Panel 2 - Sesión Judicial (CUMIPAZ 2016)

Panel 2 - Sesión Judicial (CUMIPAZ 2016)

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MODERADOR

Dr. Luis Antonio Ortiz

Magistrado (E) del Tribunal Supremo de Justicia

Venezuela

 

PARTICIPANTES:

- Lcda. Yolanda Pérez Ruiz

Subprocuradora General de Guatemala

- Tommy Calvert

Alto magistrado del Condado de Texas.

San Antonio, Texas. Estados Unidos

- Dr. Camilo Montoya Reyes

Magistrado del Consejo Superior de la Judicatura

Colombia

 

MODERADOR

Dr. Luis Antonio Ortiz

Primero que todo, muy buenas tardes. Quiero darle gracias a Dios y al Todopoderoso y a la divina pastora por tener hoy la oportunidad de compartir con todos y cada uno de ustedes.

Darle las gracias encarecidamente al Dr. William Soto Santiago, por la invitación que me haya realizado para compartir con ustedes algunos puntos muy importantes; aunque los que asistimos en la mañana de hoy y durante estos 2, 3 días anteriores, creo que el camino va por una sola ruta; creo que la mesa anterior, presidida por el Dr. Franco y los excelentes panelistas que le acompañaron, pudieron expresarse de manera clara, precisa y concisa en cuanto al tema a tratar.

Quiero darle las gracias también encarecidamente a la Lcda. Lara, directora general de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz; y a todo aquel personal maravilloso que ha acompañado y acompaña al Dr. William Soto Santiago en esta ardua y noble labor; en ellos incluyo a todos y cada uno, los que forman parte de manera voluntaria en esta noble causa; inclusive a los grandes y excelentísimos músicos que nos honraron con su hermosa música.

De igual forma, quiero agradecerle a todos y a cada uno de los representantes de los diferentes países que hoy nos honran con su presencia. Magistrados, ex magistrados, procuradores, abogados, docentes, universitarios, y un caluroso y fraternal abrazo y saludo a este noble y maravilloso pueblo paraguayo, quien nos ha recibido durante esta semana como de gala: cinco estrellas, y creo que quedo corto.

Dicho esto, debo pasar a plantear la controversia o disertación que vayamos a dialogar en la tarde de hoy, pero quiero hacer un paréntesis cuando del tema que se trata debemos hablar de dos puntos totalmente diferentes y que debemos separarlo.

Vamos a hablar del Derecho Internacional Público cuando vamos a referirnos a lo que decimos nosotros la democratización de las Naciones Unidas; aunado a ello, a la eliminación o flexibilidad o racionalización de lo que es el veto.

De igual forma, tenemos que hablar del Derecho Penal Internacional, porque tenemos que hacer eco del sentir del pueblo, de la humanidad, de la Madre Tierra y de todos los seres que en ella habitan. Y aprovechando, por supuesto, la honra con la presencia de los integrantes de la Corte Penal Internacional que hoy nos acompañan, tenemos dentro de las propuestas lo que es la tipificación e introducción —de ser posible—, dentro del Estatuto de Roma, en el delito de genocidio, a un delito que viene el Dr. Montoya ya en reiteradas oportunidades realizando e insistiendo, en lo que es el politicidio y el etnocidio, dentro del mismo estamento que establece el delito de genocidio tipificado —como por todos es sabido— en el Artículo 5 del Estatuto de Roma.

Para ello, debo destacar de la siguiente forma: hacer un breve resumen de lo que se trata, para luego entrar a lo que llamamos nosotros las preguntas a este honorable panel que hoy me acompaña. Créanme que me siento sumamente honrado al tener tan aquilatada prestancia en estos excelentes expositores que hoy me van a acompañar, espero estar a la altura de ellos.

Para el momento, entonces, dentro de la disertación que vamos a hacer en la tarde de hoy, son las propuestas para la democratización de la ONU y la eliminación o racionalización del derecho al veto; y la tipificación del politicidio y el etnocidio.

Esto debe encontrarse enmarcado, en primer lugar, en el debate y propuestas que lleven consigo el fin último de una verdadera democracia. De este panel y de lo que ha sucedido durante estos días, debemos sacar unas propuestas las cuales deberá el Dr. Soto Santiago proponer a las instancias correspondientes.

Y así evitar entonces, de esta manera, que los cinco países permanentes de las Naciones Unidas en el Consejo de Seguridad, de manera absoluta representen y tomen las decisiones que deberían de tomar de manera mancomunada los 193 países que componen esta gran organización como es las Naciones Unidas.

Por tal razón, esta propuesta para la democratización no es del todo novedosa o innovadora porque ya durante años se han encontrado diversas propuestas ante la ONU, para una mejor solución a los conflictos que se presentan en la actualidad a la reforma del poder que tienen los miembros permanentes al veto.

Ha sido proclamado en muchos países, y por muchos países y diferentes autores, basados siempre en la democratización de la ONU; por ello es necesario que la Organización de las Naciones Unidas empiece a adaptarse a un mundo cambiante de manera constante.

Y así bien, dentro de tantas propuestas efectuadas tenemos una de muy reciente data. Una propuesta que hizo el representante de Francia como miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el ministro de Exterior Laurent Fabius, cuando por iniciativa de una serie de expertos en la materia, plantean ante el anterior secretario de las Naciones Unidas, el secretario Kofi Annan, donde les plantean la situación de democratizar.

Él para este entonces toma para sí, presenta un informe; y basado en ese informe presentado específicamente en el año 2004, es que el ministro Fabio plantea la situación de que los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, a manera propio, de manera voluntaria, ellos en los casos de los delitos de masa, puedan ellos librarse de ello, dar paso; pero no por así; fíjate que lo ponen más fácil: le dice, dentro de ese informe, que el secretario general convocase por lo menos a cincuenta países miembros representantes de esa gran organización y se pudiese calificar qué se podía entender como un delito de masa, como un delito de esos tipificados en el delito de genocidio, crimen de guerra, y los cuatro delitos tipificados dentro del Estatuto de Roma.

