de un grupo. Este propósito especial se infiere de los siguientes actos o indicios:

  1. El contexto general de la perpetración de otros actos culpables dirigidos sistemáticamente contra el mismo grupo, ya sea que fueran cometidos por el mismo acusado u otros.
  2. La escala de atrocidades cometidas.
  3. Su naturaleza general.
  4. Su ejecución en una región o país.
  5. El hecho de que las víctimas fueran deliberada y sistemáticamente elegidas por su pertenencia a un determinado grupo.
  6. La exclusión, en tal sentido, de los miembros de otros grupos.
  7. La doctrina política que dio lugar a los actos.
  8. La repetición de actos que violan los cimientos mismos del grupo o que son considerados como tales por quienes los perpetran.

   En definitiva, la Corte Constitucional finalmente falló indicándole que la norma que consultaban era totalmente constitucional; pero sin embargo, al momento de actuar el juez (que el juez es el garantista de los derechos de las partes), el juez debía realizar una interpretación a los derechos colectivos, y trabajar sobre perspectivas de interculturalidad.

   Que luego de que realice ese análisis sobre los derechos ancestrales, los derechos colectivos, la cosmovisión y la interculturalidad; si veía que finalmente los actos que habían cometido los waorani contra los taromenane eran o no eran genocidios, lo podía seguir procesando. Este caso está todavía en manos del juez, sin que hasta el momento conozcamos qué es lo que va a ocurrir.

   Así mismo, en las Comisiones de la Verdad se han procesado ya dos casos, más bien no de genocidio sino de ejecución extrajudicial; están los dos casos sentenciados, todavía no están en firme porque están en recursos de apelación y casación. Esto, en lo que se relaciona a lo que ha pasado en Ecuador.

   (Estoy ya por terminar) Lo que sí podría manifestar finalmente, después de todo lo que hemos escuchado el día de hoy, que esta ciudadana ecuatoriana y esta ciudadana del mundo comparte con lo que ha dicho el Embajador Soto, que: “La educación es un poder”. Definitivamente es el más grande de los poderes. Con educación podemos prevenir, con educación luego podemos sancionar. Debemos estar todos preparados para adquirir, para que llegue esa educación.

   No nos olvidemos que cuando los alumnos están preparados, el maestro llega; mientras no estén preparados los alumnos, no podrá llegar ningún maestro. Debemos estar listos a receptar toda la educación posible sobre lo que son este tipo de delitos, cómo prevenirlos y cómo erradicarlos, y también sancionarlos.

   Hay obligaciones de los Estados, de respetar y garantizar los Derechos Humanos; y este es un Derecho Humano.

   Gracias, señores.

Mirsad tokaca-1Liliana Quiroz, lawyer, teacher and secretary of the Legal Research Institute of the National University of La Matanza in Argentina, was the moderator in charge, after the afternoon recess, as the Second Judicial Forum resumed its program with the third group of multinational speakers, composed of Ecuador, Colombia and Bosnia-Herzegovina: Gladys Edilma Teran Sierra, Camilo Montoya Real and Dr. Mirsad Tokaca.

A lawyer representing their country for the first time during the International Judicial Forums, Judge Gladys Edilma Teran Sierra, Judge of the National Court of Justice of the Republic of Ecuador in the Criminal Division, Military Criminal Police and Criminal and Traffic Labor Hall, brought the lecture: The crime of genocide in International Criminal Law and Ecuadorian law”, in which she stated that genocide is a disaster, but because it is caused by humans it can be avoided. She said she shared the view of Dr. Soto about the power of education, and said that we must be ready to receive all the instruction we can on this type of crime.

“The Latin American Student Movement: a valid response to the genocidal atrocity”, was the title under which the promising young Colombian law student, Camilo Montoya Real, representative to the Board of the Law Faculty of the University of Los Andes in Bogota and Director of the Uniandino Committee Discussion Policy, emphasized the importance of redefining and rethinking the crime of genocide, for which he proposed six responses to the atrocity of the crime and urged the nearly 700 attendees to find their own solutions, which will be equally valid.

Among other things, he said that the realization of the student movement requires a culture that enables active participation of young people exercising the rights that citizenship demands. “If young people do not use the law as a legitimate legal response, it allows others to use it for the opposite of that for which it was conceived.”

Closing the panel and highlighting the importance of joining all efforts to seek peace, Dr. Mirsad Tokaca, who currently serves as Director of the Research and Documentation Center in Sarajevo, Bosnia – Herzegovina, said in his lecture “Truth, Justice and Memory – the role of facts in postgenicidal environment”: “My country was politically removed, but it is in the center of Europe, of civilization. Is civilization what produces fascism, Nazism, genocide?” And he added that “when war ends, it is important to know every detail of the crimes.”

Mr. Tokaca is the founder and president of the Research and Documentation Center (RDC), established in 1994, as an organization dedicated to researching the events and victims of the conflict in Bosnia, between 1992 and 1995, “providing easy access and free files, analysis and information gathered through field research, to contribute to the preservation of historical memory(…) free from ideology, every day political influence and discrimination against those involved in the war”.

Luis Antonio

FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“JUSTICIA PARA LA PAZ”

Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio

Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

2ª Mesa

Moderador – Argentina

Dr. Adrián Rivera Solari

Secretario del Juzgado Federal N° 1 de la ciudad de Buenos Aires

Bueno, qué interesante y cuántas conclusiones de la charla que dio Franco (como un amigo).

   Yo creo que de todo lo valioso que nos contó Franco, yo creo que este público, que hay muchos estudiantes, hay que rescatar algo; él hablaba, quiero decir: con mucha sabiduría, de que hay una educación buena y una educación mala. Recordemos que aquello que ocurrió en Alemania conocido como la Shoá, la mayor tragedia de la historia moderna, fue fruto de una sociedad civilizada, una sociedad educada, una sociedad que nos dio numerosos prohombres de la cultura. Sin embargo en dicha sociedad ocurrió la mayor tragedia de la humanidad.

   En nuestro país, a partir de 1976, un país que tenía la tasa de universitarios más alta de toda Latinoamérica, se dio (en forma paradójica) la dictadura más sangrienta de toda Latinoamérica.

   Entonces, como conclusión de la charla de Franco y en el espíritu que él mencionó, no quiero dejar de señalarles a los chicos, a los estudiantes, que efectivamente hay una educación buena y hay una educación mala. Y que es labor de ustedes cuestionar, es labor de ustedes preguntar, es labor de ustedes entender que toda educación tiene una ideología; y ustedes, más allá el profesor, del foro, de la universidad, tienen que ser conscientes de que tienen que formarse como ciudadanos de un Estado democrático de derecho siguiendo los conceptos de la buena educación que señalaba Franco.

   Bueno, para no demorar mucho más esto, vamos a seguir con el siguiente expositor que es el magistrado de la República Bolivariana de Venezuela, el Dr. Luis Ortiz Hernández, por favor.

Dr. Luis Antonio Ortíz Hernández

Venezuela

Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia

“La Corte Penal Internacional como máxima organización jurisdiccional en el marco de un debido proceso”

Primero que todo, muy buenas tardes. De verdad que para mí es un honor, un placer y una dicha compartir con ustedes en esta tarde de hoy, ante lindo (como dicen aquí ustedes), nutrido auditorio.

   Antes que todo quiero darle las gracias a usted, ciudadano, embajador, Dr. William Soto, por tener la deferencia e invitarme en esta oportunidad a compartir y disertar algunas decisiones tomadas por el más alto tribunal a nivel internacional como es la Corte Penal Internacional.

   De igual forma debería darle agradecidas gracias al Dr. Montoya y a su alto equipo que hoy los acompañan para cumplir con esta ardua labor; a mis amigos de Argentina, que me han brindado un caluroso abrazo con mi amigo el Dr. Fiumara, y todos los que he compartido en estos dos días que he tenido con ustedes.

   Me corresponde a mí, creo que lo más difícil; digo lo más difícil, porque después de oír tantas brillantes intervenciones de estos ilustres ponentes que me antecedieron, lógicamente que digo yo: ¿ahora qué va a hacer Luis Ortíz? Va a tener que tratar de llenar las expectativas, a fin de que podamos nosotros concertarnos y lograr en definitiva lo que todos buscamos; digo todos, porque debemos involucrarnos en – absolutamente todos, a través de esta maravillosa organización como es la Embajada Mundial de Activistas por la Paz.

   En la tarde de hoy me corresponde hacer un breve análisis de lo que es el preámbulo a la creación de la Corte Penal Internacional.

   Ya hemos oído a los que me antecedieron, hablando del delito de genocidio, hablando de la Primera Guerra Mundial, de la Segunda Guerra Mundial, la Convención que creó por allá por los años 1945, para crear luego –50 años después– lo que llamamos nosotros el Estatuto de Roma.

   Y para entrar a conocer y hacer un breve recorrido de lo que es la Corte Penal Internacional, debemos partir; y decimos que se inició la Primera Guerra Mundial. Una vez finalizada, tomando en cuenta la Parte VII del Tratado de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919, se plantea la creación de un Tribunal Penal Internacional especial para el juzgamiento del exemperador Guillermo II de Alemania. Ese caso en concreto, en definitiva, por abstención y obstáculos de los Países Bajos, no fue posible lograrlo.

   Luego posteriormente, después de la Segunda Guerra Mundial, ya en 1945, con la rendición absoluta de la Alemania nazi y del Imperio japonés, en virtud de la Carta de Londres, que se acordó la constitución del Tribunal de Núremberg para el juzgamiento de todos los militares nazis que habrían intervenido en la Segunda Guerra Mundial, se acordó la creación del Tribunal Internacional de Tokio también, para el juzgamiento de los crímenes ocurridos en esa época.

   Sin embargo, al inicio de la creación de la Corte Penal Internacional, tiene lugar el día 9 de diciembre de 1948 cuando la Asamblea de las Naciones Unidas recomienda a unos grandes juristas que se estudie la posibilidad de realizar estudios sobre la creación de un tribunal ya con carácter y rango constitucional e internacional, penalmente hablando, para el juzgamiento de esos grandes delitos atroces que se venían cometiendo y que se siguen cometiendo al día de hoy.

   En Yugoslavia sucedieron en 1991 al 2001, unos desastres en el cual el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas acordó la creación de un Tribunal Penal para la ex-Yugoslavia.

   Ya en 1994 el genocidio de Ruanda, consistente en el intento de exterminio de población tutsi por el gobierno hemogénico de hutu, de Ruanda en 1994; probocó que se aprobara también la constitución del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Este tribunal tiene como objeto la persecución de líderes e instigadores del genocidio.

   En otro orden, ya mediante la resolución 1315, de fecha 14 de agosto del 2000, se crea el Tribunal especial para Sierra Leona, para el juzgamiento a los que tienen mayor responsabilidad sobre violaciones graves del Derecho Internacional Humanitario y el Derecho de Sierra Leona, cometidos en el territorio de este país desde el 30 de noviembre de 1996.

   La Corte Penal Internacional, ya como dije anteriormente, 50 años después surge a través de una reunión en la ciudad de Roma –por ello el Título de Estatuto de Roma– de todos los embajadores plenipotenciarios en lo cual crean el Estatuto de Roma. Y en ese Estatuto, en el papel – en ese papel de trabajo que tenían para la creación del Estatuto de Roma, surgió el nombre de otro delito; un delito, como decía el Dr. William Soto, no está todavía tipificado, que es el Ecocidio.

   Sin embargo, de la noche a la mañana, siendo Estados Unidos de Norteamérica uno de los primeros baluartes en llevar la creación de este Tribunal, no lo aprobó, no lo ratificó.

   Ya por allí por 1998, exactamente el día 17 julio de 1998, surge ya el Tribunal Penal Internacional, como es la Corte Penal, y entra en vigencia el 1° de julio del 2002 al obtener –para ese entonces– 60 ratificaciones. Y hemos visto con asombro y con alegría…, digo ‘con alegría’ porque vamos a lo que buscamos, que la meta final sería la paz. Hoy en día podemos decir con regocijo que ya tenemos 122 países que han ratificado en el Estatuto de Roma. Los últimos fueron… Guatemala, entre ellos.

   El Estatuto de Roma contiene 128 artículos, y comprende el establecimiento y funcionamiento de un Tribunal de Justicia Internacional permanente; cuya misión es juzgar a las personas acusadas de cometer crímenes de genocidio, de guerra, de lesa humanidad, y de agresión (recientemente definido, pero que todavía no tiene la competencia de la Corte Penal Internacional, sino es hasta el 1° de enero del 2017.

   Lo decía el amigo, mi mentor, el ciudadano, Dr. Julio César Pineda; a quien agradezco la enseñanza y la amistad que nos une de hace mucho tiempo.

   Con relación a lo que es la Corte Penal Internacional, tenemos nosotros en los actuales momentos una Corte Penal Internacional integrada por 18 magistrados (es lo que establece el Estatuto de Roma); sin embargo, en la actualidad solo hay 16 magistrados. Está integrada por un presidente y dos vicepresidencias; al igual que tres salas: una Sala de Apelaciones, una Sala de Instancia o de Juicio y una Sala de Cuestiones Previas; tal y cual como lo establece el artículo 34 del Estatuto de Roma.

   Y entonces, con base en ello, esa competencia que tiene la Corte Penal Internacional es una competencia subsidiaria; digo subsidiaria, porque la preferencia la tiene cada uno de los tribunales regionales o de cada país, tal y cual como lo establece la Constitución de la República. En este caso en concreto, nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 29, establece que todos los delitos establecidos en el Estatuto de Roma deben ser juzgados, deben ser perseguidos, no prescriben, son imprescriptibles, y deben ser sancionados por los tribunales ordinarios regionales.

   Por ello no hay la posibilidad de que nuestro país envíe a La Haya a alguna persona que haya cometido este delito; a menos que…, sin embargo el constituyentista ha sido muy sabio, en el cual establece en su artículo 31:  “Si se agota todo el Derecho Interno, y hacen caso omiso a las peticiones, es allí entonces, donde nosotros nos dan la posibilidad de ir a instancias internacionales.”

   Decía entonces, que la creación de la Corte Penal Internacional tiene una Sala de Primera Instancia que velará… Fíjese que en mi disertación debo hacer un análisis –y a lo mejor una crítica– a la Corte Penal Internacional, con base en lo que llamamos nosotros el debido proceso, el juicio previo; derecho garantizado en todas las Constituciones de las Repúblicas del mundo entero. Un debido proceso, un juicio previo, para poder garantizar lo que llamamos nosotros: la justicia expedita, no tardía; lo oí en reiteradas oportunidades: no tardía.

   Con base en ello debo leer lo que dice el artículo 64 del Estatuto de Roma. Dice:

  1. La Sala de Primera Instancia velará por que el juicio sea justo y expedito y se sustancie con pleno respeto de los derechos del acusado y teniendo debidamente en cuenta la protección de las víctimas y de los testigos.

   De conformidad, como lo dije anteriormente, del artículo 64 del Estatuto in comento.

   Luego dice: La Sala de Cuestiones Preliminares juega un papel sumamente importante en la primera fase de un procedimiento judicial hasta la confirmación de los cargos en los cuales el Fiscal tiene la intención de pedir el procedimiento contra la persona acusada, de conformidad con lo establecido en los artículos, del 57 al 61, del Estatuto de Roma.

   Y digo que es sumamente importante ¿por qué? Como todos sabemos, un debido proceso debe tener un sistema acusatorio; un sistema acusatorio donde debe estar o debe regirse por tres unas instituciones: una institución que persigue, una institución que juzga y una institución que defiende, tal y cual como hablamos, lo que es el paterfamilias.

   Por lo menos en mi país eso lo hacemos respetar; eso lo hacemos respetar, los preceptos que establecen en nuestra Constitución de la República; somos muy celosos para cumplir con los lapsos procesales que se establecen, en virtud de que decimos nosotros allí que los lapsos procesales son de obligatorio cumplimiento, y por tal razón no podemos permitir que sean relajados por las partes.

   Y decía que era importante esta Sala, en virtud que es la que tiene el control jurisdiccional para que el Fiscal ante la Corte o ante cualquier tribunal no se desboque en la investigación; que sea justo, que sea de verdad lo que llamamos nosotros la parte de buena fe; investiga todo lo que quiera, jurungue todo  lo que quiera, pero si en esa investigación conseguimos nosotros elementos que nos pueda exculpar a la persona, no esperar pedir la parte al fiscal, sino que él a motu propio deba solicitar cualquiera de los actos conclusivos. Hablo como es en mi país, que sería un archivo fiscal, que sería un sobreseimiento; o si tenemos todos los elementos a la mano, pues mantener una buena acusación para que ese delito no quede impune. Y vemos el caso que hoy nos ocupa, como es la sanción por estos delitos que se cometen a diario.

   Decía uno de los ponentes: “En pleno siglo XX y siglo XXI, ¿cómo es posible que todavía estemos nosotros hablando de genocidio, hablando de delitos de lesa humanidad, hablando delitos de crímenes de guerra y hablando delitos de agresión?”

   Quiera y valga la oportunidad, para entonces pedirle encarecidamente a este baluarte de esta gran obra por la paz, Dr. William Soto, lo oí comentando hoy en reiteradas oportunidades ese quinto delito internacional aún no prescrito.

   Fue una ponencia en la cual doy gracias por darme la oportunidad de estar en la ciudad de Bogotá, Colombia, y disertar sobre el ecocidio. En aquella oportunidad decía: Si el Estatuto de Roma, si los 193 países que tiene la Organización de las Naciones Unidas, de los cuales 122 han ratificado el Estatuto de Roma, le dan preferencia al ser humano en cuanto a que conserve la vida el ser más preciado que tiene el hombre (entiéndase hombre y mujer), como es la vida…; pero es que nosotros, la raza humana, sin planeta no somos nada.

