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“La razón de una integración. Una perspectiva humanizadora de los procesos de integración” - Magistrado César Ernesto Salazar Grande

“La razón de una integración. Una perspectiva humanizadora de los procesos de integración” - Magistrado César Ernesto Salazar Grande

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Gracias. Siempre dándole las gracias y reconociendo y dando mérito al Dr. William Soto Santiago, Embajador Mundial de la Paz y presidente; Gabriela Lara, directora general; Ruth Soto, gerente de administración y finanzas; por supuesto, al Dr. Camilo Montoya y Sonia Real, coordinadores de esta Sesión de Justicia y Democracia. A los magistrados, magistradas, jueces, juezas, abogados y abogadas, señores y señoras.

Cuando se invitó a la Corte Centroamericana de Justicia a intervenir en esta Cumbre, obviamente lo primero que uno piensa es en dar a conocer la razón de la existencia de un tribunal regional, como es la Corte Centroamericana de Justicia. Sin embargo, creí que era conveniente, mejor, adecuar la posición de parte de este expositor a lo que es el objetivo de la Cumbre, que es una Cumbre para la paz.

Y también, con esta frase que se viene desarrollando, relativa, que “no hay paz sin justicia y no hay justicia sin verdad”; también en el caso, por lo menos de los procesos de integración, no podemos hablar que hay paz sin desarrollo o que hay paz sin democracia  o que hay paz sin libertades; y ese es mi mensaje de este día, en relación a los procesos de integración regional, que, si bien es cierto mi experiencia ha sido en la integración centroamericana, es muy aplicable esta experiencia a los procesos que se han llevado a cabo tanto en la comunidad Andina, como del MERCOSUR, y ahora últimamente con los movimientos integracionistas del UNASUR y la Alianza del Pacífico, entre otras, en Latinoamérica.

En ese sentido, el mensaje que de alguna manera quiero transmitir es, precisamente, que a pesar de que yo he sido árbitro en los últimos años, comercial del CAFTA-DR, y ahora la Corte Centroamericana, donde solamente llegan, la mayor parte de casos son de carácter comercial y también conflictos de carácter del mercado eléctrico y otros aspectos económicos; sí es necesario reenfocar la razón de los procesos de integración; porque a pesar de que, como nosotros conocemos las teorías que se desarrollaron de los procesos de integración que nos llevó a través de Raúl Prebisch de la CEPAL, en los años 60, de aquellos grandes teóricos de la integración como son Ernst Haas, Nicolás Catalano, Bela Balassa, entre otros...; donde se nos decía que los procesos de integración tenían que llevar a cabo un proceso mediante el cual las economías nacionales fueran capaces de internacionalizarse en el sistema de mercado internacional; es decir, que las economías nacionales se pudieran insertar efectivamente en el sistema comercial internacional…; a pesar de eso y a pesar de que efectivamente esas teorías y esas condiciones que se generaron a partir de esos años llevaron a cabo un proceso de industrialización y llevaron a cabo una creación de infraestructura fuerte… para el caso de Centroamérica: la concreción de un sistema de transporte ordenado, un sistema de navegación y seguridad aérea a partir de los veinte mil pies para todo Centroamérica; hay una administración común que se generó desde esa época, hay un banco centroamericano totalmente financiable, con un fondo bastante bueno para la inversión directa de infraestructura; se generó un mercado eléctrico que en este momento desde Belice hasta Panamá funciona de manera regional con una regulación regional, ya no nacional, donde los países Centroamericanos se aseguran, de alguna manera, los servicios para los nuevos retos comerciales.

A pesar de todo eso, y a pesar de los más de 200 reglamentos que tiene que ver con la libre circulación de bienes y servicios, normas sanitarias y fitosanitarias, entre otras, para perfeccionar el mercado común centroamericano; a pesar de eso, quiero decirles que la razón de una integración no puede verse desde un aspecto meramente económico, y tampoco puede asociarse el éxito de un proceso de integración en generar bienes y servicios y en un intercambio comercial, no se puede asociar directamente con el bien común de las personas en esos Estados.