Revisando la ponencia que me correspondía, yo decía: ¿Cómo es posible que cinco países miembros puedan tener en su mano la solución o no, de un conflicto que se presente, no importa lo que digan los restantes? Por todos es sabido que son quince países los que integran el Consejo.

Dice la norma que por lo menos nueve deben estar contestes; pero dentro de esos nueve que deben de estar contestes, basta con que un solo miembro permanente diga que no, ponga el veto, para que esto no funcione.

Estaba oyendo al representante de Guatemala esta mañana, como al honorable magistrado de la Corte Penal Internacional cuando esbozó de manera clara, precisa y concisa el Artículo 16; y el representante de Guatemala decía: “Eso es una intromisión”.

Y desde mi punto de vista jurídico, yo comparto esa idea. ¿Dónde está la democracia? Diría yo en mi casa: “En mi casa está la democracia, pero aquí se hace lo que yo diga”. ¿Dónde está la democracia? No hay democracia.

Democracia es un consenso entre varios o entre la mayoría; y si hay 193 países, pues lógicamente que deberían estar como mínimo el 50%. Es decir que me quedé pequeño cuando decía el secretario anterior de las Naciones Unidas que por lo menos cincuenta representantes puedan calificar qué podemos entender nosotros por un delito de masa, y llevarlo —por supuesto— a la Corte Penal Internacional.

Dicho esto, no me queda más que presentar a los honorables panelistas que hoy me acompañan, para disertar en cuanto a las preguntas que tenemos por aquí preparadas sobre el tema.

Para mí es un placer y es un honor presentar al Dr. Camilo Montoya Reyes, representante de la hermana República de Colombia. Él es abogado especialista en Ciencias Penales y Criminológicas; magíster en Derecho Penal y Criminología; doctor Honoris Causa en Ciencias Jurídicas de la Universidad Cerratina de México; doctorando en Derecho de la Universidad Libre de Colombia; profesor universitario de Derecho Penal en varias universidades de Colombia. Ha sido juez municipal, juez de instrucción criminal, fiscal seccional, fiscal jefe de investigaciones especiales, fiscal ante el Tribunal Superior; procurador ante la Corte Suprema de Justicia, y actualmente magistrado del Consejo Superior de la Judicatura; a quien pido un fuerte aplauso.

Hoy tenemos un panel de lujo. Todos han sido muy buenos, pero como nosotros cerramos debemos hacerlo con broche de oro.

También nos honra con su presencia en este panel el Dr. Tommy Calvert. Es el alto magistrado de la ciudad de San Antonio, Texas, y ejerce allí como gobernador. San Antonio es la séptima ciudad más grande de los Estados Unidos. Antes de asumir esa noble responsabilidad como alto magistrado fue dueño de una estación de radio en una agencia de publicidad y fue director del Grupo Americano Antiesclavitud. Su organización fue la que impuso en el Congreso de Estados Unidos la ley para la declaración del conflicto del genocidio en Sudán, la primera en la historia de los Estados Unidos.

Es licenciado en relaciones internacionales de la Universidad de Tufts con especialidad en Conflicto Global, Negociación, Paz y Justicia. Como magistrado administra (hay que hacerse amigo de él) seis billones de dólares para los presupuestos y programas de todo el Sistema Judicial de Texas, que incluyen al comandante sherif (yo voy como lo que usted me quiera dar, un concurso allí), al fiscal del Distrito, el Tribunal del Condado y las Cortes Juveniles. Administra también el sistema de la salud que incluyen un hospital y veintinueve clínicas. De igual forma, el ilustre panelista ejerce como comandante civil del Doceavo Grupo Aéreo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

Nos acompaña también una bella y noble dama, que he tenido el placer y el honor de compartir en estos días, y pareciera que la conozco de hace muchos años. Qué linda eres, de verdad que sí. Y de verdad que me siento satisfecho y honrado que nos acompañes.

Ella es la Dra. Yolanda Pérez Ruiz. Es abogada y notaria, es subprocuradora general de Guatemala, es viceministra de la Gobernación, jefa de la Asesoría Jurídica de la Comisión Internacional Contra la Impunidad. Es juez y magistrada y es docente universitaria.

Así que un fuerte aplauso para todos mis panelistas, y debo hacer la pregunta (me dicen que debemos tener entre 3 máximo 5 minutos para la respuesta). Vamos a hacer… estamos en un país democrático y estamos hablando de democracia; por tal razón, dejamos a la escogencia, para que cada uno de ellos, el que quiera empezar, pues que sea de esa forma; tal y cual lo hizo el Dr. Fiumara esta mañana.

La primera pregunta que debo hacerle a los tres panelistas es haciendo una reflexión: Tomando como base el cónclave existente entre los cinco miembros de seguridad permanente de las Naciones Unidas: ¿Cuál podría ser la propuesta y/o solución fundamental para que exista una verdadera democracia en la ONU, capaz de incluir efectivamente a todos los 193 miembros en la participación y toma de las decisiones fundamentales?

Pueden empezar… el que considere tomar la palabra.



Lcda. Yolanda Pérez Ruiz

Uno ya no sabe si es porque soy una dama o porque la que posee menos créditos que los caballeros (bromeaba).

En primer término (debo de ponerle comillas) agradecimientos que el Dr. Ortiz hacía recientemente, y en la cual todos los participantes en este foro han hecho. Muchísimas gracias por hacerme disfrutar de esta experiencia. No conocía absolutamente nada de este movimiento. Por otra parte le debo de agradecer a mi jefa, que tuviera muchos compromisos en el país y agradecerle al país que tenga tantos problemas que necesitaban a su procuradora; así es que debo de agradecerle a muchísimas personas.