   En esa oportunidad pedía: Señores, hay que pedir, y el planeta Tierra necesita, de verdad necesita (decía) un abogado; no un abogado, no mil abogados: millones de abogados, buenos abogados, que defiendan el derecho de la vida de la Tierra; porque si nosotros no defendemos la Tierra nos quedamos sin planeta; y si nos quedamos sin planeta, pues lógicamente que nos quedamos sin vida. Entonces el ecosistema es grave. Y es por ello que en esa propuesta y en la propuesta que traigo al análisis breve que le voy a hacer a lo que es las sentencias de la Corte Penal Internacional…

   ¡¿Cómo es posible que desde el 2002 hasta el 2014 (doce años después), sólo ocho denuncias están en manos de la Corte Penal Internacional?! Cuatro por iniciativa de los Estados Parte, dos por iniciativa del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y dos que aperturó mi gran amigo, tuve la oportunidad de estar en La Haya cuando estaba el Dr. Ocampo de vuestro país, excelente profesional por iniciativa. ¿Y cómo es posible que solamente, de esos ocho, haya una sola sentencia? Una sentencia que fue condenado en Ruanda a catorce años. ¿Cómo pudo esperar este señor seis años? Seis años para poder comprobar si era culpable o si era inocente.

    ¡Y ojo!, ¡es que todavía no es culpable!; porque si bien es cierto la primera instancia condenó a catorce años, está en proceso de apelación; o sea que todavía no tenemos nosotros una sentencia definitivamente firme. Y si esto es así, entonces  ¿dónde están los postulados de nuestra Constitución de la República?, que decimos nosotros: una justicia expedita sin dilación alguna.

   Nuestra Constitución de la República en su Artículo 26 –en concordancia con el Artículo 49–, en sus ocho cardinales, y aunado a ello lo que establece el Artículo 1° de nuestro Código Orgánico Procesal Penal, habla del debido proceso del juicio previo y, por supuesto, una justicia expedita, una justicia sin dilación alguna.

   Y es por ello, entonces, que decía yo que si la Corte Penal Internacional tiene la competencia para juzgar estos cuatro delitos establecidos en la actualidad en el Estatuto de Roma, y que Dios quiera, Dios nos oiga, y pedirle al Dios Todopoderoso de que sea el quinto. Y a veces diría yo, por ahí hay otro que podría ser el sexto también, que hoy en día trae tanta muerte como si estuviera en una plena guerra. Más adelante les daremos la primicia.

   Entonces, la competencia tal y cual como la establece el Artículo 12 y 13 de la Corte Penal Internacional, ya sabíamos o sabemos, por todos es conocido, es público, notorio y comunicacional, de que existen cuatro delitos establecidos en la Corte Penal Internacional; y que esa Corte tiene una competencia que llamamos nosotros subsidiaria, y la tenemos que mantener. Porque el deber ser, el deber ser es que cada uno de los Estados Parte sean los competentes para juzgar con todo el peso de la ley estos crímenes atroces cometidos contra la humanidad.

   Oía al Dr. Rafecas, al Dr. Fiumara y a todos los que me antecedieron, inclusive al honorable magistrado de la Corte Constitucional de Colombia, y como dicen en mi pueblo: “se me paraban los pelos” de ver tanto crimen, tanta muerte y tanta miseria, en esto que llamamos el Holocausto, y que está  a la vista de todos, y que queremos que esto no se olvide.

   En esa oportunidad, cuando trajimos el Ecocidio como quinto crimen internacional contra la paz, aún no tipificado, tuvimos la osadía de decir: ¿Por qué es que el delito de genocidio, de lesa humanidad, crímenes de guerra y delitos de agresión, sólo va enfrascado a lo que llamamos nosotros el ser humano, la persona, ser humano?… ¿Y la persona jurídica? ¿Es que acaso la persona jurídica, esas grandes empresas, no cometen también delito?

   Por supuesto que a las personas jurídicas no las podríamos sancionar; pero es que en la cabeza de cada una de las empresas está una persona natural, está una persona que dirige las riendas de esa empresa; y si no se toman las medidas necesarias, pues cometemos crímenes atroces, como sucedió en Ecuador y como ha sucedido en muchas partes del mundo por la intervención del ser humano a través de esas grandes empresas.

   Pues vamos a sancionar a estos presidentes de empresas, que por mal manejo, por no tomar las medidas necesarias, puedan cometer ese delito de ecocidio. Y entonces, en ese entonces, decíamos nosotros que el ecocidio se podría tomar como una catástrofe letal e irreparable de ecosistemas, de un determinado territorio, en detrimento o no de vidas humanas, ocasionada directa o indirectamente por personas naturales en representación de una persona jurídica transnacional, o actuando en condiciones de controlar o dirigir, efectivamente, la acción política o militar de un Estado.

   Dicho esto, veo que en el Artículo 77 de la norma que hoy nos ocupa, establece que en el Artículo 110 existen unas sanciones; en el primer párrafo dice:

  1. La Corte podrá, con sujeción a lo dispuesto en el artículo 110 (del Estatuto), imponer (…) una de las penas siguientes:
  2. a) La reclusión por un número determinado de años que no exceda de 30 años (que no exceda de 30).

   Si vamos al literal b, dice:

  1. b) La reclusión a perpetuidad…

   Vamos a ponernos de acuerdo: o son 30 años o es perpetuidad.

   Ahora, habría que entender qué es perpetuidad. “El tiempo que duramos”, decía el reverendo Boom en un libro espectacular. El ser humano tenemos tres ciclos en la vida: 1) de diez meses; 2) uno de cien años; y 3) la eternidad.

   Tuve la oportunidad en Seúl, Korea; he estado en las Naciones Unidas, soy Embajador nombrado de las Naciones Unidas para la Paz mundial; me dijeron que de manera vitalicia. Dios quiera que dure muchísimos años, Dios quiera. Y se pone uno a hacer reflexionar y a pensar ¿por qué diez meses?, ¿por qué cien años?, ¿y por qué la eternidad?

   Él que una vez que se une un óvulo con el espermatozoide, hasta el crecimiento y la formación de la persona: máximo 10 meses, o lo que llamamos las 40 semanas; que después todo ser humano tiene un promedio de vida de 100 años (es razonable), y luego la eternidad. Es probable que cuando nos muramos todos pasamos a la eternidad; o sea que entonces tiene lógica, tiene lógica.

   Pero esta lógica tenemos nosotros que, de verdad, definir qué es lo que nosotros queremos pedir en esta propuesta que lleva el Dr. William Soto; una pena acorde a lo que llamamos nosotros una pena ejemplarizante para lo que es cualquiera de los delitos establecidos dentro del Estatuto de Roma.

   Para ello digo, en mi humilde opinión, debo acotar que en cuanto a la imposición de la sanción convendría establecer la existencia de una condena mínima y una máxima para cada crimen en concreto, y así poder determinar a ciencia cierta qué pena debería imponerse de acuerdo al delito cometido.

   Vamos a ver por qué cometió ese delito. De entre los postulados de nuestra Constitución, y creo y estoy seguro y convencido que en todas y cada una de las Constituciones del mundo hablamos de la igualdad. Todos somos iguales ante la ley, no importa el color, el sexo, raza, etc., etc., etc. Por eso es que, de verdad, Embajador, lo admiro. De que nosotros trabajemos por ello: la paz. Oía el comentario cuando decían: Estamos buscando una unión entre pueblos; que se unan Israel no sé con quién, etc,. etc. No soy yo el que debo decir ello porque ya creo que lo comentaron,  y todos lo oímos.

   Esa finalidad es excelente, ese procedimiento y esa labor es encomiable, y es digna de admiración y de seguir. Y cuente conmigo, yo estaré allí, si me dan la oportunidad, por supuesto.

   Ya para ir cerrando (y no esperar que me vuelvan a pasar otro papelito), debo hacer el análisis, como dije anteriormente: ¿Cómo es posible, nosotros, si queremos una justicia expedita; si nosotros lo que buscamos es una justicia sana, concreta, pero sin dilación alguna; por qué tendríamos que esperar tantos años? Refiriéndome de nuevo al caso de Ruanda, esperar casi 6 años para dictar una primera decisión, que, como dije, todavía no sabemos si sale condenado o absuelto.

   En esta decisión de la Corte Penal Internacional sólo se refiere a un delito; hizo caso omiso a los otros delitos que se le estaban imputando. Es probable que no tenga nada que ver en ese delito, pero por lo menos déjalo plomado en una sentencia; se excluye de esto por esto y por aquello, o porque no había suficientes probanzas como para que se tipificara también ese otro delito; pero allí estaba juzgado y estaba imputado por esclavitud sexual, por violación. Delitos graves contra los Derechos Humanos, contra los delitos de lesa humanidad; y sin embargo no fue posible que la Corte Penal Internacional hablara a ciencia cierta de ello.

   Otro de los casos que traigo a colación también en este mismo orden y también bastante importante, en el caso de República Centroafricana, de entre los cuales se encuentra imputado el ciudadano Jean Pierre, quien se encuentra detenido en la Corte Penal desde el 3 de julio del 2008; y hasta la fecha actual no se ha emitido una sentencia definitiva, bien sea para condenar o para absolver al enjuiciado. Considero que esto representa un retardo procesal grave y vinculado al resguardo de un debido proceso que debe existir en cualquier país del mundo, garantizando y garantizado en lo que llamamos nosotros la Carta Magna de cada uno de nuestros países.

   Ya con ello y para culminar traigo a colación un pensamiento de lo de la justicia: justicia tardía no es justicia; justicia tardía es una injusticia; y la injusticia existe cuando no hay un juicio previo y un debido proceso.

   Que Dios los bendiga a todos. Muchísimas gracias, y disculpen por favor (más…)

Fiumara-3

FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“JUSTICIA PARA LA PAZ”

Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio

Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

2ª Mesa

Moderador – Argentina

Dr. Adrián Rivera Solari

Secretario del Juzgado Federal N° 1 de la ciudad de Buenos Aires

Bueno, qué ejemplo lo que hablaba Matías. Muchas veces en estos foros o en distintos congresos uno se pregunta cuál es el resultado que tiene la actividad que uno lleva a cabo, o que se lleva a cabo en las diversas universidades. Y todo aquello que nos contó Matías creo que es el espíritu de lo que se está buscando con esta especie de foros, de participaciones, de congresos, que es más allá de las cuestiones discursivas; las cuestiones discursivas llevarlas a la práctica.

   Matías enumeró la cantidad de actividades que se lleva a cabo en la universidad en la cual él pertenece, que no hacen más que expresar a los que estamos aquí qué es lo que nosotros queremos.

   Si la conclusión es (de esta exposición que hace Matías) qué provecho sacamos nosotros de este foro, es que todo aquello que él cuenta que lleva a cabo en la Universidad Nacional de La Matanza, se replique en cada universidad de nuestro país y en cada universidad de los países a los que ustedes pertenecen, donde la educación en contra del odio, del racismo, donde la educación que tenga que ver con el estudio de todos aquellos sucesos luctuosos para la historia de la humanidad, sea moneda corriente en cada una de estas carreras.

   Es así el objetivo de este foro, cuando nosotros salgamos de acá plasmar esto en hechos concretos, que es la única manera de prevenir los genocidios.

   Bueno, y en este mismo sentido ahora vamos a escuchar al Dr. Franco Fiumara.

Dr. Franco Marcelo Fiumara

Argentina

Juez en lo Criminal ante el Tribunal Oral

“Educación y genocidio como método de prevención de genocidios”

Qué tal. Muy buenos días a todos ustedes aquí presentes. Es un honor poder compartir este momento con todos ustedes.

   Y ¿por qué digo esto? Porque creo que el mensaje que hoy vamos a transmitir es un mensaje de paz en beneficio de la familia humana; y cada uno de ustedes se debe convertir en un embajador de un mensaje de paz; aunque parezca mentira, es posible si todos ponemos voluntad.

   Lógicamente que poder estar aquí y que esto haya sido posible… uno es la cara visible de todo esto pero hay que saber ser agradecido en la vida o por lo menos así es como me enseñaron mis padres. Y en primer lugar agradecer al Dr. William Soto Santiago con ferviente admiración y a la vez con agradecimiento por toda la tarea que usted cotidianamente hace por el bien de la humanidad. Desde ya anticipo mi postura y a través de ella prácticamente de todos los que integramos nuestra casa de altos estudios, la Universidad de La Matanza, en apoyo a sus iniciativas que tengan que ver con la paz.

   A través suyo también saludo a todos los de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz por la labor que desarrollan. Muchísimas gracias.

   Parece sencillo pero uno se tensa igualmente cuando está aquí, por más que tenga una costumbre de sobrellevarlo. Pero también quiero agradecer a todo mi equipo de colaboradores, porque yo soy la cara visible, como he manifestado, Gladys, Liliana, Eduardo, Matías Presedo, Ezequiel…, un grupo humano maravilloso con el cual nosotros, como bien dijo Matías Presedo, capacitamos cotidianamente y en forma transversal a 50.000 alumnos, en una universidad que está en una zona que todos los que somos argentinos conocemos, una zona con muchas necesidades. Y justamente la Universidad trae educación y trae esperanza; y por eso mi agradecimiento a la casa de altos estudios, la Universidad Nacional de La Matanza, y el saludo del Dr. Daniel Martínez a todos ustedes aquí presentes, quien también está agradecido por la actividad de paz a través del Dr. William Soto Santiago.

   Y ahora bien, los agradecimientos fueron realizados, y vamos al tema que nos aboca. Y quiero hacer una pequeña reflexión: la vida me dio la posibilidad y las gracias de desarrollarme y desempeñarme en la magistratura. Es un honor para cualquier persona poder llegar a un cargo… creo que Daniel Rafecas, una persona a quien admiro, o un noble amigo y quien aquí nos acompaña, comparte la misma tesitura, o el Dr. Jorge Ernesto Rodríguez que es mi Director del Instituto de Ciencias Jurídicas.

   Y ¿por qué es un honor? Porque cuando uno trabaja en la justicia, brega por lo que considera que es justo; y el justo es justamente, lo justo, es el respeto al prójimo, como tuvieron los “Justos de las Naciones”, que pudieron haber sido alemanes, polacos o de cualquier otro país, invadidos por los nazis, que defendieron o salvaguardaron a miles de judíos, como nos enseñó la película La Lista de Schindler; un personaje que lo digo así porque creo que es público y notorio para todos. “Quien salva una vida, salva a la humanidad entera”. Y ese tiene que ser nuestro slogan.

   Entrando en tema, el embajador Pineda, con la claridad que siempre nos tiene acostumbrados cuando habla, comenzó hoy la jornada (un poco tardía, pero simpáticamente así él lo sabe sobrellevar también) justamente señalando este mural (creo que así fue, ¿no, querido embajador?). Y este mural significa mucho. Y yo, la trascendencia que le doy, significa: libertad, Dios, Jesucristo.

   Dios Todopoderoso creó al ser humano –la criatura más divina que hay sobre la Tierra–, Dios nos hizo libres; y sin embargo, pares, otros seres humanos se dedican a esclavizar y destruir la obra divina del Señor, si así me lo permiten. ¡Qué grave! ¿No? Qué grave que es todo eso. Pero bueno, tenemos que apostar a que nosotros podemos lograr que eso no sea así en futuro.

   El Dr. William Soto Santiago internacionalizó una frase que yo la tomé como mía (soy un ladrón intelectual si el doctor me lo permite, pero lo digo con suma admiración): “Es mejor educar para prevenir, que juzgar para castigar.” ¡Qué connotación! ¡Qué fuerte la frase!, ¿no? Y creo que a Adrian Rivera Solari (a quien eternamente le pido disculpas porque hemos hecho un foro, el primer foro en la Universidad de La Matanza; la burocracia –somos también empleados del Estado– hizo que él no pueda estar presente), pero gracias a Adrian también por la persona magnífica que sos, sensacional, una capacidad intelectual sanamente envidiable. Él lo manifiesta de esta manera: La justicia llega tarde, siempre llega tarde.

   ¿Y por qué empecé diciendo que nos honra ser magistrados? Y a nosotros nos curten cotidianamente las lágrimas de las víctimas, y paradójicamente de los familiares de los victimarios; prácticamente podemos decir: una sociedad enferma o un vínculo social enfermo, un núcleo social necesitado, quizás, de que algunos pongamos el hombro o podamos escucharlos, pero cuando uno va bregando o profundizando esa cuestión, hay una cuestión cultural educativa detrás, que no hizo mella, más allá de que algunas personas a veces salen complicadas en la vida (y por eso existe Freud con su sabia ciencia, ¿no? La Psicología). Pero si nosotros educamos, vamos a ir previniendo.

   Un estudio reciente de la Universidad de Harvard, realizado por la Dra. Kathryn Sikkink, realizó un estudio sobre países en el cual acontecieron genocidios o delitos de lesa humanidad, vamos a hablar: masacres, como un término – como un sinónimo vamos a utilizarlo, cuando en definitiva es masacres de personas, víctimas inocentes; en el cual, cuando llegó la justicia, esos Estados, a posteriori de que hubo sentencias condenatorias, reparatorias, o se trabaja la memoria, la democracia funciona mejor.

   Yo se los recomiendo: La cascada de la justicia. Es reciente el estudio, y de una prestigiosísima universidad, como la de Harvard, con todas las paradojas del destino. Hablamos de Harvard, hablamos de Estados Unidos, y hablamos de un Estado que hizo mucho para parar las grandes masacres que acontecieron en un Estado que admiro, bellísimo sus personas, o la naturaleza tuvo la gracia con la República de Bosnia-Herzegovina, pero que por cuestiones inentendibles miles de personas perdieron la vida, que por tener distintas ideas políticas, distintos credos religiosos…

   ¡Qué tremendo, ¿no?! Hablamos de Dios, de la creación, y nos destruimos por la religión o nos destruimos por ideas distintas. ¡Qué sencillo que es lo que estamos haciendo acá! Somos prácticamente factores de poder en cada Estado en donde trabajamos; quizás el engranaje más mínimo. Pero si ese pequeño poder lo utilizamos en beneficio de la humanidad, puede crecer exponencialmente.

