Voluntarios de la EMAP participan en recorrido por el Bioparque La MáximaEmbajada Mundial de Activistas por la Paz

Voluntarios de la EMAP participan en recorrido por el Bioparque La Máxima

En el marco del Programa Internacional “Hijos de la Madre Tierra”, voluntarios de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz (EMAP) realizaron la visita guiada reconociendo la fauna y la flora autóctonas y exóticas a cargo del profesor de biología Flavio Maldonado.
 
El Bioparque La Máxima es un predio de 47 hectáreas, ubicado a solo 3 km del centro urbano de la ciudad de Olavarría, Argentina. En él funciona el Hogar alternativo de fauna silvestre, reptilario y acuario.
En este parque desarrollan los siguientes proyectos: 
• Conservación del cóndor andino. 
• El programa de reproducción y reintroducción de guacamayos rojos junto a la reserva Guira-Oga. 
• La reproducción de corzuelas pardas.
• El programa de tenencia responsable de mascotas. 
• La reivindicación de la cultura de los pueblos originarios.
 
A través de la subsecretaría de gestión cultural se organizan las jornadas, con el fin de reflexionar sobre las especies en peligro de extinción, celebrar el encuentro con las culturas ancestrales y generar un espacio de concientización activa con los participantes.

Un poco de historia

La jornada comenzó con un breve resumen de la historia del lugar, que fue construido como un mirador que era utilizado durante las campañas del desierto, para prevenir el avance de los malones. 
 
Con el tiempo, uno de los terratenientes, el Sr. Alfredo Sayús, lo convirtió en una estancia; en honor a su esposa le colocó su nombre: La Máxima, y así se convirtió en la segunda estancia de la provincia de Buenos Aires.
 
Posteriormente fue poblada de aves y animales de diferentes especies, dando comienzo al minizoológico y Parque Municipal de los Pájaros, actualmente conocido como Bioparque temático La Máxima.

Reconociendo especies de la flora y fauna

Durante el recorrido se observaron árboles como el aguaribay (típico del norte del país), eucaliptos, cinacina, tala, retama, laurel del jardín, algarrobo, roble, álamos y pinos, entre otros. 
 
Maldonado enseñó a los participantes el procedimiento para sacar la edad de un árbol, midiendo la circunferencia del mismo y aplicando la fórmula de acuerdo a la media de vida de cada especie; puso como ejemplo un eucaliptus que tiene 130 años. 
 
También se pudo apreciar una pequeña isla llamada Aguará-guazú (zorro grande en guaraní), en la que se encuentran exóticas especies como tortugas, patos pardos y mojarritas.
 
También habló acerca de la protección de animales. En esta zona se encuentra el pavo real, ñandú, maras, monos, cabras y pumas. Entre las aves, el cóndor andino, actualmente en peligro de extinción en Sudamérica, considerada por los pueblos originarios como un ser sagrado. 
 
Las crías de los cóndores, en continuidad con el proyecto de conservación, son liberadas en la meseta de Somuncurá (región perteneciente a la provincia de Río Negro), la zona más desértica y seca de Argentina.

En contacto con la naturaleza

Por último, se realizó un juego corporal entre los presentes con la intención de fortalecer los vínculos del grupo. De esta manera, se hizo un reconocimiento de la naturaleza con los ojos cubiertos, escuchando y percibiendo los olores y sonidos que emite.
 
Al finalizar, invitó a los presentes a la próxima jornada, donde tratará el tema: “Cómo realizar murales” en el lugar. Asimismo, manifestó que entre los proyectos está ceder a los voluntarios de la EMAP un espacio físico para construir un vivero de árboles.
 

Detalles

Fecha: 
access_time Viernes, Octubre 23, 2015