En relación a la pregunta que nos dirige: la existencia del Consejo de Seguridad, en su composición y en su funcionamiento es antidemocrático: viola el principio de igualdad de los Estados miembros, y en sus decisiones prima el interés de los miembros permanentes.

Imaginémonos, conformamos Naciones Unidas 193 Estados. De esos 193 Estados, 15 son miembros del Consejo de Seguridad; y esos 15 miembros (usando los números, para que nos impresionen más) conforman el 7.77 % de la totalidad; y de esos 15 miembros están los 5 permanentes, que representan el 2.59 de ese total. Y por si fuera poco, puede imponernos una decisión un solo miembro, que representa el 0.52 % de la totalidad (suena diferente visto en porcentaje).

Sabemos, que el fin del Consejo de Seguridad es el establecimiento y mantenimiento de la seguridad; y ello ligado al principio de democracia, de solidaridad y buena fe. ¿Qué buena fe puede haber, cuando vemos los porcentajes de los cuales les hablaba anteriormente?

Creo que es momento que los actuales miembros permanentes reconozcan que el panorama mundial y la correlación de fuerzas han cambiado; que ahora hay otros países que ya se consideran potencias; y que de los 5, por lo menos 2 ya no lo son; y que los escaños existentes en el Consejo de Seguridad deben ampliarse y responder al principio de proporcionalidad y de representatividad regional.

Evidentemente que si se les dice: “dejan de ser permanentes” no avanzaríamos nada; entonces, no se va a tratar (creo yo) de que dejen de ser permanentes, sino que las potencias —que no son las mismas que en el pasado— pasen a ocupar muchos de esos espacios; e insisto, que la representatividad de los otros miembros, que hablaba de proporcionalidad (por lo tanto no podría hablar en este momento, porque ese cálculo no lo hice, de cuántos podrían ser esos miembros); e insisto, tener representación regional.

Que quienes conformen este Consejo estén comprometidos con el propósito de la Organización. Incluso, y necesariamente agregaría, se tiene que pensar muy seriamente en una reforma sustancial de la Carta de las Naciones Unidas.

Las potencias postbélicas han mantenido sobre el Consejo de Seguridad

un monopolio, un dominio indirecto, y sus intereses han primado para la solución o no solución de los conflictos.

El mantenimiento de la paz, que debe ser su divisa, no puede ligarse a espacios de poder permanente e ilimitado, con la facultad de imponer (insisto) directa o indirectamente, sobre los 188 países restantes, sus propios intereses.

 

Tommy Calvert 

En primer lugar quiero dar las gracias a la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, y especialmente al Dr. William Soto Santiago por su gran labor, por hacer que el mundo nos mantenga más cerca y unidos, y preservar el hermoso medio ambiente que Dios nos ha dado. Su generosidad no tiene paralelo en el patrocinio de nuestra visita; y me gustaría que todos se unan a mí en dar un fuerte aplauso al doctor Soto y las personas de seguridad, los voluntarios que han hecho posible esta conferencia.

Español no es mi primer lengua, lo siento mucho, que mi español está así así; y a sus honores recuerden que no soy el presidente de EE.UU., yo solo soy un comisionado ¿ok? Entonces los pensamientos sobre nuestra ciudad, perdón, nuestro país... es difícil para mí hacerlo.

Yo siempre digo que no se puede escuchar a alguien sin antes conocerlo, por lo que a la hora de responder a esta pregunta quiero que sepan de dónde vengo, porque mi respuesta puede ser objeto de controversia.

La respuesta directa a su pregunta acerca de ¿cómo más naciones pueden participar en las decisiones del Consejo de Seguridad de la ONU?, no es dónde debemos podemos poner nuestro énfasis como embajadores para la paz. Las Naciones Unidas se están quebrantando por su egoísmo y del hecho que hay demasiados jefes haciendo demasiado daño.

La única manera de erradicar la corrupción de los valores, no es en la parte superior con las naciones y sus líderes y embajadores. En América los llamamos hierba con el césped artificial, falsificación del campo de juego de la política mundial. Lo que tenemos que hacer es llegar a las veces y en los próximos 50 años, dicten a nosotros mismos en lo que mi amigo de Guatemala señaló ayer, que están haciendo en su plan de estudios y tantos otros.

Nos debemos dedicar a nosotros mismos a guiarnos a un cambio generacional en la educación de los pueblos del mundo, en la forma de resolver los conflictos, y en cuáles son sus derechos como individuos, en la diferencia entre el bien y el mal; y no tener miedo de ofender a ninguna ideología política en particular, cualquier que fuese la religión, cualquier alianza en particular. Siempre hablando la verdad sobre la libertad y la justicia, y capacitando a las personas para ser la esperanza del mundo por sí mismo, siendo que sus Gobiernos son insuficientes.

Nuestra forma de mayores decisiones fundamentales en el Consejo de Seguridad es llegar a ser tan poderoso que no puede ser ignorada; potente en el ejemplo moral, de gran alcance en las alianzas económicas entre naciones, poderoso en la capacidad militar para traer la paz cuando la guerra es nuestra última opción para salvar nuestro mundo.

Entonces, y sólo entonces, cederán un punto de fuerza; no es un punto de mendicidad; no pedir en el cuadro de las Naciones Unidas y se perderá; ganar desde un punto de guerra asimétrica, por guerra o por paz; ganar trayendo periodistas para ver los abusos de derechos humanos, porque son los conflictos que brillan nuestra luz sobre una y otra, y otra, y otra vez; que las personas vean y se conviertan en indígenas y se trasladen a exigir justicia.

Así es como ha traído dos de las más nuevas naciones en el mundo con las peores crisis humanitarias de la opresión y el sometimiento a un nuevo liderazgo político democrático. Las naciones que ayudaron a dar la luz a la nueva nación de Sudán del sur y Birmania, con el premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi.