   Y en este sentido, justamente, habla Kathryn Sikkink, cuando habla que la justicia es tardía, pero la cascada de la justicia a través de sus sentencias reparadoras tienen que llegar en la sociedad. O sea, que la justicia sirve como prevención pero tardíamente, y es necesaria; y así lo sostenemos.

   Otros métodos, la diplomacia, que uno puede tomar; la diplomacia, la cual admiro (soy un diplomático fracasado, frustrado, me encantaría serlo; pero bueno, como ven, yo utilizo lentes, la presbicia me llegó tempranamente; y es tarde en mi vida pero soy agradecido en lo que hago; pero siempre admiré la diplomacia). La diplomacia es buena. Argentina se salvó de un primer conflicto con la República hermana de Chile, un pueblo hermano, en el año 1978, cuando ya las dictaduras sudamericanas bregaban para tapar los crímenes cometidos justamente por razones políticas.

   Si Lemkin pudiese escuchar cuando han sido cometidos, habría dicho: “Si la humanidad o las Naciones Unidas hubiesen puesto la definición de genocidio que yo elaboré, realmente habría otra cascada de justicia”.

   Pero bueno, no llegó, quedó como politicidio; y gracias a Dios hoy jueces como Daniel Rafecas lleva adelante causas de mucha importancia para reparar justamente estas brechas de delitos contra la humanidad.

   También hay diplomacia que uno debe estudiar y que también fue nefasta en algunas o algunos acuerdos que han llegado, y permítanme muy poquito recordarle (no es una crítica, no quiero que se tome como una crítica, sino como un espacio de reflexión, como nosotros debemos tomar esto, como materia de estudio y de análisis para poder abocarnos a un futuro). Y hubo algunos acuerdos que fueron degradables, justamente, para las condiciones humanas, para los grupos de pertenencia o para las etnias.

   Uno de ellos, si me permiten, fue una de las consecuencias directas de la Segunda Guerra Mundial, tema que magníficamente ya expresó Daniel Rafecas, el cual no voy ya a tratar y voy mutando lo que había preparado. Uno es el Tratado de Versalles de 1919. Por el Tratado de Versalles se trató de eliminar a Alemania del sistema. ¿Cómo hacemos para eliminar un Estado, culpable o no culpable? No todos son culpables.

   Reitero, las primeras víctimas en Alemania fueron los alemanes, hay muchos “Justos de las Naciones” alemanes; las primeras víctimas del califato son los chiítas, un grupo musulmán de pertenencia; por eso no todos los alemanes fueron culpables.

   Sí, la ideología nazi fue un desastre, eso lo debemos de tener presente. Y esto trajo como caldo de cultivo el Tratado de Versalles, el nacimiento del peor partido que tuvo en existencia la humanidad, que fue el nacionalsocialismo, comandado por Adolfo Hitler; basados en tres premisas, en folk and right and Führer; ya sabemos lo que significa: un pueblo de pureza racial, un imperio con espacio territorial, y un Führer: lo que el líder diga es ley. Así le fue a la Alemania de la posguerra.

   Pero como si eso fuese poco, hubo dos personajes (me permito decir personajes), dos diplomáticos también nefastos: Joachim von Ribbentrop y Molotov, que firmaron un acuerdo-mar con el cual desintegraban y desaparecían a Polonia; en agosto de 1939, una semana antes de iniciar la Segunda Guerra Mundial. Hicieron en el Estado un pacto de no agresión y un protocolo adicional, que surge gracias al trabajo de la justicia, reparando lo que habían hecho los nazis; se dividían a Polonia en dos partes: En el Este hasta el río Bug, llegaba a la Unión Soviética; y en el Oeste hacia el Este, hacia el río Bug, llegaban los nazis. Esa es la justicia mala, como yo digo, o errónea.

   Y me quedó pendiente un pacto que a mí en lo íntimo me toca, porque, bueno, yo también soy en parte italiano (así, por lo menos mis padres han venido de allí), como consecuencia de una de las cuestiones más graves que tuvo la humanidad, que fue la Segunda Guerra Mundial. Llegaron pobres y aquí está el producto de lo que los inmigrantes supieron hacer, y les agradezco a ellos. Y fue justamente en 1938 cuando desintegran la República Checa y estuvo Mussolini presente, también Gran Bretaña, Francia, y los nazis encabezados por Hitler. Todos tuvieron culpa; lógicamente las responsabilidades son distintas y uno debe jugar por esas responsabilidades.

   Como dije, Argentina y Chile no tuvieron la guerra gracias a la intervención de la diplomacia vaticana con Samoré, Antonio Samoré encabezando eso; o sea que hizo la diplomacia buena; o la diplomacia encabezada por Clinton y su Secretario de Gobierno en ese momento, cuando lograron la Paz de Dayton en 1995, que trajo aparejada el fin de todos los conflictos sentarnos en el territorio bosniaco; pero en la mesa se sentaron tres personas acusados de crímenes de guerra, o sea, los tres sectores involucrados. Reitero, algunos con más responsabilidad, otros con menos responsabilidad; quizás alguno haya sido inocente. Lamentablemente la naturaleza no quiso que nadie llegue a una sentencia condenatoria: Milošević detenido falleció en la cárcel, Izetbegović de Bosnia, de Sarajevo, falleció como consecuencia de un cáncer, y bueno, y Franjo Tudjman por Croacia también el cáncer hizo lo suyo.

   ¿Y qué nos queda? Como algo quizás puro pero tampoco tan puro: la Educación. La Educación, como bien dice la Embajada Mundial de Activistas por la Paz: la educación buena. ¿Puede haber educación mala? ¿Qué piensan? Quiero la respuesta, somos todos activistas. Puede haber educación mala. ¿Están de acuerdo? ¿Estamos todos de acuerdo? Lógico que hay educación mala, y hay educación nefasta: la educación instructiva ideologizadamente conducida. Y esa fue justamente la Educación que tuvo el Estado nacionalsocialista.

   Yo siempre sostengo que el poder se puede adquirir por la fuerza: por las fuerzas armadas, por las policías, por un grupo guerrillero-terrorista que llegue al poder y lo ejerza, pero no puede penetrar en las voluntades de los que están sometidos; pero la educación sí. Y el Estado nazi con eso supo jugar.

   Lo primero que hizo Adolfo Hitler fue coptar la educación a través de su ministro Bernhand Rust. ¿Y de quién dependía Bernhand Rust como Ministro de Educación –paradójicamente? De las otras variables de ajustes que puede tener un Estado para poder acaparar el poder. Era una dependencia o una secretaría, hasta que se confirmó o se convirtió en un rango ministerial. Dependía del Ministerio de Propaganda a cargo de Joseph Goebbels. O sea, ya tenemos propaganda infestada de antisemitismo, y ya tenemos una instrucción educativa también basada en el antisemitismo y en el expansionismo.

   Lógicamente, el 5 mayo de 1933, les estoy hablando: a pocos días o a pocos meses de haber asumido el poder el nazismo, y como bien dijo el magistrado colombiano, a un mes escaso y medio de haberse creado el campo de concentración de Dachau. Dice que los judíos solamente quieren hacer algunas actividades que son beneficiosas para ellos y para tomar premios nobeles, pero que no va en beneficio del folk alemán; y ahí ya marca a sus alumnos y a sus profesores las tendencias que ellos tenían que seguir.

   ¿Cómo va a concluir? Cinco días después, entre Goebbels y Rust queman todos los libros en Bebelplatz, adelante de una prestigiosísima universidad, que es la de Humboldt, en pleno corazón de Berlín, y muy cerquita de la Puerta de Brandemburgo, que justamente es un sinónimo de libertad –como este cuadro–; cuando todos vimos que ha caído el Muro de Berlín se convirtió en una insignia de libertad para la humanidad.

   Preparaban los nazis la Educación, como dije, para expansionismo y racismo, pero después de los 14 años pasaban a integrar las Juventudes Hitlerianas de Baldur von Schirach, y una vez ingresaban a las Juventudes Hitlerianas tenían una instrucción militar; con esa instrucción militar ellos iban a tomar los territorios aledaños o los que los nazis se propusieran justamente conquistar. Esto es la educación mala. Estos son los errores de la educación por implementar un marco ideológico excluyente.

   Y dentro de todo lo que nos comentó o nos contó Daniel Rafecas, de lo que fue el nazismo, hubo profesores que dignificaron la educación y después, lamentablemente, murieron en las cámaras de gas y fueron incinerados en los hornos crematorios; como Jánusz Kórczak que acompañó a todos sus alumnos del asilo a la cámara de gas de Treblinka y no los quiso abandonar, pese a que algunos nazis querían sacarlo porque era una persona reconocida a nivel mundial. Kórczak fue digno de lo que profesaba, fue digno de una educación justamente humanitaria. O Fredy Hirsch que hasta último momento en Auschwitz (previamente pasó por Terezín [Theresienstadt]) estuvo juntamente con todos los niños que él capacitaba y también murió en ese campo nefasto.

   Bosnia, he nombrado Ruanda (que me queda). Propaganda y educación a los hutus, manejada por justamente Radio y Televisión de las Mil Colinas; el desastre que tuvimos ya con la Convención de Genocidio con 50 años de vigencia (como alguien que me precedió manifestara), en esa época 46 años (para ser más preciso), y con el Estatuto de Roma en marcha prácticamente, y lamentablemente se sancionó cuatro años después.

   Pero que fue un buen instrumento: es un buen instrumento, y que ahora hay que ‘aggiornarlo’ [actualizarlo] obligatoriamente, porque si no, nos vamos quedando retrasadamente. Esa es la educación negativa.

   ¿Qué tenemos que hacer, justamente, para poder solucionar y utilizar a la educación como un instrumento educativo? En los últimos cuatro años hay como una especie de revolución dentro del ámbito de la Unesco (que pertenece a la Organización de Naciones Unidas), en el cual se están dando cuenta que la mejor forma de prevenir pacíficamente, sin utilización de las armas, es la Educación.

   Explicamos lo que es la educación mala, pero puede haber una educación plena. ¿Qué trae la educación buena, una educación simétrico-universal como único medio pacífico? Trae libertad, trae librepensantes, trae posibilidades, trae reinserción; y el que, quizás, carezca de una capacidad que sea libre para poder instruirse, lo debemos ayudar como sociedad, contenerlos y agregarlos en el sistema; no marginarlos.

  Unesco está trabajando muy bien, reitero. En el 2010 justamente, a través de una organización no gubernamental como la que hoy nos convoca, como la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, realizó una tarea muy inteligente, en el que estuvieron colaborando jueces, académicos universitarios, distintos grupos internacionales. Y bueno, para paradoja mía me he encontrado que ellos también abogan por un protocolo transversal educativo en todos los Estados libres y mancomunados.

   Yo creo que es la mejor solución que podemos dar. La República Argentina a través de las resoluciones de Naciones Unidas, puso como enseñanza obligatoria (que ya nos explicó Matías) la enseñanza de la Shoá como paradigma de genocidios, sin dejar de lado otros genocidios como el armenio, el de Ruanda, el de Bosnia y todo lo que se ha nombrado, a Camboya o los que me han quedado sin mencionar. Y también introdujo en tema comparativo lo que nos ha acontecido aquí en la República de Argentina.

   Uno no es que va a comparar cuál fue más grave o menos grave; para una madre la pérdida de un hijo creo que es única, para toda la sociedad es única; y el drama que está hecho es insolucionable; o sea que en ese sentido no hay que compararlo, pero sí lo podemos comparar como foco y efecto para estudiar y para prevenir lo que fueron estos crímenes masivos.

   ¿Cuál es la propuesta que a mí me interesaría entonces (para ir cerrando, porque el tiempo es tirano y estamos un poco apurados hoy con los tiempos)? Justamente, con esta revolución jurídica in bonam partem que nos propone el Dr. Soto, acompañando sus propuestas, también acompañar una propuesta educativa preventiva, para que ayude a la justicia tardía; y en ellos no sólo la ley alcanza, sino después debemos controlar la aplicación de la ley.

   ¿Y cómo la vamos a comprobar? Justamente evaluando a los docentes y a los jóvenes, que estudien algunos programas humanísticos en manera transversal en los distintos Estados.

   Me ha sorprendido, cuando tuve la oportunidad de ir a Paraguay, a capacitar un trabajo que hicieron unas docentes de Bolivia – han presentado a la Embajada Mundial de Activistas por la Paz un protocolo de aprendizaje. Yo creo que en ese camino tenemos que ir. Alcanzar a la Unesco al menos cinco puntos o seis puntos que se pueden elaborar para futuros convenios o congresos o foros. Y a partir de ese protocolo aplicarlo a todos los adheridos a Naciones Unidas como educación elemental básica, y que podamos controlar que la aplicación sea cierta y efectiva.

   En eso creo que estamos en el camino acertado y la humanidad va a tener una paz, porque va a haber justicia con la nueva modificación propuesta, aunque sea tardía pero con un efecto espejo hacia el futuro, y con nuevas generaciones que breguen por la unidad del género humano.

   Muchísimas gracias a todos ustedes. Gracias por acompañarnos, y mi admiración eterna a todos los presentes. Muchísimas gracias.

Matias-2

FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“JUSTICIA PARA LA PAZ”

Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio

Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

2ª Mesa

Moderador – Argentina

Dr. Adrián Rivera Solari

Secretario del Juzgado Federal N° 1 de la ciudad de Buenos Aires

Buenos días. Y primero que nada agradecer a los Embajadores Mundiales por La Paz la presencia en nuestra casa, que es la Universidad de Buenos Aires; darle la bienvenida a todos los presentes, y comenzar esta segunda mesa que va a tener el honor de tener tres exposiciones, dedicadas básicamente a un tema que para nosotros es fundamental, ya dado nuestra tarea docente y nuestra tarea judicial; que tiene que ver con la educación.

   Como dicen numerosos autores: “La Justicia siempre llega tarde”. La justicia llega una vez que el hecho criminal, el hecho  delictivo, en este caso los genocidios, ya ocurrieron.

   Después del hecho ocurrido durante el desarrollo del Segunda Guerra Mundial, conocido como la Shoá, la humanidad ha sufrido otros genocidios (vemos el caso yugoslavo, el caso de Ruanda); entonces cabe preguntarse: ¿Qué herramientas tenemos?, ¿qué es lo que nosotros debemos hacer para prevenir? Obviamente corresponde señalar que los juicios deben llevarse a cabo, deben producirse; el concepto de verdad, de justicia y de memoria es fundamental; pero los juicios siempre llegan con posterioridad a los hechos. Entonces válidamente nos debemos preguntar qué herramientas nosotros como ciudadanos, como educadores y como magistrados debemos llevar a cabo para que esto no vuelva a ocurrir.

   La única respuesta que encontramos ante estos hechos está dada por la educación; y de esto es lo que va a hablar esta mesa: de la importancia en la educación en el concepto de genocidio, y la educación como único instrumento para prevenir los delitos aberrantes de la humanidad. Y previo a cerrar mi intervención y darle intervención a los panelistas, quiero recordar las palabras de un destacado jurista italiano, Luigi Ferrajoli, quien decía que en la historia de la humanidad siempre fueron muchos más crueles, muchos más graves, mucho más degradantes los crímenes cometidos por el Estado que los crímenes cometidos por los particulares.

   Así, en este espíritu vamos a comenzar esta mesa con la presentación de la primera ponencia, de Matías Presedo, quien se desempeña en la Universidad Nacional de La Matanza como estudiante, y nos va a dar la visión que tienen aquellos que reciben nuestros conceptos, para una visión de índole democrática; porque la Educación obviamente tiene dos partes: el educador y el educando; y en muchos foros y en muchos congresos se deja de lado la visión del estudiante; por eso es la importancia que tiene este foro, que lo ha abierto a los que reciben nuestros mensajes, para que también nosotros cuando estemos al frente de las aulas y de los congresos tengamos en cuenta qué es lo que ellos reciben, cuáles son las inquietudes y cuál es el mensaje que esperan recibir. Adelante Matías.

Sr. Matías Presedo

Argentina

Representante Estudiantil – Presidente del Consejo Estudiantil de la Facultad de Derecho Universidad de La Matanza

“Educación y Shoá”

 Bueno, en primer lugar muy buenos días para todos. Es un honor para mí poder estar acá, poder representar a mi universidad en este foro. Si me permiten antes de empezar la ponencia, quería agradecer al Embajador Mundial de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, Dr. William Soto Santiago: muchas gracias, muchas gracias por la invitación; al Dr. Camilo Montoya Reyes, Procurador ante el Tribunal Superior de Bogotá; a la Universidad, a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Buenos Aires; a la Universidad Nacional de La Matanza, y en especial a mis compañeros, que gracias a ellos estoy acá, espero poder representarlos de la mejor manera; y finalmente a Franco, Sonia, Guillermo y Erika, que me convocaron, me convencieron, y bueno hoy estamos acá presentándonos ante todos ustedes.

   El tema que hoy nos convoca es de vital importancia para la sociedad del siglo XXI. Uno de los principales problemas que se plantean a la hora de hablar de genocidio es el alcance de su conceptualización. La definición realizada por Raphael Lemkin abarcó los conceptos de genocidio, de crímenes de lesa humanidad, pero a la hora de institucionalizarla como norma internacional por influencia hegemónica de las grandes potencias de la época, mutaron sobre la acción conforme la conocemos en la actualidad en el artículo segundo de la convención de la ONU.

