6º Encuentro Regional Hijos de la Madre Tierra: estudia los conocimientos ancestralesEmbajada Mundial de Activistas por la Paz

6º Encuentro Regional Hijos de la Madre Tierra: estudia los conocimientos ancestrales

Con el propósito de promover y estudiar los conocimientos ancestrales, la Embajada Mundial de Activistas por la Paz (EMAP) en Colombia, efectuó el 6º Encuentro Regional de los Hijos de la Madre Tierra, en Tame, departamento de Arauca. 

La institución educativa Guahibo Betoy, inspección de Betoyes, fue el lugar donde 175 representantes de los pueblos indígenas se reunieron para participar en el evento, donde asistieron las siguientes comunidades:

  • U’wa, 
  • Betoy, 
  • Makaguan, 
  • Sikuani, 
  • Inga y
  • Kichwa del piedemonte llanero

Por parte de la EMAP hizo acto de presencia David Peluffo, coordinador nacional del Programa, junto a 100 Activistas y Guardianes por la Paz, quienes durante el mes de enero realizaron reuniones previas con las organizaciones étnicas en Saravena, Cubará y Villavicencio.

La actividad comenzó con una ceremonia de armonización por parte de los taitas gobernadores del pueblo Inga y la presentación del grupo Guagua Guaira (los hijos del viento), acto que permitió mostrar los valores culturales como parte de su identidad ancestral.

Cultura ancestral

Luis Cedeño, coordinador de la Comisión de Educación Indígena de Arauca, en su discurso manifestó: 

«La Paz es una mochila en donde va la unidad, la dignidad, la libertad, la alegría, la armonía, el equilibrio entre la familia humana y la humanidad con la madre naturaleza, por eso somos hijos de la Madre Tierra. La paz es vida».

David Peluffo en su disertación dio a conocer el Programa Hijos de la Madre Tierra y habló acerca de la promoción de la cultura ancestral de los pueblos indígenas de la Madre Tierra para el desarrollo sostenible, una de las áreas de acción que conforman este proyecto de la EMAP.

11 mesas de trabajo

El Encuentro abrió un espacio de diálogo y reflexión a través de 11 mesas de trabajo que se desarrollaron bajo los siguientes temas:

  • La conservación y restauración de las fuentes de agua, tierra, biodiversidad, y la manera de contrarrestar los efectos del cambio climático.
  • La prevención del genocidio cultural, así como el rescate y divulgación de los valores culturales y musicales ancestrales.
  • La visión de las mujeres y de los jóvenes de nuestros pueblos originarios para el fortalecimiento de su identidad.
  • La restauración de la alimentación y la medicina ancestral.
  • La Carta Ambiental Interamericana.
  • La forma de alcanzar la paz y felicidad integral de los Hijos de la Madre Tierra.

En plenaria se presentaron las propuestas ambientales de esa zona de la Orinoquía, y luego fueron entregadas a los coordinadores de la EMAP para ser socializadas en las diferentes instancias nacionales y supranacionales, centros educativos, comunidades y medios de comunicación.

Contactados con la Madre Tierra

Para las comunidades indígenas de esta región del país la problemática más latente es la reducción de su territorio y el hacinamiento, sumado a situaciones de vivienda y agua potable.

Manuel Jajoy representante de la mesa que trató el tema para la conservación y restauración de la Madre Tierra, manifestó:

«Para nosotros, Tierra es vida, es enseñanza, es espiritualidad, es sabiduría. Territorio es la vivencia (…) donde nos conectamos con la Madre Tierra, Pachamama, y es así como nosotros dejamos nuestro legado». 



Por su parte, Ana Uncacía, en representación de la mesa de trabajo que generó las propuestas desde la visión de las mujeres de los pueblos indígenas, expresó:

«Las mujeres indígenas somos el motor impulsor de la conservación de la naturaleza, y en sí, del medio ambiente (…) Somos las que compartimos con nuestros hijos la enseñanza de los ancestros». 



Según Andrés Prada, secretario general de Ascatidar (Asociación de Cabildos y Autoridades Tradicionales Indígenas de Arauca) que representa alrededor de 7 000 indígenas, en su mayoría son comunidades que conservan su propia lengua. Los Betoy y Makaguan ya la han perdido y están en proceso de adoptar la lengua sikuani.