Ese es el primer punto que quiero desarrollar porque realmente, a pesar de que los procesos de desarrollo en la integración de los países tienen como objetivos loables el desarrollo productivo, la especialización y de alguna manera tener ganancias de ese diseño económico; a pesar de eso todavía no es claro que el bien común llegue a las personas en estos países. Es decir, tenemos un mercado eléctrico pero no tenemos tarifas eléctrica bajas; tenemos un sistema de navegación, pero no tenemos tarifas bajas para las personas en la navegación; tenemos un banco, pero tampoco vemos realmente si esa inversión llega o no a todas las partes de los Estados que forman parte de un proceso.

En ese sentido es que el mensaje que nos dieron los especialistas y los teóricos económicos, en que indisolublemente el desarrollo y la industrialización iba a llevar consigo el bien común a las personas, es un tema pendiente que debe resolverse; si le queremos hablar de justicia tenemos que pensar en el concepto de integración regional, y si es o no, un diseño favorable a nuestros Estados.

En ese sentido quiero decirles que si nosotros nos ponemos a pensar que países como Centroamérica, que somos siete países unidos en un territorio continental ístmico, donde compartimos los ríos, compartimos los lagos, compartimos los corredores biológicos…; es decir, no puede haber una protección ambiental si no se protege todo el corredor biológico, todos lo sabemos; no puede haber protección ni seguridad alimentaria en las costas o en el mar territorial de Guatemala, si El Salvador, Nicaragua y Costa Rica no protegen los recursos costeros en iguales condiciones que Guatemala.  En ese sentido, ahora con los avances de la ciencia, con los avances de la tecnología, es fácil explicarnos cuál podría ser la razón de una integración, aparte de aquellas razones eminentemente económicas y de desarrollo económico.

Los recursos ambientales no se pueden cuidar desde el aislamiento de las fronteras de un solo país; en el caso nuestro y en casi todos los casos podemos comprobar ahora con la ciencia, que no se puede cuidar la langosta del Caribe si no es que desde Belice hasta Panamá se tiene una veda en iguales condiciones y al mismo tiempo para cuidar el recurso.

Eso no solamente es un tema ambiental sino es un tema de seguridad alimentaria; y no requiere tampoco una inversión económica, simplemente requiere de la decisión conjunta y de la cooperación y responsabilidad común de parte de los Estados de hacerla cumplir. Solamente así podemos proteger, no solamente la langosta, que es un ejemplo, sino también el aleteo del tiburón, las tortugas marinas, etc., etc.

Es decir, ese tipo de ejemplos, como también los del corredor biológico, los de los recursos hídricos…; es decir, cuidar los recursos hídricos en Guatemala y Honduras significa la supervivencia de países como El Salvador, que están en riberas bajas; si Guatemala y Honduras no cuidan el agua, los recursos hídricos, El Salvador en un futuro se va a quedar sin agua.

Es tan importante ver cómo un interés común y una necesidad común nos puede llevar a un proceso de integración, que no tiene nada que ver con esperar el perfeccionamiento de una unión aduanera o de un mercado común, como se nos dijo en los teóricos de la economía en un inicio, que había que esperar etapas, que había que perfeccionar procesos económicos para poder tener de alguna manera algún beneficio alrededor de -  beneficios sociales, alrededor del éxito de una integración económica.

Y realmente, la experiencia por lo menos de Centroamérica ha sido esa. Se ha logrado avanzar en la protección del medio ambiente, se ha logrado avanzar en la seguridad alimentaria, se ha logrado avanzar en la salud; porque igual, una enfermedad infectocontagiosa no termina en una frontera administrativa, una enfermedad no tiene fronteras; y por lo tanto, si en el concierto de los ministros de salud no hay un acuerdo para prevenir el traslado de la enfermedad infectocontagiosa, no hay ninguna decisión eficaz a nivel de proteger la salud de los ciudadanos de un país.

Entonces ahí es donde la acción conjunta es más eficaz que la acción individual, y ahí es donde nosotros debemos de entender que los procesos de integración no son simplemente una integración económica, sino, es la apuesta en común de decisiones políticas que lleven al bien común de los ciudadanos.

Y vuelvo a repetir que no se necesita montos dinerarios para tomar decisiones de protección a los bienes comunes que puede tener una región, simplemente es hacerlo.  Vuelvo a repetir, ¿qué nos permite descubrir que los procesos de integración ya no solamente pueden ser económicos? Precisamente los avances en la ciencia, que nos pueden permitir ese tipo de decisiones.