   Como consecuencia de ello se desarrolla el problema de poder encuadrar y encontrar una tipificación adecuada dentro de la misma, para las nuevas formas de extermino parcial  o total, como por ejemplo el politicidio.

   Por otra parte, hemos observado grandes genocidios en el siglo XX, como el armenio, el bosnio, en Camboya o en Ruanda, entre otros. En ese sentido, actualmente se puede advertir cómo se aplica y se somete a los jóvenes a la preparación educativa desarrollada en el neo Califato con la erupción del ISIS, en el territorio sirio-iraquí.

   La educación, como observamos, puede ser una herramienta letal si lleva configurada en su fundamento el odio hacia el otro, y direccionada a no aceptar al prójimo por diferencias ideológicas, políticas, sociales, credo, culto o etnias.

   Quizás el lado más solidario y responsable de la educación podrá observarse en los guetos, en donde los padres, maestros o líderes enseñaban a su niños, a pesar de las desastrosas condiciones en las que se encontraban. Aquí radica la importancia de la educación, y ajustándome a los que me convocaron nos interesa contar la experiencia que se desarrolla en la Universidad Nacional de La Matanza, y a través de ésta en los programas de estudio de las diferentes materias, en especial en la de Procesal Penal y en el Instituto de Ciencias Jurídicas, en donde la investigación de temas relacionados con el genocidio son considerados de vital importancia.

   De esta manera, en la actualidad concientizamos a más de 50.000 estudiantes que se están formando en nuestra casa de altos estudios, lo que significó el Holocausto como paradigma del genocidio en la historia de la humanidad.

   Organizamos visitas al Museo de la Shoá en Buenos Aires, charlas, debates sobre grandes genocidios, jornadas de reflexión y memoria, dentro de las cuales una con gran impacto en la comunidad educativa universitaria se desarrolló en el marco del vigésimo aniversario del inicio del juicio a la juntas militares en la última dictadura. En el plano académico participamos en proyectos de investigación, en forma conjunta con las distintas unidades académicas en la universidad, en temas relacionados a la protección de los Derechos Humanos.

   Algo que me gustaría agregar, también la Universidad del Instituto de Medios en conjunto con el Museo del Holocausto hicieron un documental, se llamó “Mujeres de la Shoá”, sobre el rol de la mujer en el Holocausto; recibió varios premios del cual estamos muy orgullosos en la Universidad.

   En la vinculación con la comunidad desde el centro de estudiantes y en conjunto con la Universidad desarrollamos tareas de asistencia a personas en situación de vulnerabilidad en nuestro distrito; y al mismo tiempo se organizan talleres, programas, para acercar a la universidad y a la comunidad, como herramienta emancipadora, igualadora de derechos.

   Creemos fervientemente en la enseñanza de la Shoá como medio concientizador para la prevención del antisemitismo, el racismo y los conflictos étnicos; así mismo fortalecer una cultura de prevención del genocidio y contribuir a la educación de los Derechos Humanos.

   En Israel, Francia, Italia, Estados Unidos, entre otros, tienen en sus programas de estudio la obligatoriedad de enseñar los sucedido en el Holocausto. A su vez, la República de Argentina, por ley nacional y decreto ministerial, adoptó la misma tesitura incluyendo los delitos de lesa humanidad ocurridos en la dictadura.

   Es importante destacar que habitamos en suelo federal y cada provincia tiene la particular cápsula de educación, pero cada una de ellas está adoptando la enseñanza de  la Shoá, y eso es de vital importancia para el desarrollo de un país con memoria y justicia.

   Para ello y para capacitar a sus docentes, colaboran activamente la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, el Museo del Holocausto en Argentina y el Yad Vashem.

   Por iniciativa del centro de estudiantes al cual pertenezco en condición de Secretario General, con el asesoramiento del Instituto de Ciencias Jurídicas y el Departamento de Derecho y Ciencias Políticas, estamos trabajando los distintos alumnos de la casa de altos estudios, para que puedan participar en el Concurso Interamericano de Derechos Humanos en Washington, como una nueva forma de capacitar a futuros egresados, y también en la creación de cursos y clínicas basados en el Sistema Interamericano de Derechos humanos.

   Desde mi espacio reflexionamos qué es el Estado bajo la atenta mirada de la iniciativa de la sociedad civil, quien debe garantizar a toda la población los derechos fundamentales básicos. Es por ello que la igualdad de oportunidades, de educación y de conocimientos, son una condición fundamental para la formación de hombres libres e iguales.

   Creemos que una manera apropiada para trabajar en este sentido, de forma progresiva, es la educación en Derechos Humanos en las instituciones de educación pública. Con esta firme comisión desde el centro de estudiantes, y con el impulso y el apoyo del Dr. Franco Fiumara –al cual le agradezco–, y el Instituto de Ciencias Jurídicas, estaremos presentando en el corto plazo un proyecto de cátedra global en formación en Derechos Humanos, que sea transversal a todas las unidades académicas de nuestra universidad.

   A modo de conclusión, creemos que los derechos humanos se encuentran en constante expansión; si bien es cierto que permiten encontrar la manera de satisfacer nuevas y mejores necesidades, produce, al mismo tiempo, que surjan nuevas prácticas político-económicas de vulnerarlos y avasallarlos, generando pobreza, exclusión y desigualdad.

   Por tal motivo tenemos la responsabilidad y el desafío de cara al futuro, de poder encontrar los mejores caminos para asegurarlos en forma progresiva, de formar jóvenes, hoy estudiantes, pero futuros dirigentes defensores de los Derechos Humanos con valores éticos y humanísticos.

   En esa línea consideramos que la educación y el conocimiento nos hace más libre e iguales; conciencia esencial para el ejercicio pleno de los derechos fundamentales.

   Muchas gracias.

Dr.Luis Ernesto

FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“JUSTICIA PARA LA PAZ”

Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio

Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

1ª Mesa

MODERADOR – VENEZUELA

Dr. Julio César Pineda

Analista, profesor universitario y diplomático de carrera

Dr. Rafecas, bueno, la enseñanza del Holocausto nos obliga a trabajar en ese sentido, y como él decía: estudiarlo en cada una de nuestras realidades para ver qué legislaciones, cómo podemos tipificarlo, decía el Embajador también William Soto, cuál es la realidad en cada país.

   Por eso es importantísimo ahora, también la conversación que vamos a tener, o la exposición de Luis Ernesto Vargas Silva. Él es Presidente de la Honorable Corte Constitucional de Colombia.

   Por cierto, en el evento que estuvimos en Bogotá, nos fuimos a la Universidad Libre de Bogotá a un foro sobre Derecho Constitucional que él inauguró. Y él comenzaba con las siguientes palabras, decía (y es el daño que pueden hacer algunos juristas nuestros, filósofos o teóricos cuando afirman el autoritarismo): que había dos concepciones del Derecho; una, de los que creían en el verdadero Derecho y seguían, precisamente, a Kelsen en la norma, en el Derecho como expresión de una justicia; y aquella otra visión peligrosa, y citaba a Carl Schmitt, que fue el ideólogo de Hitler, que precisamente diferenciaba al pueblo –como decía el profesor Rafecas– entre buenos y malos, entre amigos y enemigos.

   Y es lo que decía el Dr. Rafecas a los judíos: no eran gente. Es lo que llaman el Derecho Penal del enemigo. No se le puede aplicar el Derecho Penal, no se le da ninguna consideración, y es un peligro incluso en nuestro continente, porque se puede llegar a discriminar a un grupo porque simplemente no piensa como que está en el mando. Y esa filosofía de Carl Schmitt es peligrosa cuando se admite de esa manera.

   Por eso es interesante, lo decía el Dr. Vargas en otro escenario universitario: hay que adaptarse al Derecho y a la justicia. Además es interesante, y por eso el aporte tan importante de él, ya empezar a ver en América Latina y en nuestros países qué se ha hecho y qué puede hacerse.

   Él nos va a hablar sobre el delito de genocidio en la jurisprudencia colombiana, pero también los avances y desafíos en Colombia; y además lo dice la más alta autoridad, hoy expresión del Derecho en ese país.

   Con ustedes, entonces, el representante de Colombia: Luis Ernesto Vargas Silva. Tiene la palabra.

 Dr. Luis Ernesto Vargas Silva

Colombia

Presidente de la Honorable Corte Constitucional, profesor universitario

“El delito de genocidio en la jurisprudencia colombiana: avances y desafíos”

Muy buenos días para todas y para todos. Todavía estamos en horas de la mañana y voy a procurar ser muy breve con relación a la ponencia que había preparado para el foro, y comienzo agradeciendo a la Organización, “Justicia para la Paz”, y a este Foro Internacional, por la invitacion. Pero voy a tratar de compendiar al máximo, en la brevedad dentro de otras cosas, la daría fundamentalmente para no castigar, o no seguir castigando a las personas que de manera histórica han estado en este recinto, que han permanecido a pesar de las dificultades técnicas que hemos tenido para su comienzo.

   Realmente la persecución del crimen de genocidio en Colombia podríamos haberla planteado en cuatro grandes etapas. Realmente la ponencia que yo sé que la organización les va a entregar a todos los que están aquí…, incluso veo niños…, me recuerdan a uno que tengo particularmente de 11 años de edad; y veo que: cómo es de importante que vayamos involucrándolos en estos procesos de memoria histórica.

   Les decía, esta ponencia está dividida en cuatro grandes etapas. La primera de ellas, en la cual nosotros presentamos los aspectos relevantes de la legislación colombiana sobre la materia, exponiendo los pronunciamientos de los órganos judiciales y también los del sistema interamericano en relación con el caso de un movimiento político en Colombia que se llamaba la Unión Patriótica, el debate que se ha creado en torno a ello; y la posibilidad de hablar del genocidio político o el politicidio, como lo estaba recordando ahora nuestro relator.

   En segundo lugar se describen las principales sentencias de la Corte Constitucional sobre el tema, en ejercicio de un control abstracto de constitucionalidad que en Colombia permite que las leyes sean impactadas de manera contundente, permanente, por la decisión de la Corte Constitucional; y en consecuencia la sentencia tiene que hacer parte de la legislación correspondiente, en caso que se haya declarado exequible pero de manera condicionada a la disposición correspondiente.

   En tercer lugar puntualizamos en la ponencia las decisiones que se han emitido en relación con el caso del genocidio de la Unión Patriótica; decisiones que se han tomado tanto por la Justicia Ordinaria, por la Fiscalía General, Corte Suprema, Tribunal Superior de Bogotá, etc.

   Y al final hicimos un acápite de conclusiones, tratando de plantear cuáles son los desafíos del Estado en la materia. Como encuentro que el tiempo se nos ha venido encima, yo trato simplemente de plantear en qué consiste la ponencia, repito, que les va a llegar a todos ustedes por vía escrita.

   Pero voy a aprovechar el auditorio que realmente tenemos: un auditorio en el cual encontramos los futuros oficiales (nos estaban diciendo ahora aquí en Argentina), y un auditorio en el cual encontramos niños y jóvenes.

   Anoche, estaba recordando en la presentación de este foro, había más de 100 personas; estaba recordando que recientemente –a propósito de la exposición del profesor Rafecas–, recientemente estuvimos (hace 15 días) en el campo de concentración, el segundo campo de concentración más grande que tuvo el nazismo, en la ciudad de Dachau (Dachau es una ciudad que queda 16 kilómetros al sureste de Múnich). Y ver cómo se siente el escalofrío de la muerte aún, en esas pocas hectáreas en las cuales los prisioneros fueron llevados a la extrema posibilidad de explotarlos al máximo, para que su “vida útil”, “vida laboral”, adquiriera una dimensión de tal magnitud que solamente servían para ser explotados durante 9 meses; a los 9 meses las personas morían, desfallecían totalmente por falta de alimentos y por sobrecarga de trabajo; y de esta carga laboral se aprovecharon muchas de las que hoy se llaman transnacionales y grandes empresas.

   Después se les cobraba a las familias de los prisioneros, se les cobraba supuestamente las raciones, la alimentación cuando no alcanzaban a darles 100 gramos durante el día, 100 gramos de pan o de carbohidrato; y sin embargo se las cobraban a las familias. Y también les cobraban la utilización de las mazmorras donde fueron sometidos, les cobraban posteriormente, supuestamente el arriendo de eso, para “tratar de explicar” las razones por las cuales expropiaban los bienes de esas personas que murieron.

   En ese campo de concentración murieron 44.000 personas; de ellas, 3.000 que ejercían el sacerdocio en muchas de las formas eclesiásticas que existían. Bastaba sencillamente –como acaba de exponer el profesor Rafecas– con que tuvieran ese origen que él estaba persiguiendo.

   Entonces esas son situaciones que no se pueden volver a presentar. Obviamente, la comunidad no resiste que concibamos líderes que crean (líderes, los llamamos), a personas que crean que a través de la guerra van a justificar la existencia del Estado, o mucho más, que podamos permitir que una nación sojuzgue a otra, o que un pueblo sea sometido por una nación o viceversa; eso no puede volver a ocurrir. Y por eso nosotros tenemos que prepararnos, justamente para que ello no vuelva a ocurrir.

   Ver allá en ese campo de concentración cómo funcionaban las cámaras de gas, personas que ya no resistían unos días más de explotación, a quienes les decían que pasaran a tomar una ducha y la ducha lo que soltaba era el gas letal correspondiente, para poner a otros prisioneros que llegaban a ponerse su mismo uniforme; ni siquiera lo podían lavar, se tenían que poner el mismo uniforme que durante meses se había puesto la persona que estaban explotando y que acababan de matar en las cámaras de gas.

   Mirar los hornos crematorios es algo que causa escalofrío. Y me llamaba muchísimo la atención el tema de por qué, cómo los alemanes en este momento están llevando a sus niños para que ellos mismos sientan lo que es ese horror, para que eso, repito, no vuelva a ocurrir. Y eso es lo que nosotros necesitamos hacer (Daniel lo estaba exponiendo de manera muy clara acá).

   Aquí el tema no es negar los hechos, aquí el tema no es relativizar los mismos; aquí, al contrario, tenemos que tratar de conjuntar los derechos de las víctimas a la verdad, a la justicia, a la reparación; y por supuesto que el tema de la verdad y de la memoria histórica hacen parte de la justicia; y por esas circunstancias hay que seguir trabajando en ese sentido.

   Y pues antes de seguir… Anoche también estaba haciendo referencia a una organización que nosotros creamos, y que nació (y lo digo para el embajador mundial por la paz), nació con 23 personas pioneros en Barcelona, España; y hoy congrega a más de seis centenares de magistrados de 19 países de Latinoamérica, con el trabajo que se ha venido haciendo en estos años. Y me place muchísimo saludar en este escenario (que lo veo aquí), a mi Presidente de la Red Latinoamericana de Jueces, magistrado argentino, el profesor Luis Roberto Salas Dimenza, que se encuentra aquí en el auditorio y que hace presencia con esa Red Latinoamericana de Jueces, y que también tenemos propósitos como los que se ha trazado esta Embajada Mundial por la Paz.

   Entonces les decía que en el trabajo, en el trabajo escrito que ustedes van a recibir, se hace un recuento de cómo se ha tratado el delito de genocidio en Colombia, qué aportes se pueden hacer a partir de la ley.

   Y la ley se basa, por supuesto, en la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio que, como explicó muy bien el Dr. William Soto, se realizó en el año 1948. En 1998 –es decir, 50 años después– fue finalmente incorporada la Convención a la legislación nuestra. Pues primero lo hizo a través de una ley de 1959, 10 años realmente después, pero solamente 50 años después –que es algo que parece inconcebible– vino la legislación colombiana a ocuparse del tema, para definir el delito de genocidio en – más o menos en los mismos términos que estaba en la Convención.

   ¿Cuál es el aporte que podemos encontrar nosotros después de un excursus que hemos realizado por la legislación colombiana? El aporte es que, justamente con ocasión de la forma como se estaba exterminando a un movimiento político en Colombia, que era la Unión Patriótica, entonces se vino a establecer que también era sujeto pasivo de esta clase de delitos, el de la persecución de los grupos políticos.

   Esa persecución de los grupos políticos entonces dio pie para que se discutiera muchísimo el tema, y finalmente se estableciera a través de la ley 589 del año 2000, en el cual se dijo que también podría cometerse el delito contra grupos  de carácter político. Y además se estableció otro elemento: que se tratara de persecución de grupos que actuaran dentro del marco de la ley.

   Esta ley fue sometida al escrutinio de la Corte Constitucional; y la Corte Constitucional (dentro de lo que les decía son los aportes que se hacen a través del control abstracto de la ley correspondiente), la Corte Constitucional dedujo:

   1.° Que el hecho de decir que también eran sujeto pasivo del delito de genocidio los grupos políticos, se ajustaba a la Constitución Política de 1991; pero, 2.° que el hecho de establecer que solamente serían de objeto de protección los grupos políticos que estuvieran dentro del marco de la ley, contradecía el fin perseguido por la Convención; pues resultaba restringiendo la protección de los derechos a la vida, a la integridad personal y a la libertad.

   Y en ese sentido la Corte declaró inexequible la expresión que establecía que solamente los grupos que actuaran dentro del marco de la ley serían objeto de protección; y, por ende, la jurisprudencia de la Corte estableció que eran todos los grupos políticos, sin importar si lo hacían dentro o por fuera del marco de la ley.

   Esta decisión de la Corte Constitucional fue – repito, que hace parte de la ley. Después que la Corte Constitucional se pronuncia y dice si una norma es constitucional o no, si una palabra es exequible o no (es decir, acorde con la Constitución), o si hay que modular los efectos de la sentencia, la sentencia impacta de tal manera la ley que la ley queda solamente en la forma como la haya dicho la Corte Constitucional.

   Y a fe de que en este momento o ahora en Colombia, la Ley 599, que es el Código Penal, incorporó el tipo penal de genocidio en la forma que se había descrito en la ley 589, y además incorporó la decisión de la Corte Constitucional correspondiente.