Porque solo tengo tres minutos por respuesta, quiero darle mi experiencia en cuanto al por qué he presentado una base de estrategia, una estrategia en el creer que los hijos de Dios pueden traer paz y derechos de la humanidad.

Cuando yo estaba en la preparatoria, yo fui campeón de debate en Norteamérica para un programa internacional llamado “el Modelo de las Naciones Unidas”. En el modelo de las Naciones Unidas aprendimos cómo las Naciones Unidas deben trabajar de acuerdo a su carta y desde su perspectiva sobre la diferencia de opinión de las naciones. Nosotros representamos diferentes países; por ejemplo, yo recuerdo haber representado el punto de vista de Uruguay, Líbano, para nombrar algunos. Yo gané el campeonato estatal de Texas dos veces y fui reconocido por la Universidad de Georgia, en Washington D.C., entre los 50 más destacados delegados del debate de Norteamérica sobre el modelo de las Naciones Unidas.

Tiempo después llegué a estudiar en la mejor escuela de Estados Unidos en Relaciones Internacionales, en la Universidad de Tufts, y obtuve el grado en Relaciones Internacionales con la especialidad en Conflicto Global, Negociación, Paz y Justicia. Me inspiré en la historia de un exesclavo de Mauritania y de un amigo judío contra la esclavitud... perdón, de Boston, llamado Dr. Charles Jacobs, y ayudé a organizar un movimiento mundial en contra de la esclavitud y genocidio en el Grupo Contra la Esclavitud, la organización en derechos humanos que luchan contra la esclavitud más reconocida en América.

En mi respuesta a la pregunta número 2, yo les compartiré las estrategias que han funcionado fuera del cuadro de la ONU, que trajeron paz a la guerra civil más sangrienta del siglo XX, en Sudán.

Cuando empecé a trabajar en la guerra civil en Sudán en 1999, más de dos millones de personas habían sido asesinadas por una dictadura brutal en el norte, más que en Ruanda, Burundi, Somalia, Haití, Bosnia, Kosovo  combinados.

Collin Powell y el ex secretario de la ONU, Kofi Annan, lo llamaron la peor crisis mundial humanitaria. Pero ahora tenemos el acto de paz de Sudán y aun tenemos problemas, pero no como en su momento fueron.

Hoy después de haber utilizado las tácticas, les diré sobre la nueva democracia en Birmania que trajo el ganador del premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, bajo una dictadura, a un modelo Nelson Mandela, como la nueva primer ministro de Birmania.

 

Dr. Camilo Montoya

Yo también agradezco muchísimo la invitación que me ha extendido la Embajada Mundial de Activistas por la Paz en cabeza del señor embajador mundial de la paz, Dr. William Soto; y la Lcda. Gabriela Lara, nuestra directora general; así como el coordinador internacional, Dr. Miguel Bermúdez; y nuestra directora financiera, la Lcda. Ruth Soto.

Sobre el tema de la democratización de la ONU y la preocupación constante porque participen la totalidad de los países miembros de esa Organización, pues ha habido —como todos sabemos— múltiples propuestas. Se ha hablado hasta de acabar con el Consejo de Seguridad, que no debería existir un Consejo de Seguridad; yo me atrevo a llamarlas posturas extremas o posturas duras. Con una precisión, que yo no voy a hablar aquí de mi postura, porque creo que por respeto a la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, al trabajo que viene haciendo desde más de 50 años el Dr. Soto. Yo soy es un vocero como coordinador del Programa Justicia para la Paz. Entonces voy a exponer, y de pronto, en la medida de lo posible, con modestia trataré de enriquecer en algo la propuesta del señor embajador mundial de la paz.

Les decía que hay unas propuestas duras, extremas, como esa que acabo de mencionar; otras posturas blandas o morigeradas, relativas; como por ejemplo ponderar el voto de esos países en la Asamblea o mejor en el Consejo de Seguridad, de acuerdo al índice poblacional.

Considerar también aspectos económicos, ponderar el voto de acuerdo a la labor que se ha cumplido en la promoción, defensa y protección de los Derechos Humanos, lo cual también es relativo porque ¿quién califica eso? Para unos, Estados Unidos es un gran protector de los derechos humanos, para otro es un gran violador, y así por el estilo.

Entonces creemos que la propuesta de la Embajada es morigerada, racional —y yo me atrevo a calificarla, Dr. Soto—, sobre todo, flexible; porque habla de varias opciones; una de ellas, que en lugar de hablar de un país miembro permanente del Consejo de Seguridad, hablemos de continente permanente del Consejo de Seguridad.

Es decir, ¿por qué un país? El Dr. Soto aboga porque sea un continente. Y desde esa óptica tendríamos entonces que cada continente tendría su representante en el Consejo de Seguridad; y podría pensarse en algo subsidiario, que sería una especie de itinerancia o variabilidad al interior del continente; pero el continente siempre tendría representación al interior del Consejo de Seguridad.

Otra opción, que por lo menos se considere —de acuerdo a la característica como democracia de ciertos países— la posibilidad de incluir otro miembro permanente del continente asiático, otro miembro permanente del continente europeo, y por lo menos —dice la Embajada— un representante de América Latina; los hay, pero con carácter itinerante, y estamos hablando de un escaño, de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad.

Salvando las propuestas, como el famoso G4, que se propuso en su momento por Brasil, Alemania, Japón y la India para ganar esa representatividad permanente; pero como respuesta vino el grupo Uniting for Consensus o el Coffee Club, y ese también va a oponerse a esa propuesta del grupo G4.