Y allí podemos nosotros entrar también al tema de los desastres naturales; es decir, un desastre natural no tiene país, un desastre natural tiene regiones, entra por una costa, sale por otra costa y no necesariamente en un país. Entonces también la integración tiene que ver con la necesidad que tienen los Estados de establecer un régimen o una política de prevención a los desastres naturales, una política común del cambio climático en relación a estos hechos que afectan no un país sino regiones.

Y por lo tanto, la razón de una integración no puede ser únicamente una razón del desarrollo o de insertar a los países en el concierto internacional; es, más allá de eso, es el bien común de las personas.

Y esa perspectiva humanista de los procesos de integración, creo que nos hace falta; es decir, hay que trasladar los intereses de un proceso a una visión humanista, a una visión humanizadora de estos procesos, que al final van a justificar el por qué un juez, el por qué una autoridad nacional, ordena que no se pesquen langostas durante cuatro meses para cuidar el recurso, con responsabilidad común y con igualdad con los otros Estados, porque si no, no tiene eficacia la decisión.

Y aunque su ley interna le diga otra cosa, y aunque el justiciable reclame el hecho a la decisión, el juez o el Estado va a tener que decir que es por el bien común de todos que esa norma se aplica, aun y cuando el interés particular de una empresa o el interés particular de un país se quiera sobreponer sobre la decisión que se toma en un proceso de integración.

Entonces, claro, esta visión cambia un poco el entorno de la justicia también comunitaria; porque la justicia comunitaria no se debe de reducir al mero efecto de servir a los pactos comerciales, al cumplimiento de las normas comerciales, donde hemos estado ocupados en la mayor parte de tiempo, en resolver el cumplimiento de normas sobre la base del interés particular de las empresas o de los Estados en el concierto del comercio regional y ahora internacional. La justicia tiene que ir más allá.

Pero si el cambio de visión de la razón de una integración nos puede llevar a que las personas naturales y jurídicas llegan a un tribunal como el nuestro, no a pedir justicia comercial, sino a pedir justicia ambiental, a pedir justicia en la seguridad de las personas y sus bienes, a pedir justicia en la salud, porque los tratados de integración regional ya tienen que ver con competencias materiales en materia de salud, en materia de medio ambiente, en materia cultural y educativa.

Entonces, la justicia regional puede ser muy útil a la justicia universal si las personas ahora ayudan, cooperan, en exigir la tutela judicial efectiva de sus derechos adquiridos en los conciertos de integración regional; es decir, la sociedad, las personas, la sociedad civil está obligada a reclamar por qué los Estados no cumplen aquellos compromisos para la protección del medio ambiente, para la respuesta a los desastres naturales o para la respuesta a la seguridad de las personas.

¿Por qué en los casos donde hay confianza en el funcionamiento de la comunidad de derecho, no hay la posibilidad de tener cooperación en materia judicial en contra de los delitos transnacionales o en contra del narcotráfico o en contra de los delitos de corrupción, entre otros, que pasan de un país a otro sin tener una justicia eficaz?

¿Por qué no es posible nombrar un fiscal regional que aplique los tratados, que coordine la aplicación de los tratados, a efecto de que no llegue la impunidad por falta de prueba en los países que son parte de un proceso de integración?

Estamos hablando de todo eso, de la posibilidad de que sean las personas las que reclamen a los Estados el cumplimiento y la visión de un proceso de cambio. Y vuelvo a repetir las palabras: no hay en Centroamérica, ni en ningún proceso de integración, una protección o una garantía de la paz si no hay libertades; no hay protección a la paz si no hay un funcionamiento a la institucionalidad democrática; no hay paz si no hay respuestas a necesidades comunes.

Es decir, creo que los procesos de integración regional tienen, en ese sentido, un gran futuro; y el desafío sería que a pesar de que la CEPAL nuevamente nos dice que ahora debemos trabajar por los encadenamientos de valor..; es decir, aquellos que pueden realizarse entre varios Estados para especializarse y tener respuesta a un sistema en el 2020 de grandes exportaciones hacia China y otros países, no es cierto que ese sea el único objetivo de los procesos de integración.

El desafío está en encontrar todas aquellas decisiones que son necesarias e inmediatas sin necesidad de esperar en el concierto internacional un éxito económico, sino también tener un éxito de protección en los derechos de las personas, en los derechos fundamentales de todos los centroamericanos, y en el caso de ustedes también, de los países que forman parte de otros organismos de  integración.

Muchas gracias.