   Después vino una ley a través de la cual se dijo en un estatuto de carácter disciplinario para las fuerzas militares, que solamente se convertía en falta disciplinaria cuando las lesiones que se produjeran a los miembros de determinado grupo fueran de carácter grave. La Corte declaró, con base en una demanda que se presentó, declaró también inconstitucional la expresión  “grave”, porque consideró que con esto quedaba en desmedro las lesiones, y que por esas circunstancia la lesión “grave” a la integridad física o mental de los miembros no podía declararse ajustada la Constitución.

   A juicio de los demandantes, esa expresión “grave” contenida en el artículo señalado, desconocía que el fin del régimen disciplinario de los funcionarios públicos es garantizar que los agentes del Estado actúen con diligencia en el ejercicio de sus funciones; y a través de sentencia el tribunal constitucional la declaró inexequible esa expresión; inexequible por considerar que restringía ilegítimamente el ámbito de protección otorgado por la Convención para la Prevención y Sanción del genocidio.

   Estos fundamentalmente serían, diría yo, los aportes que hizo la legislación y la Corte Constitucional respecto de las disposiciones que han sido demandadas.

   La persecución de un grupo político en Colombia se dio durante los años 1986 y 1988. Desde su creación se trató de hechos ocurridos a un movimiento que se llamó la Unión Patriótica (UP). Este movimiento político surgió a mediados de la década del 80, como producto de un proceso de negociación entre el Gobierno del presidente Belisario Betancur y guerrillas de las Farc, que fueron…, el movimiento fue objeto posteriormente de persecuciones sistemáticas, de hostigamientos, de ejecuciones extrajudiciales; fueron asesinados prácticamente todos los dirigentes que tenía el movimiento; hubo desapariciones, atentados y amenazas, que tenía como fin: suprimir el movimiento por la vía política; la gran mayoría de su dirigencia, repito, fue exterminada. Fueron miles y miles de asesinatos que se cometieron desde cuando se creó el movimiento.

   ¿Por qué? Porque este movimiento había logrado un rápido e importante éxito político en varias zonas del país en las elecciones de 1986 y 1988. Por esa razón, quienes tradicionalmente habían detentado el ejercicio del poder político iniciaron ese proceso de exterminio en contra de esa fuerza de oposición.

   Lo ocurrido con este movimiento político no sólo abrió el debate a nivel nacional en Colombia sobre la inclusión de los grupos políticos en el tipo penal de genocidio, sino que planteó en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos la discusión sobre la existencia del genocidio político con ocasión de ese caso de estudio de la Unión Patriótica, en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

   Los pronunciamientos de los órganos que integran el Sistema Interamericano en relación con este tema fueron los siguientes:

   En el segundo informe sobre la situación de Derechos Humanos en Colombia: la comisión presentó lo ocurrido contra la UP como un acto de genocidio; resaltó que el caso del asesinato masivo y sistemático del grupo político denominado Unión Patriótica, constituyó una sucesión de hechos criminales verdaderamente graves, y que éste no ha sido el único hecho grave ocurrido en Colombia en esta materia durante ese lapso de tiempo.

   Este documento caracterizó la violencia cometida en contra de la UP, como selectiva y concentrada en las regiones de mayor éxito político y electoral de ese partido; sostuvo que la mayor cantidad de violaciones coincide con los años electorales y las zonas de mayor resultado electoral; así, por ejemplo: Antioquia, Meta y Santander fueron los departamentos de más alto nivel de violencia contra ese grupo.

   Señaló que no sólo la participación electoral fue lo que motivó la violencia contra la UP, sino que la existencia de tradicionales odios e intolerancias políticas en regiones del país sirvió de artificio para que sus afiliados y dirigentes fueran víctimas de tanta violencia.

   Por otro lado, en el informe de admisibilidad N° 41 del 9 de octubre del año 2002, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), al estudiar la petición interpuesta por organizaciones como Reiniciar y la Comisión de Juristas en representación de varias víctimas de la UP, reconoció que los hechos ocurridos compartían muchas características del crimen de genocidio; lo cual le permitía a la CIDH concluir que, efectivamente, se cometió este delito.

   En efecto, afirmó que los peticionarios aportaron información que evidenció la existencia de una pauta de persecución violenta contra la UP, con el objetivo de exterminar físicamente al partido y diluir su fuerza política.

   Sin embargo, resaltó la Corte Interamericana de Derechos Humanos que los hechos no se ajustaban a la definición jurídica establecida por la Convención para la Prevención y Sanción de Genocidio, y que no incluye a los grupos políticos como sujetos pasivos del delito, pese a que fueron mencionados en la resolución original de la Asamblea General de Naciones Unidas que llevó a la redacción de la Convención.

   En ese sentido la Comisión decidió admitir la petición contra el Estado colombiano por la supuesta violación de derechos a la vida, a la integridad y la libertad personales, pero aclaró que no incluiría la legación de genocidio. De ahí la gran importancia a la propuesta que hoy nos hace el señor Embajador, y que ha venido haciendo, para que se creen nuevos tipos penales que tengan que ver con el ecocidio: los atentados contra los ecosistemas, contra la biodiversidad, y el politicidio. De manera que en ese sentido el aporte es tanto de la legislación colombiana como de la Corte Constitucional a través de sus sentencias.

   Ya después viene la descripción de las decisiones del Tribunal Superior de Bogotá, de la Corte Suprema de Justicia, de la Fiscalía General de la Nación, en donde se encuentra en el mismo sentido, que se dieron todos los ingredientes de un genocidio, pero a los autores de los hechos que han sido condenados o que han estado siendo investigados, pues lamentablemente no se les pudo juzgar y condenar por el delito por cuanto los hechos fueron anteriores al establecimiento del genocidio como un delito autónomo en la legislación colombiana. Esa es, diría yo, como el recuento del discurso muy breve de lo que han sido las decisiones en las Cortes.

   ¿Cuáles son las conclusiones y desafíos que nosotros hallamos después de hacer la investigación correspondiente? Lo expuesto hasta ahora evidencia claramente que el Estado colombiano ha hecho grandes esfuerzos por prevenir y sancionar el delito del genocidio, sin embargo, es importante resaltar que los desafíos aún son muy grandes, son enormes.

   El delito del genocidio en Colombia, a raíz de los hechos ocurridos con el movimiento político de la UP, incluyó a los grupos políticos como sujetos pasivos de la conducta penal. Esto, sin duda, constituye una importante ampliación del marco de protección establecido por la Convención para la Prevención y Sanción del Genocidio.

   Las decisiones de la Corte Constitucional han resaltado que, en ningún caso, el ámbito de protección establecido en la Convención para la Prevención y Sanción del Genocidio puede restringirse por el ordenamiento jurídico nacional, no puede reducirse; puede sí, ampliarse, pero no el contrario. En ese sentido ha establecido entre otras cosas:

  1. Que es una obligación del Estado tipificar el delito siguiendo las principales estructuras de imputación previstas en la normativa internacional, de tal manera que se respeten los elementos esenciales que permiten la configuración del delito de genocidio como la intención calificada de destruir el grupo totalmente, o el hecho de que el ataque se efectúe por razón de la pertenencia al grupo.
  2. Que en ningún caso el delito de genocidio puede considerarse un delito político.
  3. Que es imprescriptible cuando la Corte Penal Internacional ejerza su competencia complementaria.

   Por su parte, las decisiones emitidas por las autoridades nacionales, ha reconocido que lo ocurrido con la UP no se trató de un hecho aislado, sino que la conducta trató de aniquilar de forma sistemática y deliberada a un grupo humano con identidad política propia, mediante la desaparición de sus miembros, constituyó un verdadero genocidio.

   No obstante, es necesario otorgar a las víctimas de ese delito en Colombia, adecuadas garantías de no repetición, para así poder sentar las bases de un proceso de reconciliación nacional que permita alcanzar el ideal de una sociedad que convive en paz y que realice los ideales constitucionales de justicia y solidaridad. Asimismo es fundamental que los procesos que siguen en la justicia interna y la justicia internacional, por los hechos ocurridos contra los miembros de la UP, avancen significativamente de forma que la sociedad colombiana pueda conocer la verdad de lo sucedido.

   El esclarecimiento de la verdad de los hechos que tanto dolor ha causado a miles de personas que hicieron parte de esa opción política diferente y alternativa, es el primer paso en el camino de entender que las controversias políticas pueden resolverse, pero no con la eliminación del contrario.

   Estos procesos, además, deben respetar estándares de justicia para las víctimas, para así trabajar en la construcción de una sociedad caracterizada por la convivencia democrática, el respeto por la pluralidad y el reconocimiento del otro.

   Finalmente, es importante destacar que es un imperativo para el Estado colombiano evitar que hechos constitutivos de genocidio vuelvan a presentarse, toda vez que este tipo de actos desvirtúa el carácter plural del Estado social de derecho; y desconocen que el pluralismo, más que un elemento casual o caprichoso de esta forma de organización política, sólo es comprensible si se asume como un valor y como un principio propio del Estado constitucional y democrático de derecho.

   Muchas gracias.

MODERADOR

Dr. Julio César Pineda

Bueno, así concluimos nosotros la primera parte de este Foro “Justicia para la Paz”. Dos conclusiones con respecto a la intervención del Dr. Vargas: Uno es que las legislaciones nacionales tienen que adaptarse. De hecho, nosotros, muchos Estados han firmado y ratificado la Convención, el Estatuto de Roma de 1998, pero no la han adaptado en las legislaciones nacionales; hay que insistir en la Academia, en los Parlamentos, para que se adapten.

   En el caso venezolano, en el Código Penal todavía no están recogiendo todas las disposiciones en la Corte Penal; y en todos los países pasa lo mismo.

   Y la segunda observación tiene que ver también con lo que decía el Embajador Soto: pronto se va a reunir ahora en diciembre, en Nueva York, las Partes, para revisar el Estatuto de Roma, que se reúnen permanentemente. Si pudiéramos a través de Gobiernos o por las ONG, poder participar, sería interesante para ir ya concretando cosas fundamentales en lo que decía el señor Embajador Soto, de precisar el término del etnocidio, del ecodicio, la ampliación del concepto del genocidio, y de ir también a otros niveles impulsando esa reforma en el propio sistema internacional que garantice más justicia.

Zafaroni

FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“JUSTICIA PARA LA PAZ”

Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio

Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni

Argentina

Ministro de la Corte Suprema de Justicia de Argentina

Video-Conferencia

“El delito de genocidio, su tipificación y prevención”

Bueno, ante todo, muchísimas gracias por esta oportunidad, por esta entrevista, por la ocasión que me brindan de poder decir unas palabras y un saludo para todos los integrantes de este Foro Judicial Internacional.

   Decir algo sobre genocidio, bueno, requeriría mucho tiempo. Alguien ha dicho o se ha reiterado varias veces que el siglo XX ha sido el siglo de los genocidios. Lo dudo. Creo que ha habido otros siglos genocidas, creo que el genocidio atraviesa la historia de la humanidad, y más aún, presenta un problema fundamental para la legitimidad de todos los órdenes jurídicos.

   Si en definitiva vemos en qué – cuál es el origen, en qué se asienta la legitimidad originaria de un orden jurídico, lamentablemente casi siempre encontramos un genocidio.

   ¿Puede el tiempo convertir un genocidio en fuente de legitimidad? La norma fundamental, la Grundnorm, esa que buscaba Kelsen siempre, si la bajamos del idealismo normativista neokantiano a la realidad: en la realidad histórica casi siempre es una masacre: conquista, colonización, destrucción de culturas, en fin… No se llamaría genocidio en otra época, por supuesto.

   El siglo XX, sí, hubo genocidios, claro. Si sumanos… (es opinable…) según que consideremos las muerte por hambre provocadas, parte o no de las victimizaciones del genocidio… bueno, lo cierto es que en cálculos más optimistas, uno de cada cincuenta habitantes de este planeta, en el siglo pasado, fue víctima de un homicidio alevoso por parte de un Estado.

   Estoy hablando de homicidio alevoso, es decir, de homicidio cometido sobre personas indefensas. No estoy hablando de muertes en ocasión bélica, es decir, de muertes en ocasión que hay dos fuerzas que tienen una recíproca capacidad de dañarse en alguna medida importante.

   No es fácil decir que uno de cada cincuenta habitantes fue asesinado alevosamente por un Estado. Si el Estado… bueno, el Estado es una institución que puede parecer un poco abstracto.

   Si bajamos un poco más a lo particular: quiénes fueron los ejecutores. Invariablemente encontramos como ejecutor de genocidio a una agencia del poder punitivo, lamentablemente, policías, o de alguna manera inmiscuido el poder punitivo; lo vemos en el genocidio armenio, soltaron presos para que fueran matando – los turcos para que fueran matando a los armenios en el camino; lo vemos en la KGB, lo vemos en la Gestapo, etc.

   Claro, me dirán algunos: no hubo fuerzas armadas. Sí, también hubo fuerzas armadas, pero no en función bélica; en función represiva; es decir, operando como agencia de poder punitivo. Esto nos tiene que alertar sobre el camino de prevención del genocidio.

   Sí, sí, tenemos la Convención Internacional de Genocidio, 1948, etc., etc.; es una ley, una ley internacional, con sus defectos y con sus limitaciones.

   Primero y fundamental: esa ley se sanciona, la Convención se sanciona (y se tardó en ratificar, por otra parte), pero se sanciona en plena guerra fría. Y cuando la vemos detenidamente nos damos cuenta que casi es una caricatura del nazismo. ¿Por qué? Bueno, primero, 1948, se juntan las naciones para decir en una declaración, no en un tratado: “Todos los seres humanos son personas”. Sí, después eso pasó a formar parte de las Naciones Unidas, etc., de la Carta de las Naciones Unidas, sí. Pero eso fue muchos años después. Una declaración no deja de ser un acto de buena voluntad, jurídicamente hablando en el plano internacional.

   Y bueno, en el mismo año se… en ese mismo año da lugar a esta Convención contra el genocidio, en la cual se hace una microcirugía rara. ¿Por qué? Porque los europeos no querían que los carguen con las barbaridades que ellos habían hecho en África, claro; porque los norteamericanos no querían que les carguen Hiroshima y Nagasaki; porque los soviéticos no querían que les carguen los desplazamientos y las hambrunas que había causado Stalin; es decir, era Hitler, era el nazismo en caricatura, directamente; que, claro, no se iba a repetir, porque nunca se repite en forma… en la misma forma. Es decir, una definición mezquina, una definición arbitrariamente limitada por la circunstanciación política en que tiene lugar.

   Es un avance de cualquier manera, sí, por cierto. Después cada país puede naturalmente tipificar en su Derecho interno el genocidio como quiera; pero en lo internacional esta fue la definición. No podían dejar de hacerlo, era lo menos que se podía hacer. Entonces esta definición mezquina, resultado de esas circunstancias y de esos condicionamientos, es la que hoy sigue vigente.

   Una ley es un deber ser, no es un ser; de modo que cuidado con la prevención del genocidio a través de una Convención; y de una Convención que tiene esta historia.

   No nos podemos quedar confortablemente sentados diciendo: Bueno, tenemos ya una Convención, tenemos una ley internacional; no ya por los defectos de la ley internacional, sino porque la prevención del genocidio exige llegar antes que se produzca el hecho. Después de que se produjo, bueno, es como todo lo penal: llegamos cuando el muerto está muerto, recogemos el cadáver, listo; con el autor podemos – con el responsable podemos hacer cualquier cosa, pero ya el hecho se consumó. En el genocidio la consumación del hecho representa una masacre.

   No nacen los genocidios de un día para otro, se van instalando, van avanzando. Tampoco se produce un genocidio si no hay una población dispuesta de alguna manera, una opinión pública dispuesta a aceptarlo o por lo menos a permanecer indiferente. Y esto se va viendo en el discurso público.

   Hay una técnica de neutralización de valores; el genocida no niega los valores dominantes, simplemente los neutraliza; y los neutraliza con unos argumentos, una estructura discursiva que fue analizada hace unos cuantos años con otro objetivo que no tiene nada que ver. Es la técnica de neutralización de valores, de que hablaron dos criminólogos norteamericanos por los años 50, cuando tenían que explicar la conducta de los rebeldes sin causa.

   Y bien, ¿qué es neutralización de valores? Es no negar los valores dominantes, pero neutralizarlos a través de técnicas, que son:

   Primero, negación de la responsabilidad: “No soy yo, son las circunstancias”.

   Segundo, negación de la víctima: “Es la víctima que me está agrediendo, es un inferior”.

   Tercero, negación del daño: “Bueno, no era para tanto”.

   Y cuarto, invocación de valores superiores. A los genocidas nunca les falta. Puede ser la raza, puede ser la sociedad socialista, puede ser occidente cristiano, puede ser cualquier cosa, no importa. Esos valores superiores nunca le faltan: “Vengo a defender la familia…” y la mata, pero no importa.

   Estas técnicas de neutralización de valores, cuidado, que no son racionalizaciones. Las racionalizaciones se pueden usar, sí, como racionalización, pero eso es a posteriori; la racionalización tiene lugar después del hecho, para, de alguna manera, disculparse o tranquilizarse, escaparse del hecho.

   No, esto es previo. Esta neutralización de valores se hace antes, y es lo que facilita el hecho.

   Obviamente que eso nos obliga a analizar los discursos, analizar discursos políticos, analizar discursos jurídicos, y establecer cuándo un discurso está representando una neutralización de valores, o tiende a una neutralización de valores; es decir, tiende a neutralizar los valores de una colectividad.