Entonces, creo que esa es una opción a los aquí presentes, que obviamente el Dr. Soto la somete a discusión, pero que seguramente, me parece a mí flexible. Pensemos mejor en continentes: que cada continente tenga su representatividad, su representante, más que en Estados; y si son esos Estados, aumentemos uno de Europa (uno más), uno de Asia, y que por lo menos uno de la bella América Latina tenga representación en ese Consejo Permanente de Seguridad. Muchas gracias.

 

MODERADOR

Dr. Luis Antonio Ortiz

Muchísimas gracias. Yo creo que estamos en una misma línea. Si bien es cierto, hay algunos que decimos que debe ser - tiene que ser un poco más flexible, otros un poco más duro la línea; sin embargo, lo que buscamos aquí con relación a estas jornadas, es tratar de buscar en consenso las mejores propuestas, para que a través de la Embajada de Activistas por la Paz sean llevadas al organismo competente, a los fines de que se estudie la posibilidad.

Cuando el representante de Francia hace esta propuesta, siendo él miembro permanente del Consejo de Seguridad, lo hace en vista a la gran masacre y tragedia que sucedió en Siria, con relación al uso de armas químicas; cuando atacaban a niños, mujeres y personas civil que no tienen absolutamente nada que ver en ello, no podíamos estar nosotros pagando justos por pecadores. Sin embargo, yo creo que por ahí va el camino. Es buscar… no es (como decía la doctora que nos acompaña en el panel) que se vayan, que se salgan de ser países permanentes, no, esa no es la idea; la idea es democratizar, la idea es mayor participación.

El Dr. Camilo, de manera acertada dice que bastaba con un representante de cada uno de los continentes. Yo quiero, con todo el respeto que usted me merece, diferir de esa propuesta, porque no podemos darle a una sola persona una representación de un continente.

Entonces, debería existir… oye son 193 países, sin contar estos países que son observadores y que no han podido entrar, como el caso de Palestina y otros allí. Yo creo y considero que deberían existir por lo menos un 50-60% de representantes; entre más representación, yo considero que las decisiones deben ser más acertadas.

Bueno, vamos a pasar a la segunda pregunta. Dicho esto y vistas las respuestas excelentes que han dado allí, si se lograra… Ya estamos claros que es imposible conseguir la eliminación de estos cinco países permanentes; pero de lograrse la eliminación o la racionalización del veto ¿cual sería el mecanismo fundamental, entonces, para garantizar una verdadera democracia en la Organización de las Naciones Unidas, bajo los principios fundamentales que se podrían enmarcar dentro de la democratización?

Y de igual forma, están libres para que conteste o responda quien tenga el honor.

 

Tommy Calvert

Lo siento mucho que no tengo mis respuestas a la pregunta dos en español pero yo hablo en inglés.

[Traducción simultánea al español]

Una persona que es líder en el movimiento, un estratega en derechos humanos en el mundo, creo que todos tenemos que aprender a escoger nuestras batallas. Es para mí difícil decir que estoy de acuerdo con todos, pero estoy de acuerdo con ellos en que Latinoamérica, y otras áreas, Asia, también deberían tener un miembro permanente; pero también deberíamos tener, cuando hablamos de esa igualdad, tenemos que también ser estratégicos.

Así que mi respuesta para la pregunta número dos es que el trabajo de las personas que están en esta sala es muy importante. Es menos importante preocuparse del veto. Tenemos que preocuparnos más de aumentar la capacidad de la gente en todo el mundo para vetar a los Gobiernos que son corruptos y tratar que las elecciones sean limpias; buscar que todas las personas estén en libertad, justicia y paz; trabajar a favor de los colegios y organizaciones no gubernamentales para que tengan sus clases en resolución de conflictos; trabajar hacia que los colegios tengan tecnología móvil, internet, campañas de mercadeo; en enseñarle los derechos humanos.

Si nosotros ponemos esos esfuerzos en crear rigores para los derechos humanos, trabajando más como activistas de paz (como decir por ejemplo, que si Isis es un grupo terrorista yihadista), este mundo sería más estable.

La paz comienza en casa, no en las Naciones Unidas; la paz comienza en nuestros países; la paz empieza en la educación de las minorías y de todas las razas; una gran educación para poder disfrutar la fuerza económica y para que nuestros países puedan ser fuertes... Cuando eres fuerte, cuanto tu Gobierno está estable, sin cambios y sin inestabilidad de revolución; cuando tu ejército te puede traer paz sin la necesidad de la ONU y otras naciones; cuando encontramos un nivel moral más elevado por causa de acciones humanitarias; creamos una hermandad con intereses sobre el sufrimiento de aquellos fuera de nuestra nación. Solo así podremos remover el poder de veto de la ONU y obtener un asiento en su mesa.

Pensemos abiertamente: mejoremos a Latinoamérica con la educación de la población sobre las mejores prácticas de democracia, libertad, justicia y paz.

Sudán del Sur está entre las naciones más recientes. Su independencia no sucedió por accidente, sucedió por sus bases en liderazgo moral que yo ayudé a organizar en América para hacerla la nación más poderosa del mundo.

En su momento, el hombre más poderoso del mundo, el presidente George Bush y el Gobierno de Estados Unidos, se movió para ayudar a los cristianos perseguidos, animales, las religiones tribales, pueblos del sur de Sudán, contra las dictaduras brutales similares a la de los talibanes.

Establecimos bases en la ONU, con charlas educativas que yo hice en escuelas, iglesias, sinagogas, Club Rotarios, Club de Leones, cámaras de comercio, universidades, consejos editoriales periodísticos, prensa global…; y al movilizarnos como activistas por correo electrónico, activistas manifestadores… trayendo a los medios de prensa a las zonas de guerra conmigo, mientras librábamos esclavos y entrevistábamos víctimas de genocidio para que las imágenes de sufrimiento pudieran llegar de regreso a las casas de las personas alrededor del mundo.

