Foro “Dignidad Humana y Presunción de Inocencia” en el Cantón Norte del Ejército de ColombiaEmbajada Mundial de Activistas por la Paz

Foro “Dignidad Humana y Presunción de Inocencia” en el Cantón Norte del Ejército de Colombia

 

26 de junio de 2014
Bogotá, Colombia

El derecho a la dignidad humana es también llamado el núcleo esencial de los derechos fundamentales; aquel sin el cual los demás derechos dejarían de ser lo que son. Cuando se ataca la dignidad humana, se desnaturaliza el derecho; llámese el derecho a la vida, llámese el derecho a la libertad de expresión, llámese el derecho a la educación o a los derechos sociales.

La Embajada Mundial de Activistas por la Paz en defensa de los Derechos Humanos y su preocupación por una educación para la paz, llevó a cabo el Foro “Dignidad humana y Presunción de Inocencia” en el Auditorio de Infantería del Cantón Norte del Ejército de Colombia.

En esta sede militar conocida como el núcleo estratégico de la seguridad del Estado colombiano, la Escuela de Artillería y la Escuela de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, fueron las anfitrionas del encuentro que permitió la profundización de los derechos fundamentales del hombre y la dignidad humana como su esencia, siendo ésta la que guía el desarrollo de las leyes, y considerada como un principio fundante del Estado social de derecho.

Más de cuatrocientas personas conformaron el público que se reunió el 26 de junio, entre voluntarios, activistas y coordinadores de diferentes países de América Latina, de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, acompañados de los estudiantes de las escuelas militares, quienes atendieron a los siguientes panelistas:

El magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, Dr. Pedro Alonso Sanabria; el Procurador delegado ante el Tribunal de Cundinamarca y Bogotá, Dr. Camilo Montoya Reyes; la fiscal especializada en la Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, Dra. Esmeralda Suescún; y el Embajador Mundial de la Paz, Dr. William Soto Santiago.

El Comandante de la Escuela de Derechos Humanos, Teniente Coronel Anstrongh Polanía Ducuara, y el Director de la Escuela de Artillería, Teniente Coronel Luis Fernando Mendoza Flórez, dieron inicio a este evento  luego de un minuto de silencio en honor a los héroes caídos, presentando la labor de la Escuela de Derechos Humanos a nivel nacional e internacional y su labor de capacitación a los diferentes miembros de las fuerzas militares:

«Para mí como Director de la Escuela de Derechos Humanos del Ejército, es un verdadero placer dar inicio a este Foro en Derechos Humanos. La Escuela de Derechos Humanos desde su creación hace cinco años, ha estado trabajando en la promoción y divulgación y respeto de los Derechos Humanos.

Hoy en día es una Institución reconocida a nivel internacional y a nivel interno, por el trabajo que hacen nuestros hombres día a día a lo largo y ancho del territorio nacional, siempre promocionando, respetando, divulgando los Derechos Humanos. ¡Qué más que el soldado, que quiere la paz! ¡Qué más que el soldado, que es el que ha sentido el furor del combate, el furor de la guerra! ¡Qué más que el soldado, que es el pueblo, quiere la paz!»

Luego de esta introducción, el Dr. Soto, bajo el tema “La Dignidad Humana en un Estado Social y Democrático de Derecho” explicó:

«Fue por virtud de las atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Mundial, que el reconocimiento y respeto de los Derechos Humanos se convirtió en el evento fundamental para la coexistencia e interacción pacífica de la comunidad internacional, en equilibrio con la libre determinación de los pueblos.

Sin embargo, como Embajador Mundial de la Paz, destaco la necesidad de que en el ámbito internacional se declare y se precise el concepto de dignidad humana, para evitar su relativización y hasta su negación con conductas genocidas y constitutivos de graves atentados contra los Derechos Humanos; conductas que desconocen que cada persona como individuo está dotado de ciertas características que lo hacen único e irrepetible, digno de respeto y de toda consideración.