   Por otra parte, el genocidio es algo que, así como el racismo, ¿no? Esto tampoco se instala de un día para otro, esta neutralización de valores. Comienza en una forma difusa, inorgánica; luego va tomando ya organicidad; en un segundo momento se va manifestando ya en partidos políticos, organizaciones, textos, libros, periódicos, televisión…; y en un tercer momento se instala como política de Estado, entonces se produce el genocidio. Todo esto es un proceso que va avanzando.

   Y en definitiva, ¿cuándo se produce el genocidio? Cuando las agencias del poder punitivo se descontrolan directamente, se confunde el poder punitivo con el crimen (se superponen). Es un momento en que pierde legitimidad, en definitiva, toda ley. Cuando se confunde crimen con poder punitivo, ahí estamos ya en la inminencia de la masacre o en la masacre en curso.

   América Latina. Sí, no tenemos genocidios hoy que se produzcan de un día para otro; pero la pregunta que cabe hacerse para América Latina es si no tenemos genocidios por goteo, es decir, si no tenemos un genocidio continuo. Que cuando vamos sumando víctimas nos encontramos con una verdadera masacre, a fuerza de una acumulación; y me atrevo a decir que eso está pasando.

   Hay 23 países en el mundo, que tienen una letalidad violenta superior a 20 por 100.000 anual. De esos 23 países, 18 están en América Latina y el Caribe, los 5 restantes están África. No puedo considerar país por país, pero los dos países extensos, además de la Argentina, en este momento tienen tasas que superan largamente el 20 por 100.000; y los dos están poniendo de manifiesto una alta letalidad policial. Letalidad policial que incluso en alguno de ellos puede tener ribetes hasta racistas, por la forma en que se va incrementando el número de víctimas de un determinado color de piel.

   Estamos viviendo en América Latina un momento de neutralización de valores a través de medios masivos concentrados, que en los lugares donde se producen estas victimizaciones las ocultan, las normalizan o directamente las ignoran. En los lugares donde no tiene lugar semejante grado de violencia, crean una realidad violenta artificialmente a través de la comunicación. Y me estoy refiriendo concretamente a los medios masivos concentrados oligopolizados de nuestra región; especialmente me estoy refiriendo a México y a Brasil. Y también me estoy refiriendo a la Argentina, donde los niveles no son altos pero se crea la realidad violenta. Esta realidad violenta justifica la letalidad policial y justifica la superposición de crimen con actividad punitiva.

   Estamos teniendo cárceles superpobladas, estamos teniendo cárceles que son campos de concentración, cuando no, campos de exterminio; estamos teniendo un número de presos creciente, estamos teniendo presos en prisión preventiva que supera largamente el número de presos condenados.

   Cuando me pregunto un poco: qué es lo que está pasando, lo que veo es algo que no me deja dudar mucho. Hay una fuerte tendencia a evitar el Estado Social de Derecho, a desmontar por completo lo que puede ser un modelo de sociedad incluyente, y a reforzar un modelo de sociedad excluyente, donde no se redistribuya nada, nunca más, la renta, donde la renta se vaya concentrando cada vez más en un segmento.

   Para instalar un modelo de sociedad excluyente hay que ejercer un poder punitivo que controle a los excluidos, pero también que controle a toda la sociedad.

   Cuidado, que prisonizar un número enorme de personas, por grande que sea, siempre es una minoría en relación con la población total; pero mostrar a esas personas como el único peligro que existe en la sociedad, y como enemigos (en el peor sentido de la palabra), quitarles la condición de persona para considerarlos seres inferiores enemigos, es el pretexto para controlarnos a todos los que estamos sueltos.

   Y hoy el poder de control electrónico de conducta, respecto de todos los que estamos sueltos, comparado con el que tenía la KGB, con el que tenía la Gestapo, etc., es de kindergarden.

   Vamos hacia una sociedad donde desaparezca la privacidad; y el pretexto para hacer desaparecer la privacidad es justamente el grupo de enemigos. ¿Y quiénes son los enemigos? Por suerte, afortunadamente, en América Latina no tenemos terrorismo en este momento, entonces hay que buscar un enemigo sucedáneo, aunque no sea el ideal, porque claro un terrorista siempre es ideal porque tiene una organización, es conspirativo, etc.

   Bueno, ¿quiénes son los chivos expiatorios? ¿sobre quiénes recae el aspecto letal de nuestros poderes punitivos? Es sobre los adolescentes de nuestros barrios precarios, se llame fabela, se llame villamiserias, se llame pueblo joven, se llame bohíos, se llame como se quiera; esas son las víctimas.

   Por otra parte esto no es nuevo, ¿no?, viene del Evangelio: Jesucristo fue crucificado en medio de dos ladrones, claro; Jesucristo era un considerable chivo expiatorio. Pero si no hubiese estado Jesucristo, los dos ladrones quedaban.

   Y eso es lo que nos está pasando en este momento. Hay vidas que no tienen valor vital, hay vidas que se sacrifican y es normal, y está normalizado; y bueno, donde esto esté instalado, la sociedad excluyente y los medios masivos que responden a esos intereses concentrados, lo normalizan; donde no está instalado, tratan de instalar la violencia, y entonces la crean.

   Cuidado, que estamos en un peligrosísimo camino de neutralización de valores, si es que ya no llegamos al genocidio por goteo, es decir, a una actividad genocida de carácter continuado.

 Video conversatorio del Dr. Zaffaroni

con el Dr. Camilo Montoya

[Segunda Parte]

 Dr. Camilo Montoya - Una última reflexión, doctor, en la ponencia del señor Embajador Mundial de la Paz, el Dr. William Soto, sobre el tema de revisar la Convención para la Prevención y Sanción del Delito del Genocidio, porque se considera que discrimina. Usted lo mencionaba: es mezquina la tipificación que se hace; caricaturesca, la calificó como buen penalista y autor en Teoría del Delito.

   También revisar el Estatuto de Roma que copió la Convención 50 años después, en el 98 copió la Convención del 48. Y también el tema de tipificar, por ejemplo, el Ecocidio como un crimen internacional.

   Hace énfasis la Embajada Mundial de Activistas por la Paz en la Educación para prevenir, más que en reprender y reprimir; porque pues –como usted bien lo notaba– el Derecho Penal es más represivo que preventivo, y debe ser así; porque es sancionatorio.

   ¿Qué opina el doctor Zaffaroni, de la conveniencia de revisar esos instrumentos?, dejando al margen de que la mejor manera es prevenir, pero ya de revisar esos instrumentos de Política Criminal Internacional, y de tipificar el Ecocidio que propone el señor Embajador Mundial de la Paz.

Dr. Zaffaroni - Bueno, creo que es interesante comenzar la discusión… discusión que va a durar años, por supuesto; cada uno se va cuidando en esto, a ver en qué me puede perjudicar esta Convención, o en qué me puede perjudicar esta reforma. Nadie es generoso en el plano internacional; de modo que sí, naturalmente es conveniente discutir, es conveniente criticar, es conveniente proponer; pero tengamos en cuenta que no va a ser fácil llegar a la reforma de estos instrumentos internacionales.

   En cuanto a Educación. Sí claro, por supuesto que es el medio, pero lamentablemente yo creo que no vamos a tener mucho éxito si no pluralizamos medios de comunicación. Tenemos medios de comunicación concentrados, que están lanzados a unas campañas de populacherismo vindicativo en toda la región; estigmatizan a quien se ponga adelante. Los políticos se asustan, cada vez dan más leyes represivas, cada vez descontrolan más su propia policía que se autonomizan; otros políticos son sinvergüenzas y se montan sobre eso directamente para conseguir unos votos; no todos los políticos, por supuesto, pero como en toda actividad hay sinvergüenzas, inescrupulosos, gente sin ninguna ética, también la hay en la política como en todo. No hagamos antipolítica.

   Y bueno, la opinión pública… hay un concepto que me molesta particularmente ¿no? La gente. Hoy no se habla del pueblo, se habla de la gente. “La gente opina”, “hay que oír a la gente”. ¿Qué es oír a la gente? Oír a los medios, oír a la televisión. ¿Qué es la televisión? La que nos está marcando nuestros programas de política criminal. Es la televisión la que nos dice qué… qué riesgos estamos corriendo, y nos oculta estos riesgos. Sí, ¿quieren incluir el ecocidio? Sí, claro que hay que incluirlo; o el riesgo que tenemos es que desaparezca la vitabilidad humana del planeta; sí, pero eso no es riesgo, de eso no habla la televisión. ¿Por qué? Porque el capital financiero internacional es el que sigue deteriorando las condiciones de habitabilidad del planeta.

   Es decir, todo esto no lo digo en un plano pesimista, para que salgamos a la calle y nos abramos las venas en el cordón de la vereda; sino lo digo para dimensionar la gravedad del problema, y bueno, y la dimensión de la lucha que tenemos por delante, ¿no?

Dr. Montoya – Y la propuesta, Dr. Zaffaroni, de “democratizar” la ONU, de estudiar la posibilidad de, por ejemplo, de estas cinco potencias que forman parte del Consejo permanente de seguridad de la ONU, para efectos de que, por ejemplo, si se trata del derecho al veto, un solo país o un solo Estado no pueda dar al traste con la política acordada en materia de prevención del genocidio por la Asamblea General de la ONU, y que por lo menos el derecho al veto se repiense, se estudie, se examine nuevamente ese punto. Y dice el señor Embajador Mundial de la Paz, de que si pervive el derecho a veto, que por lo menos se haga por mayoría dentro de los cinco, o aumentar el número de miembros del Consejo Permanente de Seguridad. ¿Qué opina, profesor Zaffaroni?

Dr. Zaffaroni – Es una vieja tradición argentina… Cuando se creó la Sociedad de las Naciones el presidente Yrigoyen mandó a una misión que participó en la organización, en la fundación de la Sociedad de las Naciones; y debido a que no se observaba las reglas de igualdad, ordenó que se retirara; y no integramos a la Sociedad de las Naciones hasta que derrocaron a Yrigoyen en el 30 los fascistas.

Dr. Montoya – Muchas gracias, doctor Zaffaroni, gracias también al doctor Luis Ernesto Vargas, Presidente de la Corte Constitucional de Colombia, quien nos acompaña aquí en este momento, quien será también ponente en este Foro Judicial Internacional que tendremos el lunes; y también al señor Embajador Mundial de la Paz, doctor William Soto Santiago, un privilegio tenerlo con nosotros; también a Camilo Montoya Real, quien será ponente por la parte de los estudiantes del Consejo Estudiantil de la Universidad de los Andes; Sonia Estela Real Miranda, Fiscal de Colombia; y al personal de cámaras, Pierre Agusti y Noel Motta.

   Muchas gracias a todos. Gracias, profesor Zaffaroni.

Dr. Zaffaroni – Gracias a ustedes.

Rafecas-4

FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“JUSTICIA PARA LA PAZ”

Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio

Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

 1ª Mesa

MODERADOR – VENEZUELA

Dr. Julio César Pineda

Analista, profesor universitario y diplomático de carrera

Bueno, con esta primera conferencia del Embajador William Soto Santiago, yo creo que tenemos un marco importantísimo. En esos doce puntos que él establece hay una Hoja de Ruta para los acádemicos, para los políticos, para los diplomáticos, en esas reformas que él plantea no solamente de Naciones Unidas, que es vital y es importante.

   Por cierto, Dr. William Soto, el Canciller de Francia, Fabius, ha insistido en que Francia voluntariamente podría dejar de lado ese derecho absoluto de veto, casi que lo escuchó usted, cuando se traten de delitos de lesa humanidad o grandes crímenes internacionales. Ojalá que lo haga también Gran Bretaña, lo haga Rusia, lo haga China, y los propios Estados Unidos.

   Creo que es una solución pragmática, realista, porque los cinco miembros no quieren perder el derecho que tienen desde la Segunda Guerra Mundial, y no van a perder el derecho a veto. Pero es una propuesta práctica: uno, el que aumente el Consejo de Seguridad. Ya hay concenso en Unasur y en la comunidad económica, y en la comunidad de Estados de América Latina y el Caribe. Se ha hablado de países como Brasil, Argentina, México; tal vez como permanentes, inclusive con cierta modalidad alternativa, lo cual le daría presencia a América Latina con ese derecho también a veto.

   Y además de lo que usted señalaba, Dr. William Soto Santiago: el hecho de que pudiera ir un país europeo también es fundamental para democratizar y darle otro contenido al Consejo de Seguridad más allá de la herencia de la Segunda Guerra Mundial; y un país asiático, usted hablaba de India, es fundamental hoy de los grupos del BRICS, también Brasil está dentro de ese grupo, que le daría más peso porque son realidades geopolíticas del mundo de hoy.

   En segundo lugar, usted lo plantea también con sentido muy práctico: hay que modificar la Convención de 1948, era otra realidad, fue otro esquema, fue otro momento. Hay que modificar, incluso, lo que tomó la Corte Penal en el 98, cincuenta años después, al poner y tipificar el genocidio en la misma medida y en la misma línea que estaba en el Tratado del 48. Me parece viable para los académicos, para los diplomáticos, que se proponga a nivel de la Corte Penal esa revisión.

   Por cierto, hay que señalar que hace apenas…, en el 2009, hubo la primera revisión del Estatuto de Roma en la Conferencia de Kampala, donde se logró incluir a la agresión. Antes era solo genocidio, crímenes de guerra y  el tema de delitos de lesa humanidad; ya el cuarto es la agresión.

   Así que no sería extraño, si trabajamos todos en la diplomacia, en la política, en la Academia, para modificar, podría incluirse lo que él llama el quinto delito, que es el delito fundamental, que es el ecocidio, en esa preocupación por la ecología. Pero también en redefinir, y usted tiene mucha razón… Acaban de llamar a La Haya al Presidente de Kenia, el señor Kenyatta, por una aplicación que podría incluirse en lo que usted señala. Son delitos políticos: él masacró más de 3.000 personas, desconoció el resultado electoral, y tuvo que ir a La Haya, en eso que llaman en Colombia el politicidio, que lo escuché por primera vez a los compañeros de Colombia, que creo que me decía el magistrado que nos acompaña, que ya hay decisiones jurídicas en Colombia del politicidio, y que es vital en América Latina la persecución, evitarla por razones políticas.

   Lo mismo que es lo que él reclama en la parte del etnocidio, que en Bogotá los grupos indígenas reclamaron y apoyaron esta propuesta para trabajar.

   Y por último, creo también importantísimo lo que usted insiste: los Observatorios regionales. Nosotros ahora ingresamos al Mercosur, Venezuela. Tenemos Unasur, tenemos la Comunidad Andina, tenemos la SELAC: la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe. Qué interesante sería que se propusiera allí un Observatorio Permanente, en esta materia de derechos fundamentales, y sobre todo de grandes delitos, donde hubiese un compromiso para el seguimiento y la denuncia, al margen de que en el futuro incluso hubiera tribunales penales regionales. Tal vez uno para América Latina.

   Me decía hace poco el Presidente de la Audiencia Española, que Ecuador pidió un estudio a España para que lo ayudaran a reformular un proyecto de Corte Penal Latinoamericana; que fuese complementario de la de La Haya, pero que se ocupara más de aspectos regionales. Los africanos están un poco en esa línea también, y serían realizaciones a futuro, pero creo que es muy pragmático y muy realista.

   Y el tema de la educación que el Embajador William Soto siempre insiste. Allí está la propuesta que hizo ayer, creo que la delegada del Paraguay y también la de Colombia, de la Red de Universidades Latinoamericanas para la Paz. Creo que sería interesante unir programas, todos somos profesores universitarios, y podríamos aprovechar el trabajar en esa dirección.

   Igualmente usted señalaba con el dramatismo de los sesenta millones de víctimas, no se quedan sólo en la Segunda Guerra Mundial, sino que hoy hay nuevos genocidios, nuevas expresiones, y pareciera que el hombre no aprende y quiere ir en esa vía de destrucción.

   Así que tomemos esos doce puntos, que son como doce mandamientos para la nueva sociedad del siglo XXI, pensando en que, como decimos, la justicia es fundamental para la paz. Si no hay justicia, no hay paz. Y en ese sentido pues creo que tenemos que seguir trabajando.

   A continuación creo que es un tema también muy importante, porque el Dr. Daniel Rafecas es, creo que el latinoamericano que ha trabajado más –si no me equivoco– el tema del genocidio a nivel académico, a nivel diplomático. Hace poco, apenas unas semanas, lo tuvimos en Caracas en un auditorio lleno de la Comunidad Judía venezolana, donde escucharon su conferencia, y muy interesante al día siguiente con jóvenes universitarios, que es donde tenemos que sembrar la semilla de lo que fue este crimen que se olvida con el tiempo.

   Afortunadamente la Embajada del Dr. William Soto ha venido con las huellas de los sobrevivientes dejando testimonio, para que no se olvide eso que ha sido tan dramático, porque están con su mano todavía con el número, en Caracas y en muchas partes de América Latina; incluso estaba ese día el señor de Israel de Caracas, que a los 15 años estuvo en Auschwitz y se salvó de casualidad, pero es un testimonio que tenemos que conocer en América Latina, que estuvimos lejos de la guerra pero que cualquier día puede llegar.

   Así que dejamos entonces, a Daniel Rafecas, que además es anfitrión, argentino, pero permanentemente en eventos internacionales. Me decía el amigo de Bosnia que ha estado con él en Sudáfrica y en otros sitios donde los genocidios han sido permanentes. Tiene la palabra entonces, el Dr. Daniel Rafecas: “El Holocausto: un punto de partida en los estudios sobre el genocidio”.

 Dr. Daniel Rafecas

Argentina

Magistrado federal, profesor Universidad de Buenos Aires (UBA), miembro de la International Holocaust Remembrance Alliance (ONU).