Los derechos humanos violados, que son cubiertos por la prensa, los que generan el dinero, la atención, y más importante aún: proveerles acceso a las cámaras a las víctimas de genocidio y esclavitud, y otros abusos de derechos humanos; y aun traer a los opresores convertidos en víctimas de derechos humanos en nuestros viajes, mientras embarcábamos en la organización más destacada en los Estados Unidos en una lucha en contra de la esclavitud y genocidio mundial.

Eso literalmente llevó a miles de americanos a exigir que se pase el Tratado de Paz de Sudán, lo cual contribuyó en las elecciones de la independencia de los negros perseguidos de Sudán del Sur en 2006; y se les ofreció 300 millones de dólares en ayuda para la reconstrucción de Sudán.

El pensamiento prevaleciente político sería que América nunca tendría interés en estrategia nacional de seguridad en África.

En realidad no tengo el tiempo suficiente para comentarles todas las maneras en las cuales la ONU no accionó, pero intentaré hacerlo en los siguientes 45 segundos.

Brevemente, el liderazgo de los americanos en derechos humanos, en donde hemos tenido nuestros problemas con personas ignorantes como Donald Trump, el liderazgo de los Estados Unidos sigue siendo la mejor esperanza en cuanto a derechos humanos en el mundo.

Sin embargo, como activistas por la paz debemos trabajar hacia hacer nuestras organizaciones no gubernamentales las mejores defensoras, que tengan fuentes financieras fuertes, un liderazgo inteligente, y que tengan la habilidad para que nuestros ciudadanos puedan contribuir a la causa de la paz y la justicia, y que sean activistas financiados.

Nuestros Gobiernos nacionales pueden sobrescribir los cascos azules de las Naciones Unidas; por eso tenemos que ser fuertes para hacerlo bien y no ser destruidos por ese tipo de acciones. Lo que eso significa es que la educación básica hará a la gente competitiva, y la tecnología informática mejorará la economía; eso significa que más educación a través de la movilización de raíz, quiere decir que las instituciones democráticas… lo que significa es que la transparencia será más grande, lo cual significará libertad para la prensa y para un Gobierno grande; lo cual también significa que la gente no tendrá miedo que tenga su vida en riesgo en donde hay desobediencia civil para poder cambiar ideas políticas que no representan sus valores. Gracias.

 

Dr. Camilo Montoya

En el tema del derecho de veto también me atrevo a sostener que hay posturas extremas y hay posturas relativas. Las posturas extremas hablan de “eliminación” del derecho de veto; lo cual, creo yo, resulta una labor (perdónenme la expresión) titánica, como quiera que son intereses no solo políticos, sino geopolíticos y económicos, los que mueven al Consejo de Seguridad.

Y ese derecho de veto se consagró precisamente porque la ONU nace como una respuesta a las atrocidades de la barbarie genocida de la Segunda Guerra Mundial.

Cuando tenemos aquí el derecho de veto, la propuesta de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, se puede interpretar también en forma flexible. Lo que plantea el Dr. Soto inicialmente, es que lo ideal sería que únicamente en tratándose de medidas adoptadas en el ámbito político internacional, que tienen que ver con la prevención, la investigación y la sanción o juzgamiento, y sanción de las conductas genocidas: que no se ejerciera el derecho de veto.

Lo ideal sería que desapareciera ese derecho de veto, como quiera que el carácter de crimen capital, crimen de crímenes (como se le conoce al delito de genocidio) ameritaría esa decisión política.

Sin embargo, la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, consciente de que esa medida se puede calificar como extrema, ha optado entonces el Dr. Soto por plantear, y está aquí en su propuesta: la racionalización del derecho de veto. Es una forma de morigerarlo, es una forma de limitarlo.

¿Y en qué consistiría esa racionalización del derecho de veto?

En que la decisión (repito), solamente en tratándose de la persecución o prevención o sanción del crimen capital de genocidio, se adoptara ya no por un solo país, sino por una pluralidad de países miembros del Consejo Permanente de Seguridad.

Podemos hablar ahí de dos opciones. Una) Mayoría; lo cual implicaría que la decisión la tomaran mínimo tres medios de los cinco grandes, como se les conoce a los miembros permanentes; o decisión ya no por mayoría, sino decisión plural, al hablar de decisión plural, tendríamos que, mínimo dos países de esos grandes, podría tomar la decisión de veto.

Pero aun así, el Dr. Soto plantea otra flexibilidad en su propuesta, y es: Que se considere la diferencia que existe entre vetar y abstenerme de votar.

Una cosa es vetar una decisión, lo cual implica que la misma no llegará a feliz término; y otra muy distinta es que esa potencia se abstenga de votar; porque si esa potencia se abstiene de votar, permite que la decisión se adopte y sencillamente no la obstaculizaría.

Entonces aquí hay un trabajo que la Embajada ha venido realizado con su propuesta del Dr. Soto, para que también esas potencias se comprometan ante el mundo entero, a que en un momento dado, cuando se trate de ponderar, si se ejerce o no se ejerce el derecho de veto, puedan hacer uso de la facultad de abstenerse de votar; que no implica modificar el reglamento de la ONU; porque es mejor hablar de democratizar al Consejo de Seguridad y no a la Asamblea. No estamos hablando de democratizar la Asamblea, sencillamente al Consejo de Seguridad, en este punto referente al derecho de veto.

Es una propuesta que, obviamente la finalidad de estas Cumbres, al menos en la Sesión Justicia y Democracia, es escuchar propuestas alternativas para enriquecerlas. Muchas gracias.

 

Lcda. Yolanda Pérez Ruiz

Me gustaría retomar algo que dijo la Dra. Valiña hoy en la mañana. Nos hablaba de dignidad, inclusión y participación; que sin estos elementos no puede haber paz, tampoco puede haber democracia, y por qué no, lo que se habla de los individuos lo trasladamos a las naciones.

