Sobrevivientes del Holocausto reviven escenas del suceso ante estudiantes en la Universidad Americana de PanamáEmbajada Mundial de Activistas por la Paz

Sobrevivientes del Holocausto reviven escenas del suceso ante estudiantes en la Universidad Americana de Panamá

Jueves, 16 de julio de 2014

Por un mundo que reclama justicia y paz, la Embajada Mundial de Activistas por la Paz en conjunto con la Universidad Americana de Panamá, realizó el foro universitario “Educando para No Olvidar - El Holocausto, paradigma del genocidio”, en el auditorio principal de la misma.

La Decana de la Facultad de Derecho, Dra. Maritza Maxwell, se mostró muy sorprendida por el impacto que ha causado en su vida profundizar sobre el tema del Holocausto, y motivó a los jóvenes para aprovechar todo espacio donde se pueda contribuir a la defensa de los Derechos Humanos siendo parte activa y no pasiva de los problemas del mundo.

Como panelista a nivel judicial intervino el Magíster Luis Betancourt, profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la universidad, y también funcionario de la Corte Suprema de Justicia. En su disertación “El Delito de Genocidio en el Derecho Penal panameño”, explicó la responsabilidad internacional que ha asumido su Gobierno ocupándose de los compromisos que acarrea ser parte de los tratados en defensa de los Derechos Humanos, ajustando leyes de su Constitución y del Código Penal panameño.

El sobreviviente del Holocausto, Dr. Jaime Segal, pudo ilustrar a los jóvenes sobre el tema “La historia de la solución final”, explicando la forma sistemática y organizada como nació en la mente de Hitler este acto genocida del siglo XX, degradando hasta lo más profundo la vida del ser humano sin ninguna distinción.

El señor Félix Poznaski, también sobreviviente de este genocidio, se dirigió al público muy conmovido porque gracias a su amigo, el Dr. Jaime Segal, se animó a rescatar del olvido su historia, para que no se vuelva a repetir. Compartió con los estudiantes momentos de su vida y cómo siendo un niño de 10 años ya había aprendido a defenderse con un arma para poder sobrevivir, evadiendo a toda costa llegar a un campo de concentración, porque sabía que podía morir; sin embargo, se armó de valor y enfrentó el horror de la guerra.

Para el cierre se develó la Placa itinerante “Huellas para no olvidar” de la familia Burstein, quien de manera continua ha sido recibida en organismos gubernamentales, diplomáticos y universitarios.