 “El Holocausto. Un punto de partida ineludible en los estudios sobre genocidio”

Muy buenos días. En primer lugar quiero agradecerle a la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, al Dr. Soto Santiago, al Dr. Camilo Montoya Reyes, por el honor de participar de este panel y de este Foro Internacional. En nombre también de la Facultad de Derecho, como profesor de esta casa, le quiero dar la bienvenida muy cálida a todos los invitados internacionales; pero también a colegas, estudiantes…, quiero también darles la bienvenida a los ciudadanos y ciudadanas que forman parte de las iglesias cristianas que hoy nos acompañan, sean muy bienvenidos en esta casa; lo mismo a todos los futuros oficiales de la policía metropolitana que también nos acompañan; y en ese sentido no puedo dejar de hacerle un especial agradecimiento a mi querida colega y amiga, profesora también prestigiosa jurista, camarista, contravencional y penal de la ciudad de Buenos Aires, la Dra. Marcela de Lash por acompañarnos hoy en esta importante actividad.

   Bien, en mi caso voy a hacer disertación dividida en dos partes. En la primera voy a hacer un muy breve resumen de lo que hoy podemos definir y mencionar en torno de lo que fue Holocausto o la Shoá. Y en la segunda parte de mi disertación voy a enfocarme brevemente en los procesos de Justicia Penal que hubo en la posguerra, relacionados con el Holocausto.

   Cuando hablamos de Shoá u Holocausto, todos sabemos que se trata de un crimen que se llevó la vida de 6 millones de víctimas, de integrantes de la comunidad judía, de los pueblos judíos europeos, perpetrado por la maquinaria militar-policial de la Alemania nazi y de sus aliados; y lo ubicamos dentro de lo que fue históricamente el contexto de la Segunda Guerra Mundial.

   Ahora yo quiero hacer algunas precisiones con relación a lo que ha sido el Holocausto. El Holocausto no fue un producto o un crimen que se haya podido lograr de un día para el otro; no fue un crimen que que se haya podido lograr a partir de la acción de un puñado de jerarcas o de jefes nazis, sino muy por el contrario: el proceso que llevó a la destrucción de los judíos de Europa comenzó ya muy tempranamente en 1933, cuando Hitler asume el poder como Canciller en Alemania; ya dos meses después va a sancionar la primera legislación que va a barrer con todos los agentes del estado alemán de confesión judía.

   Todos ellos fueron obligados a abandonar sus puestos por el solo hecho de pertenecer a un pueblo, o como ellos decían en su momento: “a una raza”, que el régimen nazi, por razones absolutamente infundadas –hasta grotescas diría yo–, consideraban una “raza enemiga”.

   A partir de aquel primer decreto de expulsión de todos los empleados y agentes del Estado, por el hecho de ser judíos, la suerte del pueblo judío en Alemania y después en Europa ya estaba sellada.

   A partir de ese momento comenzó la persecución. En 1935 va a haber un momento culminante, histórico, porque el régimen alemán va a sancionar una legislación por la cual decretó que los judíos alemanes (aproximadamente 500.000 ciudadanos) dejaban de pertenecer a la comunidad del pueblo y pasaban a ser ciudadanos de segunda o súbditos bajo la protección del Tercer Reich.

   A partir de ese momento, y ya entonces desprovistos de sus derechos civiles y políticos, comenzó una sistemática persecución de índole económica, arrinconándolos y emprobreciéndolos, quitándoles sus empresas, quitándoles el ejercicio de las profesiones, finalmente también quitándoles los comercios; y en definitiva, forzándolos u obligándolos a abandonar el territorio de Alemania y luego también de Austria (a partir de la anexión de ese país en marzo de 1938).

   Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939, la situación ya comienza a enderezarse en un camino directo hacia el exterminio, porque Alemania, al invadir Polonia, se va a hacer cargo de aproximadamente 2 millones más de judíos en la Polonia Occidental; y luego, a partir 1941, con la invasión a la Unión Soviética, el alcance del régimen nazi, de los judíos de Europa, era prácticamente absoluto: tenían el control de aproximadamente 10 millones de judíos de todo Europa, desde el límite entre Francia y España hasta el norte de Noruega, y en el Sur hasta las Islas Griegas, y en el Este avanzando rápidamente en dirección a Moscú, a Leningrado (o sea, San Petersburgo) y a Stalingrado.

   Es en ese momento, a partir de mediados de 1941, cuando comienza la primera etapa de lo que fue el exterminio físico de los judíos de Europa, comenzando por los de la Unión Soviética, allí entre 1941 y 1944, formaciones de policías, militares y colaboracionistas locales van a generar el fusilamiento sistemático en todas las ciudades, pueblos y comunidades de lo que en ese momento era la Unión Soviética, de aproximadamente un millón y medio de hombres, mujeres, niños, ancianos, por el sólo hecho de pertenecer al pueblo judío.

   Prácticamente comunidades enteras van a desaparecer para siempre de la faz de la Tierra, comunidades que habían estado allí instaladas al menos desde hacía mil años. No han quedado vestigios ni rastros de ellos en Lituania, en Ucrania, en Bielorrusia, en Rumania y en otros lugares.

   Allí por ejemplo, cuando las tropas alemanas ocuparon Kiev, la capital de Ucrania, a fines de septiembre de 1941, estas unidades policiales y militares (SS), encargadas del fusilamiento de los judíos, en dos días masacraron 33.771 personas en las fosas de Babi Yar en las afueras de Kiev; un hecho, un acontecimiento terrible, histórico, que se recuerda –por supuesto– todos los años y que marca una especie de símbolo de lo que fue el holocausto por balas, que fue la primera etapa de lo que fue la Shoá.

   Ahora bien, esta orgía de violencia y de muerte iba a dar paso a una siguiente etapa en donde los métodos de exterminio iban a ser mucho más fríos y, yo diría, industriales, en el sentido de que se trató de un proceso de exterminio que buscaba aumentar y potenciar la producción de asesinatos, y reducir o minimizar los costos en términos de utilización de tropas, de armamento, de munición, de transporte, etc.

   ¿A qué me estoy refiriendo? Me estoy refiriendo a lo que en definitiva fue la página más negra en toda la historia de la modernidad del hombre, la construcción y puesta en funcionamiento de los seis campos de exterminio, constituidos por cámaras de gas y algunos de ellos también por hornos crematorios en el territorio de la actual Polonia, con nombres que la historia del hombre deberá recordar para siempre, como Chelmno, Sobibor, Bełżec, Treblinka, Auschwitz-Birkenau y Majdanek.

   En esta siguiente etapa, en esta última etapa de lo que fue el Holocausto, aproximadamente 3 millones y medio de hombres, mujeres y niños, por el solo hecho de pertenecer al pueblo judío van a ser deportados desde todos los puntos de Europa hasta estos campos de exterminio; y allí exterminados, asesinados con gas, en un proceso que adquirió una eficiencia y una velocidad asombrosa, ya que estamos hablando de un proceso que comienza aproximadamente a comienzos de 1942 y va a terminar para fines de 1944.

   Con el final de la guerra, la Alemania ya prácticamente derrotada se produce la última decisión genocida de parte de las SS, de Heinrich Himmler, que fue las llamadas “marchas de la muerte”: cientos de miles de prisioneros judíos van a ser puestos a caminar en el terrible invierno europeo, con suecos, con pijamas, desnutridos, enfermos, mal alimentados. En esas condiciones van a perecer en los caminos, en los trenes o en los lugares de acogida, de llegada, que no eran otra cosa que campos de concentración, como los de Bergen-Belsen, Ravensbrück, Mauthausen, Sachsenhausen, etc.

   Y allí, entonces, vamos a agregar otros cientos de miles de asesinados durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, que como más o menos sabemos finalizó en mayo de 1945.

   Es así entonces como se llega a la cifra de las 6 millones de víctimas del Holocausto. Y es por esta razón que se trata de un acontecimiento bisagra en la historia del hombre, en la historia de la modernidad, en la historia del siglo XX; y obviamente no es algo que preocupe solamente a las comunidades judías, sino que es un crimen que ha sido cometido contra toda la humanidad, contra todas las naciones. Y de ahí entonces la preocupación de los ámbitos humanistas de Occidente, para procurar que estos acontecimientos no se repitan; y en este sentido lidera este proceso la Embajada Mundial de Activistas por la Paz y personalmente el Dr. Soto Santiago.

   Bien, más allá de lo que recién se refería acerca de que en 1948 se sanciona una Convención universal contra el Genocidio, esto no quiere decir que el crimen del Holocausto haya quedado sin condenas; y a eso me quería referir brevemente en estos minutos que dispongo.

   Ustedes saben que en noviembre de 1945 se llevó adelante o inició, el famoso Juicio de Núremberg, en donde un tribunal militar compuesto por jueces estadounidenses, soviéticos, franceses y británicos, juzgaron a una veintena de los máximos líderes del nazismo. Y allí entonces, en ese proceso y en esas condenas, implícitamente hubo por lo menos una docena de altos jerarcas que eran directos responsables de lo que había sido la Shoá y que fueron condenados a muerte en ese tribunal.

   Empezando por el número 2 del régimen nazi: Göering; siguiendo por su Ministro de Relaciones Exteriores: Ribbentrop; el líder por debajo de Himmler de las SS: Ernst Kaltenbrunner; los jefes militares Keitel y Jodl; el director del diario antisemita “Der Stürmer”: Julius Streicher; el gran ideólogo del régimen nazi: Alfred Rosenberg; el líder del régimen nazi en la Holanda ocupada, responsable de la deportación de 100.000 judíos holandeses: Arthur Seyß-Inquart; todos ellos fueron condenados, si bien es cierto que no directamente por crimen de genocidio (porque todavía no se había acuñado ese término en Derecho Internacional), sí por crímenes contra la paz y por crímenes contra la humanidad.

   Pero más allá de este primer juicio, entre 1945 y 1948 se llevaron adelante otros juicios militares por parte de tribunales británicos y norteamericanos, específicamente relacionados con el Holocausto.

   Hubo un juicio muy importante contra los Einsatzgruppen, que eran los responsables de los fusilamientos en la Unión Soviética, y allí un máximo líder SS responsable del asesinato de un cuarto de millón de judíos en el sur de la Unión Soviética: Otto Ohlendorf , fue condenado a muerte junto con otros líderes SS.

   Luego dos empresarios proveedores del producto químico que se utilizaba en las cámaras de gas en Auschwitz, también fueron condenados a muerte en 1947 por  un Tribunal británico.

   Paralelamente, en Cracovia, es decir en Polonia, en la ciudad cercana a Auschwitz, el estado Polaco llevó adelante un juicio oral, tal vez el más fuerte, el más importante relacionado con estos acontecimientos. En ese juicio llevado adelante en Cracovia en 1947, se dictaron 20 penas de muerte, relacionados con los hechos que ocurrieron en Auschwitz y en Plaszów, un campo de concentración en Cracovia.

   Entre ellos fue condenado Rudolf Höss el  comandante del campo de Auschwitz, y Amon Göth, el comandante también del campo de concentración de Plaszów. Se dictaron 8 penas de prisión perpetua y 12 penas de prisión temporal.

   Bien, a partir de ese entonces hasta 1949, se dictaron en la Alemania de la posguerra unas 4.000 condenas relacionadas con los crímenes de guerra y crímenes contra la paz y crímenes de lesa humanidad.

   Luego de un paréntesis de aproximadamente 15 años, en la cual el ritmo de los juicios en Alemania se ralentizó (se hizo más lento) por razones políticas, la cuestión de la guerra fría, etc.; a partir de los años 60 retomó ímpetu y recomenzaron los juicios, especialmente relacionados con el Holocausto.

   Hubo un juicio muy importante en la ciudad de Frankfurt en 1963, en donde también se investigaron autores del campo de exterminio de Auschwitz. Allí se dictaron 18 condenas más, relacionadas con criminales de este campo; y también hubo muchos otros juicios orales en otras ciudades de Alemania, relacionados con campos de exterminio, con campos de concentración, con guetos y con fusilamientos en el Este.

   En total, según un experto alemán, Gerhard Verlag, en estos juicios, se calcula que hasta el día de hoy se llevaron adelante unos 500 juicios relacionados con lo que fue el Holocausto.

   Es decir, Alemania y otros países de Europa han llevado verdad y justicia; y no solamente memoria, sino también juicio y castigo a los responsables de este crimen que ha marcado para siempre la historia de la humanidad, y que es –sin duda– el punto de partida para lo que fue después la construcción de la Convención contra el Genocidio y otras cartas internacionales de Derechos Humanos y de Derecho Internacional.

   Obviamente, hoy en día ya, atentos al paso del tiempo (ya llevamos más o menos 70 años desde la finalización de la guerra), los perpetradores ya no viven prácticamente; y así también nos estamos quedando sin sobrevivientes de aquellos episodios, testigos de aquellos episodios; y por lo tanto, la etapa de juicio y castigo respecto a los crímenes del Holocausto ya va cerrándose.

   ¿Qué es lo que nos queda, entonces, para nosotros, para las nuevas generaciones? Bien, nos queda seguir defendiendo y buscando y divulgando los hechos, conociendo la historia, combatiendo el fenómeno del negacionismo y del relativismo, de lo que fue el Holocausto, o combatiendo el fenómeno del neonazismo o del antisemitismo; que muchas veces está vinculado con la negación del Holocausto.

   Yo creo que defender y buscar la verdad de aquellos acontecimientos, y honrar la memoria de las víctimas, de los “justos”, de los mártires, que lucharon contra ese régimen fascista y que se alzaron y resistieron contra el totalitarismo; defender y divulgar esa verdad, y honrar la memoria de ellos, es también una manera de hacer justicia.

   Y en ese sentido, entonces, celebro que se lleven adelante foros como este en toda América Latina; porque a través de estos foros y a través de la presencia de todos ustedes –y así lo mismo va a suceder en los foros que se van a llevar adelante de ahora, más, en otros países hermanos– estamos contribuyendo en definitiva a mantener la verdad, a preservar la memoria y a hacer justicia con estos acontecimientos.

   Muchas gracias.

Dr.William Soto-6Historia, análisis en el marco jurídico latinoamericano, y Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito del Genocidio, fueron las bases colocadas por los expertos que participaron en la primera mesa de discusión y análisis del Foro Judicial Internacional que se está realizando bajo la organización de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, Argentina.

El moderador de esta primera mesa fue el Dr. Julio César Pineda de Venezuela, abogado, diplomático y periodista, experto en Derecho y Relaciones Internacionales, quien resaltó: “Esta mañana marca un hito más en la historia de esta marcha que ha emprendido el Embajador de la Paz, Dr. William Soto, hacia la paz, la cual ya no es una alternativa sino una exigencia absoluta de la comunidad internacional.”

El Dr. Pineda, luego analizar las conclusiones del anterior Foro Judicial Internacional realizado en Bogotá, Colombia, en septiembre de 2014, nos introdujo al Embajador Mundial de la Paz, Dr. William Soto, de Puerto Rico, visionario y gestor de estos eventos académicos y jurídicos, quien presentó su propuesta de “Justicia para la Paz”.

El Dr. Soto expresó que la paz mundial depende la materialización de una justicia pronta y eficaz por parte de los Estados del mundo, enfatizando sobre los mecanismos y acciones para alcanzarla, y de esa forma preservar el bienestar de la familia humana: «Mi propuesta titulada: “Justicia para la Paz” tiene como premisa fundamental —para prevenir el delito, y particularmente el crimen internacional de genocidio— la importancia de la educación cimentada en valores y principios constitucionales, cuyo eje central es el respeto de la dignidad humana».

Continuó expresando el Dr. William Soto que en la sanción del delito de genocidio, es importante desplegar esfuerzos por parte de los Estados para prevenirlo, sobre la base de la educación y el respeto por las diferencias, el reconocimiento de la dignidad humana, e identificando los posibles catalizadores que pueden desencadenar este crimen internacional, como el odio, la intolerancia, la xenofobia y la discriminación:

«Y la mejor manera de contrarrestar esas condiciones previas para la comisión de un genocidio, no es la represión sino la educación. Pero no una educación avalorada ni neutra, sino una educación fundamentada en el respeto de la dignidad humana, que supere la simple transmisión de conocimientos; y en cambio tenga como objetivo primordial la concientización acerca del amor por la vida, el respeto a las diferencias, la ayuda mutua y la tolerancia, así como la libertad de pensamiento, de culto y el libre desarrollo de la personalidad».

Las propuestas que presentó el Embajador Mundial de la Paz, Dr. William Soto, se enmarcan en la revisión, enmienda y cumplimiento a cabalidad de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, y el Estatuto de Roma, pues él considera que estos instrumentos de Derecho Internacional tienen un alcance restringido actualmente, considerando el avance de la sociedad globalizada, en constante cambio y dinamismo.

Entre otras propuestas, el Dr. Soto plantea tipificar como quinto crimen penal internacional al Ecocidio, democratizar el Consejo de Seguridad de la ONU (incluyendo a países latinoamericanos como Miembros permanentes) y restringir el derecho al veto, y la conformación de los observatorios permanentes para monitorear la exclusión y toda forma de discriminación, como señales de alerta para prevenir actos genocidas.

Rafecas-4El Dr. Daniel Rafecas, magistrado federal y profesor de la Universidad de Buenos Aires, presentó el tema: “El Holocausto, un punto de partida ineludible en los estudios sobre el genocidio.” Primero nos recordó cómo fue gestado uno de los crímenes más atroces cometidos contra la humanidad, el Holocausto o Shoá, señalando que el Holocausto no fue un crimen que se realizó de un día para otro, sino que comenzó en 1933 cuando Hitler asume el poder como Canciller en Alemania, con una sistemática persecución de toda índole:

«Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en 1939, la situación caminó directo hacia el exterminio, porque Alemania al invadir Polonia se va a hacer cargo de dos millones más de judíos. Y luego, en 1941, con la invasión a la Unión Soviética, el alcance de los nazis era absoluto: 10 millones de judíos entre todo Europa».