La precisión de la dignidad humana exige tener claro que no se trata simplemente de un derecho. La dignidad humana es mucho más que eso: es el atributo esencial con el que nace cada ser humano; atributo que lo diferencia de los animales y lo hace moralmente autónomo, y como tal, intocable en sus convicciones y creencias, a la vez que lo protege de toda forma de discriminación, humillación, trato cruel, inhumano o degradante».

Por su parte, el magistrado Sanabria en su conferencia “Los derechos fundamentales y el papel de la justicia” enmarcó el significado de la dignidad humana desde el desarrollo histórico, político, cultural y económico del ser humano, y cómo ésta ha evolucionado y se ha consolidado hoy en muchas constituciones del mundo, presentando su análisis desde la Constitución colombiana:

«La dignidad humana, ahora sí, bajo estos antecedes y esta perspectiva: “…es en verdad un principio fundante del Estado (así lo dice el artículo primero de nuestra Constitución Política). Más que derecho en sí mismo, la dignidad es el presupuesto esencial de la consagración y efectividad del sistema de derechos y garantías contemplado en la Constitución”.

[…] Con esto ya precisamos lo que anteriormente acabamos de decir: la dignidad humana no es en sí misma una regla; es un principio; es el presupuesto esencial de la consagración y efectividad del sistema de derechos y garantías contemplados en la Constitución colombiana. Significa esto, que la Constitución, sus normas, sus modificaciones, las leyes, sus reglas, deben estar desarrolladas bajo el principio fundante de la dignidad humana».

La Fiscal, Flor Esmeralda Suescún, expuso "La correlación de los Derechos Humanos con el Derecho Internacional Humanitario como un camino a la paz”, partiendo de la Declaración Universal de los Derechos del hombre, sus características y el objetivo humanizador del Derecho Internacional en medio de la guerra.

«Los Derechos Humanos son imprescriptibles e irreversibles. Como la humanidad es cambiante las necesidades también; por ello, a través del tiempo vamos conquistando nuevos derechos, que una vez alcanzados forman parte del patrimonio de la dignidad humana. Una vez reconocidos formalmente los Derechos Humanos, su vigencia no caduca; es decir, nunca vence; están con nosotros hasta que tengamos, pues, la vida; aun superadas las situaciones coyunturales que llevaron a ser reivindicados».

El procurador Camilo Montoya, desarrolló el concepto de presunción de inocencia y su alcance, y cómo ésta implica que todo ser humano, por ser digno, merece ser tratado como inocente desde el comienzo de cualquier indagación hasta cuando termine su sentencia en firme, es decir hasta que sea totalmente ejecutada.

«¿Qué ha dicho la jurisprudencia constitucional? La jurisprudencia constitucional tiene señalado en la Sentencia C-121 de 2012, que la presunción de inocencia es un principio no sólo constitucional doméstico, sino también de Derecho Internacional. Y se presume toda persona inocente, porque la tengo como digna; si yo no la presumo inocente estoy atentando contra su dignidad.

[…] Entonces, el tratamiento que se le da a esa persona que viene a ser sujeto pasivo de la acción penal, tiene que ser un tratamiento digno. No pierde su dignidad humana por ser procesado, no pierde su dignidad humana por ser un herido en combate, no pierde su dignidad humana por ser un prisionero de guerra, no pierde su dignidad humana por no llevar el uniforme, y menos si tiene el uniforme».

Los comandantes de las escuelas militares entregaron sus escudos en armas en nombre de los hombres y mujeres que hacen parte de estas instituciones, al pacifista Dr. William Soto Santiago, por su labor en toda Latinoamérica; y manifestaron su preocupación por la forma en que en los procesos en los cuales se han visto inmersos sus hombres, la dignidad humana es atropellada por la misma justicia, expresó el Teniente Coronel Anstrongh Polanía Ducuara, Director de la Escuela de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, Ejército Nacional de Colombia.