Me parece que solo con el hecho de que cinco Estados puedan decidir sobre las cosas más álgidas, en el destino del mundo, les estamos quitando la dignidad, los estamos excluyendo; y obviamente no lo dejamos participar en la decisión de su propio destino.

Evidentemente por mucho que el Consejo de Seguridad busque la paz, no la ha encontrado con la actual organización, y muchísimo menos con el derecho a veto.

Insisto, la Organización Mundial carece de democracia y cinco Estados no pueden responder a las necesidades comunes.

Es obvio que las soluciones que se pueden dar no pueden ser extremas, porque son irrealizables; pero sí se puede reglar de mejor manera el funcionamiento del Consejo de Seguridad; y esa democratización tiene que ir dirigida a la ampliación del Consejo de Seguridad y, reitero, a la reglamentación del derecho a veto; y esa reglamentación tiene que ser de naturaleza restrictiva.

Por otra parte, estoy de acuerdo que la educación es el eje transversal sobre el cual cualquier acción debe funcionar. ¿Pero cómo vamos a hablar de educación cuando la inmensa mayoría de personas que conforman el mundo se están muriendo del hambre?

Se ha dicho siempre que no le puedo hablar ni de libertad, ni de democracia, ni de participación, ni de dignidad a las personas con el estómago vacío; porque esas cosas no les interesarán (les interesa comer). Entonces debemos trabajar paralelamente en todos esos problemas que nos aqueja. Frente al hambre, frente a la miseria y la muerte de la gente, es poca cosa hablar de si existe el derecho a veto o no. Gracias.

 

MODERADOR

Dr. Luis Antonio Ortiz

Con la presente disertación que han realizado nuestros ponentes, podemos enfocarlo de manera clara, lo que establece el Artículo 27 de la Carta de las Naciones Unidas, cuando establece que: Las decisiones del Consejo de Seguridad sobre asuntos sustantivos requieren el voto afirmativo de nueve miembros (de los quince, me parece fenomenal); un voto negativo o veto por un miembro permanente evita la adopción; o sea que si votan los quince, pero basta con que uno solo haga el veto, ya no se puede solucionar.

¿Qué es lo que decía, el representante, que vuelvo a insistir en el representante de Francia, siendo miembro permanente de allí? Es previsibilizar la decisión; una decisión como lo decía el Dr. Camilo, en cuanto a un delito de crimen contemplado y ya aceptado por la ciudadanía internacional; que si bien es cierto que los Estados Unidos no ratificó o no confirmó el Estatuto de Roma, siendo él el primer promotor con relación al Estatuto de Roma, al momento de la decisión, considero yo que por lo ocurrido, en lo que llevamos la tormenta del desierto, pues se abstuvo.

Pero para concentrar la idea: sí, si hay un delito de esta gran magnitud el deber ser es que ellos se abstengan, pero no que tranquen la investigación, porque si no aquí va a reinar (como decía la doctora que nos acompaña) la impunidad.

No puede ser posible que dejemos nosotros decisiones de gran trascendencia en manos de cinco personas; y si vamos al caso, no de cinco, de una.

Fíjese que Rusia…, Fabius hace la propuesta el día 26 de septiembre del 2014; y el 2 de septiembre del 2015 Rusia le dice: “No. No lo acepto por inviable”, o sea: “tiene la razón pero no se la doy; no podemos nosotros hacer la investigación”.

Nos queda muy poco tiempo. Le voy a agradecer a los ciudadanos panelistas que seamos concretos. Es que no quiero dejar pasar por debajo de la mesa (como dicen en mi pueblo) la presencia de los tres magistrados de la Corte Penal Internacional.

Y a ello va una pregunta, en virtud de que el politicidio y el etnocidio es propuesta del ciudadano Embajador; primero, tipificarlo: ¿qué podemos entender nosotros por politicidio? (Que ya creo que todos lo conocen) ¿y qué podemos entender nosotros por etnocidio?, e ir un poco más allá.

Yo planteaba la tesis del ecocidio como el 5° crimen aún no tipificado dentro del Estatuto de Roma. Decía en conversación, el ciudadano embajador Pineda, con los representantes de la Corte Penal Internacional, que podría ser posible que fuera insertado dentro del delito de lesa humanidad (me parece fenomenal, me parece estupendo).

Entonces, basado en esto, y como están aquí los representantes, quería hacer la pregunta con relación a que si se acogen estas propuestas, tanto del politicidio como del etnocidio, ¿de qué manera puede plantearse una posible tipificación? que abarca, efectivamente, el crimen de politicidio y el de etnocidio; ¿y qué posibilidad, tomando como eje fundamental la participación política y electoral de cada Estado?

Yo les agradezco por favor que sean muy concretos, porque ya me pasaron un papelito que nos quedan 5 minutos.

 

Dr. Camilo Montoya

Siguiendo con la exposición de la propuesta de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, en punto al delito de genocidio, pues hay un trabajo ahí de doble factura, que está haciendo actualmente la Embajada con la orientación de nuestro presidente ejecutivo el Dr. William Soto; un trabajo que tiene que ver en el ámbito internacional para que se tipifique el POLITICIDIO.

Miren que una cosa es incluir al grupo B que está excluido; yo creo, y en eso coincido con el señor embajador mundial, en que lo ideal es que en lugar de pensar que incluyamos al grupo político, y mañana entonces va a venir el grupo sexual, y de pronto el grupo económico que también se sentirá excluido, a reclamar por su carácter incluyente de la tipificación del genocidio.

Entonces una fórmula que propone el Dr. Soto tiene que ver con colocar como sujeto pasivo del delito, más que al grupo político, al grupo nacional, al grupo étnico, al grupo racial; colocar: atentado contra ese grupo humano que tenga permanencia, que tenga coherencia y rasgos característicos que lo identifiquen.