Luego el Dr. Rafecas realizó un análisis de la Justicia Penal que hasta ahora se ha llevado a cabo con respecto a los actos genocidas de la Shoá, expresando que el mismo es un acontecimiento bisagra en la historia del hombre y la humanidad del siglo XX, preocupando no solo a las comunidades judías sino a todas las naciones, pues a pesar que hasta el día de hoy se han realizado unos 500 juicios relacionados con el Holocausto, aun quedaron muchos hechos sin juzgar:

«Nos queda a las nuevas generaciones seguir investigando y divulgando los hechos, conociendo la historia, combatiendo el fenómeno del negacionismo, el relativismo, el antisemitismo (…) Defender acontecimientos, honrar la memoria de los mártires, defender y divulgar esa verdad y honrar la memoria, es también una manera de hacer justicia.”

El Honorable Presidente de la Corte Constitucional de Colombia, Dr. Luis Ernesto Vargas Silva, disertó sobre el genocidio en el marco de la jurisprudencia colombiana, precisando que este país estableció que también era sujeto pasivo de esta clase de delitos el de la persecución de los grupos políticos, como lo fue el caso del exterminio de la Unión Patriótica:

«La persecución de un grupo político en Colombia se dio durante los años 1986 y 1988. Desde su creación se trató de hechos ocurridos a la Unión Patriótica, grupo que surgió mediados del 80, producto de la negociación del presidente Belisario Betancur y las guerrillas. Fueron asesinados prácticamente todos los dirigentes».

Dr.Luis ErnestoPrecisó el Dr. Vargas que la legislación colombiana se ha preocupado no sólo por tipificar este tipo de crímenes, sino darlos a conocer en la memoria colectiva.

Finalizó esta Primera Mesa con una reflexión del Dr. Julio César Pineda, en la cual exalta la labor de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, invitando a continuar con el análisis de los hechos históricos, las propuestas formuladas, y a trabajar incansablemente para divulgar todas las señales que nos muestran actualmente los genocidios que se están perpetrando en el mundo.

En esta Mesa se establecieron las bases para el desarrollo del Segundo Foro Internacional Judicial, el cual continuó con las disertaciones de los representantes de Argentina y Venezuela.

Dr.William Soto-5

FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“JUSTICIA PARA LA PAZ”

Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio

Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

 

Dr. William Soto Santiago

Embajador Mundial de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz

“Justicia para la Paz”

La paz mundial depende de la aceptación por parte de los Estados en un mundo globalizado; sin embargo, para alcanzarla es necesario materializar una justicia pronta y eficaz.

En el discurso de mi disertación enfatizaré con detalles (en cuanto el tiempo me lo permita) los mecanismos para alcanzar una justicia para la paz, y de esa forma preservar el bienestar de la familia humana.

Mi propuesta titulada: “Justicia para la Paz” tiene como premisa fundamental —para prevenir el delito, y particularmente el crimen internacinoal de genocidio— la importancia de la educación cimentada en valores y principios constitucionales, cuyo eje central es el respeto de la dignidad humana.

Siempre he insistido que la educación no puede consistir en la simple transmisión de conocimientos sino, ante todo, en la concientización de la importancia de respetar al otro con todos los rasgos que lo individualizan, que lo diferencian; sin que por esas diferencias deje de ser “mi semejante”, a quien debo respetar como miembro de una sola raza: la raza humana, y como miembro de una sola familia: “la gran familia humana”.

Esa premisa fundamental de una única raza y de que somos parte de una Gran Familia Humana, fue una verdad ignorada durante la Segunda Guerra Mundial. El ignorar esa verdad de hermandad universal arrojó como consecuencia, alrededor de 60 millones de víctimas. Y lo curioso y deplorable es que la mayor parte de víctimas no eran combatientes sino miembros de la población civil.

Por la lesividad y extrema gravedad que representó, el Holocausto o la Shoá es identificado por los historiadores y tratadistas de Derecho Penal Internacional como el paradigma del genocidio; y el delito de genocidio, a su vez, es reconocido como el crimen de crímenes o “crimen capital”.

La atrocidad de la Segunda Guerra Mundial hizo surgir en 1948 un Tratado de Derecho Internacional: la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio; instrumento este, que —dicho sea de paso— si bien no crea tribunal alguno ni establece las penas a imponer a los autores de genocidio, sí obliga a los Estados que suscriben la Convención a tipificar la conducta y a investigar y sancionar su comisión.

Antes que la sanción del delito de genocidio, importa desplegar esfuerzos por parte de los Estados para prevenir su comisión. Para prevenir el genocidio hay que educar sobre la base del respeto por las diferencias, el reconocimiento de la dignidad humana, identificando los posibles catalizadores que pueden desencadenar este crimen internacional, que son —entre otros: el odio, la intolerancia, la xenofobia y la discriminación. Y la mejor manera de contrarrestar esas condiciones previas para la comisión de un genocidio, no es la represión sino la educación. Pero no una educación avalorada ni neutra, sino una educación fundamentada en el respeto de la dignidad humana, que supere la simple transmisión de conocimientos; y en cambio tenga como objetivo primordial la concientización acerca del amor por la vida, el respeto a las diferencias, la ayuda mutua y la tolerancia, así como la libertad de pensamiento, de culto y el libre desarrollo de la personalidad.

En desarrollo de esta política de prevención del genocidio, es necesario establecer, en aquellos países donde aún no se han implementado, OBSERVATORIOS PERMANENTES para monitorear la exclusión y la discriminación racial, política, religiosa, cultural, de identidad de género y de cualquier otra índole. La implementación de medidas antidiscriminación debe ir acompañada del seguimiento correspondiente, pues además de implementar medidas antidiscriminación, se debe observar y evaluar si tales medidas están dando los frutos esperados en una sociedad igualitaria, inclusiva, tolerante y respetuosa de la diversidad.

El proyecto “Justicia para la Paz”, además de enfatizar en la importancia de la educación en valores, tiene como presupuesto la conformación de los observatorios permanentes para monitorear la exclusión y toda forma de discriminación, en aquellos países donde aún no se han implementado. Y en aquellos países donde ya existen tales observatorios, se propone extenderlos a las regiones más apartadas del territorio nacional, pues es en esos rincones geográficos donde se evidencia con mayor fuerza la intolerancia y la discriminación contra grupos desprotegidos y minoritarios, como los grupos étnicos, culturales y religiosos.

Por virtud de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, los Estados están obligados a adoptar medidas para prevenir la barbarie genocida y a sancionar la comisión de los actos que constituyen ese delito. Para ello deben —en el marco de sus Constituciones— proferir leyes que incluyan en los programas educativos la enseñanza del Holocausto, y que doten a los tribunales de herramientas idóneas para combatir la impunidad.

Amparado en el respeto de la dignidad humana y en la necesidad de acatar el compromiso internacional y sin desconocer la autonomía de los pueblos, como Embajador Mundial de la Paz exhorto a los Congresos y Asambleas Legislativas de los diferentes países donde aún no se ha tipificado el genocidio, para que se modifique el Código Penal y se tipifique esta grave conducta; así como el Ecocidio, otro crimen internacional contra la paz aún no tipificado, pero no menos dañino, por tratarse de un grave atentado contra el planeta Tierra y contra todo lo que en él habita.

Para el logro de este objetivo de tipificación y sanción del delito de genocidio, y demás crímenes internacionales, la Embajada Mundial de Activistas por la Paz a través del Consejo de Proyectos está elaborando los correspondientes proyectos de ley, los cuales serán presentados ante los Congresos respectivos para su discusión.

Precisamente, es a través de estos Foros Judiciales Internacionales que se promueve la discusión de esos proyectos de iniciativa legislativa, que buscan (al interior de ciertos países de América Latina) la inclusión de la enseñanza del Holocausto en los países donde no está prevista, y la tipificación, como una forma de prevención y sanción del delito de genocidio.

Según el Artículo II de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (norma reiterada por el Estatuto de Roma), se tipifica el delito cuando se incurre en cualquiera de los siguientes actos:

  1. Matanza de miembros del grupo,
  2. Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo,
  3. Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial,
  4. Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo y
  5. Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.

La tipificación del genocidio tiene por finalidad la protección de un grupo humano nacional, étnico, racial o religioso. Esta selección arbitraria de los grupos objeto de protección no resulta afortunada, por desconocer el principio de igualdad y discriminar a otros grupos no menos importantes para el Derecho Penal Internacional, como los grupos culturales, políticos, económicos o sexuales, entre otros.

La determinación de los grupos objeto de protección por parte de la Convención, y reiterados por el Estatuto de Roma, no resulta afortunada; al contrario, es discriminatoria; pues sólo tipifica el genocidio como atentado físico, marginando del alcance de la Convención al genocidio cultural o etnocidio, entre otros. A la vez, sólo describe como genocidio el traslado forzoso de niños, dejando al margen de este delito el traslado forzoso de adultos de un grupo a otro grupo. Digno de especial consideración es el ejemplo de Colombia, donde se tipifica como genocidio el embarazo forzoso, además del politicidio.

El objetivo de estos Foros Judiciales Internacionales es generar pensamiento crítico constructivo acerca de la conveniencia de revisar la Convención del Genocidio de 1948, y el Estatuto de Roma de 1998, para ampliar su espectro de protección a otros grupos no incluidos en esos instrumentos internacionales, cuyos miembros también detentan —entre otros— los derechos a la dignidad humana y a existir y convivir en paz.

La comunidad internacional perdió una gran oportunidad para actualizar su legislación a la realidad cambiante de este mundo globalizado, cuando en 1998 no dijo nada nuevo respecto de los grupos protegidos y del alcance del delito de genocidio. Por lo visto, el concepto de genocidio se ha mantenido estático desde 1948, como si el mundo y las expresiones de violencia no hubieran adquirido otras formas de manifestación.

Mi propuesta como Embajador Mundial de la Paz, es que se revise, se enmiende y se cumpla la Convención para la Prevención y Sanción del delito de Genocidio, y el Estatuto de Roma. Considero que estos instrumentos de Derecho Internacional actualmente tienen un alcance restringido, dado el avance de la sociedad globalizada, en constante cambio y dinamismo.

Es necesario que en este siglo XXI, donde la violencia, la discriminación y la intolerancia no han llegado al punto final, se promueva la enmienda de la Convención y del Estatuto de Roma, para incluir como eventuales sujetos pasivos del crimen de genocidio a los grupos políticos y económicos; para contemplar como delito el genocidio cultural o etnocidio, así como el traslado forzoso de adultos. Todos estos actos perpetrados con la finalidad de destruir total o parcialmente al grupo.

A su vez, es necesario tipificar como delito contra la Paz: el Ecocidio, grave atentado contra la vida del planeta, y por ende, contra todos los seres humanos. El Ecocidio, cuya tipificación he venido proponiendo de tiempo atrás, habida consideración de que el planeta Tierra tiene vida y es el hábitat por excelencia del ser humano, consiste en el daño grave causado por el hombre a los ecosistemas y a las reservas naturales. Si se tipifica el Ecocidio, éste sería el quinto crimen internacional contra la paz de las naciones. Su investigación y juzgamiento sería competencia de la Corte Penal Internacional.

La democratización de la ONU

El proyecto de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz para la enmienda de la Convención del Genocidio en los términos indicados, va acompañado de la propuesta de reforma del funcionamiento interno de la Organización de las Naciones Unidas. Incluye la previsión de que, cuando se trate de medidas adoptadas por parte de la ONU para prevenir, contrarrestar o sancionar el genocidio, ninguna de las cinco potencias Miembros permanentes del Consejo de Seguridad pueda ejercer el derecho al veto. Y en su defecto, si finalmente se decide que perviva el derecho al veto cuando se trate de medidas para combatir el genocidio, que por lo menos se exija que el veto se adopte por la mayoría de los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Es inconveniente y antidemocrático, que cuando se trata de prevenir o combatir el genocidio —el crimen capital— un solo país pueda vetar las decisiones adoptadas por la mayoría de representantes de las Naciones Unidas. Tal posibilidad de veto, además de injusta, atenta contra la democracia y desconoce la dignidad humana, así como el derecho de existencia de las personas como miembros de un grupo. Esa es una forma de discriminación de los países miembros de la comunidad internacional.

Asimismo, con este proyecto se promueve que al menos uno de los Estados de América Latina y del Caribe (que bien podría ser Brasil, otro más de Europa —por ejemplo, Alemania— y otro de Asia, donde se destaca la India) formen parte como Miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Yo soy consciente que un proyecto de tal magnitud como la enmienda de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, así como la actualización del Estatuto de Roma y la reforma estructural del Consejo de Seguridad de la ONU, sólo se puede lograr con el apoyo de todos los estamentos encargados de interpretar y aplicar el Derecho a nivel nacional e internacional.

Es necesario que el Poder Judicial Internacional tenga instrumentos jurídicos adecuados para administrar justicia en todos los casos de comisión de crímenes internacionales, como el genocidio. Es mandato constitucional, en un Estado Social de Derecho, el respeto de la dignidad humana en aras del bien común.

La verdad es presupuesto de la justicia; la justicia trae la paz; la paz es nuestro derecho como familia humana, y es fundamento de la felicidad.

 

Conclusiones

Hoy he traído doce conclusiones. Las siguientes son las conclusiones de esta disertación:

  1. Las atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Mundial evidenciaron la necesidad de tipificar el genocidio como un delito autónomo y de derecho internacional.
  2. El Holocausto o la Shoá, según criterio de doctrinantes de Derecho Penal Internacional, es el paradigma del genocidio. A su vez, el genocidio considerado en abstracto, es reconocido como el crimen de crímenes o “crimen capital”.
  3. En 1948 surgió la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio.
  4. La mejor manera de contrarrestar las condiciones previas para la comisión de un genocidio no es la represión sino la educación. Pero no una educación avalorada ni neutra, sino una educación fundamentada en el respeto de la dignidad humana, el amor por la vida, el respeto a la diferencia, la ayuda mutua y la tolerancia, así como la libertad de pensamiento, de culto y el libre desarrollo de la personalidad.
  5. Los Estados Constitucionales de Derecho, pluriétnicos e interculturales, deben consagrar e implementar acciones afirmativas contra la discriminación, como requisito indispensable para garantizar el derecho a la igualdad; y así prevenir la realización de actos degradantes de la condición humana, que bien pueden desembocar en la comisión de un genocidio y muchos otros graves atentados contra los Derechos Humanos.
  6. En desarrollo de esta política de prevención del genocidio, es necesario establecer en aquellos países donde aún no se han implementado: Observatorios permanentes para monitorear la exclusión y la discriminación racial, política, religiosa, cultural, de identidad de género y de cualquier otra índole.
  7. Es obligación de los Estados la tipificación del genocidio.
  8. Para que se cometa el delito de genocidio es necesario identificar al grupo víctima. La tipificación del genocidio busca la protección de un grupo humano nacional, étnico, racial o religioso.
  9. La Convención del Delito de Genocidio, así como el Estatuto de Roma, restringen de su ámbito de protección como víctimas de genocidio a los grupos políticos y económicos; no tipifican el genocidio cultural o etnocidio, entre otras falencias, en cuya solución trabajo actualmente realizando los Foros Judiciales Internacionales en el marco del proyecto “Justicia para la Paz”.
  10. Es necesario tipificar el ecocidio, que consiste en el daño grave ocasionado por el hombre al planeta Tierra, al destruir sus ecosistemas y reservas naturales, entre otras posibles modalidades de la conducta ecocida. El ecocidio sería el quinto crimen internacional contra la paz de las naciones. Su investigación y juzgamiento sería competencia de la Corte Penal Internacional.
  11. Es necesario democratizar a la ONU. Cuando se trate de medidas adoptadas por parte de la ONU para prevenir, contrarrestar o sancionar el genocidio, ninguna de las cinco potencias miembros permanentes del Consejo de Seguridad debe ejercer el derecho al veto. Y en su defecto, si finalmente se decide que perviva el derecho al veto cuando se trate de medidas para combatir el genocidio, debe establecerse que el veto se adopte por la mayoría de los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
  12. Con mi propuesta pretendo que al menos uno de los Estados de América Latina y del Caribe, otro más de Europa y otro de Asia, formen parte como miembros permanentes, del Consejo de Seguridad de la ONU.

Muchas gracias.

Gregorio Flax

FORO JUDICIAL INTERNACIONAL

“JUSTICIA PARA LA PAZ”

Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio

Lunes, 17 de noviembre de 2014

Universidad de Buenos Aires (UBA)

Buenos Aires, Argentina

Dr. Gregorio Flax

Coordinador de la Cátedra libre sobre Holocausto, genocidio y discriminación

Facultad de Derecho, Universidad de Buenos Aires (UBA)

Palabras de Bienvenida

Buenos días a todas, buenos días a todos. Va a ser muy breve mi exposición. Principalmente para agradecerle al foro; para celebrar, poder festejar acá este Foro Judicial Internacional sobre “Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio”.

   Agradecer principalmente al Embajador Mundial de Activistas por la Paz, el Dr. William Soto Santiago, darle la bienvenida, pedirle las disculpas del caso por los problemas técnicos que acontecieron, y principalmente darles la bienvenida en mi carácter de profesor titular de la cátedra libre sobre “Holocausto, genocidio y lucha contra la discriminación”, en donde los objetivos que tiene esta cátedra (que desde hace varios años funciona en el ámbito de la Facultad de Derecho;  ocho para ser exactos) coinciden plenamente con los principios, digamos, planteados constantemente por el Dr. Soto.

   Sé que estamos muy cortos de horario, no quiero en este foro judicial, principalmente yo que no pertenezco a… no soy juez, no pertenezco al ámbito judicial. Quería agradecerles esto, darles la bienvenida; y desde ya, es decir, dejar instalado el foro –como se acostumbra a decir– o bien: hecha la apertura formal, digamos, del Foro. Nada más.