Entonces ya en su momento la Corte Penal Internacional, el tribunal respectivo, evaluará si ese grupo objeto de la conducta supuestamente genocida, reúne las características para ser considerado un grupo humano sujeto pasivo del delito de genocidio.

Porque miren, respecto de los grupos políticos se critica que no tienen permanencia; y que una persona que forma parte de un grupo político A, mañana puede formar parte del grupo político B. Pero eso también podríamos decir del grupo religioso: hoy una persona puede ser del grupo A y mañana cambiar su fe religiosa. Entonces ese argumento no tendría peso.

Sobre el ETNOCIDIO propone la Embajada que se tenga en cuenta que el bien jurídico que se protege con el delito de genocidio no solo es la existencia.

Ya la Corte Penal Internacional, los tribunales internacionales, han reconocido que el bien jurídico es, además de la existencia, la integridad del grupo. Y si es la integridad del grupo, y uno revisa la descripción de las conductas genocidas, vemos que no solo es el exterminio de la totalidad del grupo y que no solo es el exterminio físico, también está por ejemplo el sometimiento a condiciones de existencia que puedan acarrear la desaparición del grupo.

Entonces por qué no pensar en el atentado contra la integridad cultural de esa etnia, el atentado contra la identidad cultural de ese pueblo originario, de ese grupo afrodescendiente, por ejemplo. Que se le respete su cultura, su lengua, que se respete su fe religiosa; y no solo eso, aquí lo dice claramente la Organización de Naciones Unidas, que es un derecho de los pueblos originarios a que no se les imponga otra cultura. Esa es una manera de atentar contra un grupo sin que se le extermine físicamente.

Y entonces, desde esa óptica lo que se propone aquí es respetar la identidad cultural de los grupos, su lengua, su fe religiosa y, sobre todo, la interacción con un territorio; desplazar a un pueblo originario de su territorio es una manera de destruirlo, es una conducta etnocida.

 

Lcda. Yolanda Pérez Ruiz

Cuando leía la propuesta del Embajador, no puedo más que estar de acuerdo con la misma; pero me gustaría hacer una que otra puntualización.

Sabemos que los tipos penales se dan como consecuencia de conductas o acciones humanas, y evidentemente, lo que se buscaría con un tipo penal como politicidio, es que debe protegerse la vida, pero también protegerse las garantías de participación política, libre de toda amenaza.

Entonces, valdría la pena pensar en hacer alguna modificación al artículo del genocidio, porque sabemos que tampoco se puede dejar a la libre interpretación en la aplicación; por muy buenos que sean los jueces, por muy honestos que sean los jueces, pues son seres humanos, y también esa interpretación puede estar influida por la experiencia pasada, por cuestiones ideológicas, etcétera.

Entonces me parecería, de recibo, el hecho de dejar plasmada esa protección a la libertad, al ejercicio de estos derechos ciudadanos; y recordemos (al menos en mi país, y creo que en todos), la vida política nunca ha estado exenta de este tipo de fenómenos, ya sea a individuos o a grupos humanos, tal cual ha sucedido en mi país en el pasado reciente.

En cuanto al genocidio, al igual que el politicidio, pues ambas, nada más que son ramas del mismo árbol del genocidio. Entonces hablar muchísimo sobre esto es quitarle el tiempo que nos falta; y creo que también, al igual que los agradecimientos suyos, doctor, le voy a poner comillas a la postura del Embajador. Gracias.

 

Tommy Calvert

[Traducción simultánea al español]

Déjenme solo decir para el récord: Si llegara a ser presidente de los Estados Unidos yo apoyaría al Dr. Soto en sus propuestas para la democratización, que la Embajada está proponiendo.

Ha sido un honor para mí ser parte de esta Convención, tal vez yo sea la única persona en el panel, por ejemplo, que ha pasado una resolución de genocidio; la primera parte de la legislación en la historia de los Estados Unidos, motivando a los americanos —por supuesto, en las fuerzas de Sudán— de manera que pudiéramos disparar la responsabilidad de crímenes sobre los pueblos.

Las leyes internacionales muy frecuentemente, y sus sistemas, les faltan dientes y están lejos de ser perfectas. Tenemos un gran camino por recorrer en la justicia y hay muchos modelos en los cuales la justicia puede tomar lugar, como los asesinatos políticos, el genocidio, el modelo de Sudáfrica […] y la opresión política del pasado le permitió al régimen el no tener que enfrentar la retribución.

[…] Al igual que otros líderes en Kosobo, fueron hechos responsables por crímenes que cometieron; y tal cual como decimos en San Antonio: “para ponerle el chorizo al director” tomó 40 años, pero eso requirió la fuerza de la nación más fuerte del mundo para lograr esta persecución.

Entonces la pregunta es: ¿Cómo ustedes fortalecerían su democracia y su justicia y su libertad, su poder económico, su poder militar, su poder de hacer la paz y el poder de organizaciones no gubernamentales o los individuos, los ciudadanos, sus naciones?

Entonces cómo satisfacer esas demandas, acciones de paz y justicia […] y Dios les bendiga en la forma mientras creamos generaciones de Activistas por la Paz, organizaciones democráticas y pacíficas. Muchas gracias.

 

MODERADOR

Dr. Luis Antonio Ortiz

Para concluir, entonces, creo que después de oír las exposiciones podemos concluir de manera cónsona, que el debate, el fin que se persigue es: Lograr el fortalecimiento de una justicia universal para la paz mediante el respeto (como decía la doctora) de la dignidad humana y de los derechos fundamentales; la efectiva prevención y sanción del genocidio y demás crímenes internacionales: en este momento se propone (como dijimos aquí en la propuesta del Dr. William Soto Santiago) la tipificación del politicidio y el etnocidio; así como la democratización absoluta —de ser posible— del Consejo de Seguridad de la ONU.

Muy buenas tardes, muchas gracias por la atención.