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“El Etnocidio. Propuesta para su tipificación y sanción como una forma de genocidio” - Dr. Camilo Montoya Reyes

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Mi cordial saludo al señor Embajador Mundial de la Paz, al Dr. Rozas Escalante, a la Dra. Iris Yassmín; a todos los juristas, diplomáticos, parlamentarios, catedráticos, rectores de universidades, decanos, personal de la prensa y todos los que nos acompañan hoy.

El Etnocidio como una forma de genocidio, pareciera que se pensara en sencillamente tomar algo que está acá y pasarlo allá, o mutarlo, o darle otra connotación; pero esto lleva mucho de fondo.

Y es que, como está tipificado el delito de genocidio, tanto en la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948, como en el Estatuto de Roma (Artículo 6º del Estatuto de Roma), está tipificado el genocidio como atentado físico, atentado material, algo óntico; no algo inmaterial. Y resulta que un pueblo o un grupo humano puede ser muerto sin matársele físicamente.

Y el genocidio, precisamente en el Estatuto de Roma, a pesar de que Raphael Lemkin, el padre de ese término que lo acuñó (ese judío-polaco jurista), pensó inicialmente también en la inclusión del Etnocidio, pero ello no llegó a feliz término.

A pesar de ello, el genocidio, como todos sabemos, quedó concebido con una serie de conductas taxativas: Matanza de miembros del grupo (ahí está lo físico); lesión grave a los miembros del grupo (ahí está el atentado físico); el impedir los nacimientos al interior del grupo o en el seno del grupo (ahí está lo físico); el traslado forzoso de niños de un grupo a otro grupo (eso también es una acción física); perdónenme lo iterativo del concepto.

A pesar de esas conductas genocidas, se ha dejado por fuera el atentado  contra la cultura de un grupo humano. Y el proceso de aculturación, el proceso de absorción cultural, también mal llamado “limpieza étnica” (porque no puede haber una limpieza étnica desplazando al diferente), ese concepto ha quedado flotando en el ambiente cuando se coteja frente al delito de genocidio.

El Etnocidio, desde esa óptica, no está tipificada… el etnocidio no está tipificado como genocidio. A pesar de que hay países en América Latina... y aquí les rindo tributo a las autoridades presentes del Ecuador, donde se tipifica el etnocidio, a pesar de las críticas que haya recibido esa tipificación; pero es un gran avance para América Latina; y seguro la Embajada Mundial de Activistas por la Paz tendrá su mirada puesta en el modelo dogmático que asumió el Ecuador, para enriquecerlo y utilizarlo.

Se dice que mientras el genocidio busca destruir físicamente al grupo, el etnocidio se dirige a destruir todo aquello que encierra la cultura de un grupo; pero claro, no causa alarma inmediata, porque los miembros del grupo seguirán perviviendo como seres humanos, como individuos (lo decía el Dr. Soto hace un momento).

Pero es que un racimo de uvas, ese fruto de la vid, pierde su connotación de fruto de la vid, de racimo, cuando desgrano las uvas. Una mazorca no es mazorca cuando yo quito los granos y riego los granos; será todo menos mazorca; y pueda que ni siquiera un grano haya sufrido daño, de esa mazorca. ¡Qué no pensar de los grupos humanos a quienes se les impide el expresarse en su lengua o en su idioma! Grupos humanos que se dice: “No, yo respeto su cultura, pero los voy a desplazar…” porque hay un grupo cultural dominante (mal llamado “dominante”), y otro que se considera infrahumano y en otras ocasiones salvaje. Tal vez somos más salvajes los que nos preciamos de ser civilizados y desplazamos al diferente.

Nos señalaba también la Dra. Iris Yassmín, de que hay una característica especial en todo genocidio: comienza por el irrespeto a la alteridad. El genocidio comienza, no con masacre física, comienza con intolerancia, comienza con actos de discriminación, y querer normalizar al que creemos el otro.

Esa intención de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, en cabeza del Dr. William Soto, para que el etnocidio se criminalice como genocidio, tiene respaldo en el Derecho Penal Internacional.

Y precisamente, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en la Declaración de San José de 1981, titulada: “La Unesco y la lucha contra el etnocidio”, consagra las modalidades de esa conducta.

Dice la ONU: “Significa que a un grupo étnico, colectiva o individualmente se le niega su derecho de disfrutar, de desarrollar y transmitir su propia cultura y su propia lengua. Esto implica una forma extrema de violación masiva de los Derechos Humanos”.

Pero es una forma velada, eso es lo grave. Es una forma que se prolonga con el transcurrir del tiempo. Mientras que el exterminio ve masacre y ve cadáveres… lo cual reprochamos abiertamente (que quede claro —¡ni más faltaba!)

“Esto implica una forma extrema de violación masiva de los Derechos Humanos, particularmente del derecho de los grupos étnicos (etnia es ‘pueblo’), al respeto de su identidad cultural, tal como lo establecen numerosas declaraciones, pactos y convenios de las Naciones Unidas y sus organismos especializados, así como diversos organismos regionales, intergubernamentales y numerosas organizaciones no gubernamentales”. (UNESCO, 1981)

Sigue diciendo la ONU: “Declaramos que el etnocidio, es decir: el genocidio cultural, es un delito de Derecho Internacional al igual que el genocidio condenado por la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio desde 1948. Sobre el particular, se afirma que en tratándose de etnias, el aspecto cultural está estrechamente ligado a la pervivencia del grupo”.

Aquí hay un triángulo muy interesante en el ámbito, más que sociológico, antropológico. Etnia nunca convivirá sin cultura, o sea que la cultura es un ingrediente fundamental para la pervivencia de la etnia. Existencia de la etnia con cultura: y eso es la identidad de la etnia. Si se atenta contra la cultura se atenta contra la existencia de ese grupo humano.

¿Y cómo atento contra la cultura? La identidad, desconocer la identidad del grupo, la lengua, las tradiciones ancestrales; la misma economía, cuando está fundamentada en tradiciones ancestrales forma parte de la identidad de la etnia y debe ser respetada; la organización social; la espiritualidad identifica a un grupo, no solo a una etnia.

Y aquí quiero llamar la atención, porque ya se ha reconocido que a pesar de que los grupos religiosos están incluidos dentro de los grupos objeto de protección, eventuales sujetos pasivos de un genocidio; el atentado cultural contra el grupo religioso, es decir, el impedir profesar esa fe religiosa, el impedir expresar esa identidad religiosa, esa espiritualidad que caracteriza al grupo, constituye una modalidad etnocida; es una modalidad de genocidio no tipificada. Porque cuando usted ve: “grupo religioso” en la Convención, se refiere a ir a exterminar físicamente al grupo religioso.

El Dr. Soto en una conferencia se preguntaba: ¿Y qué pasaría si se atenta contra el líder del grupo religioso? ¿Eso no desintegra al grupo? O se atenta contra varios líderes del grupo religioso… Y recuerden que las Cortes Internacionales han establecido que para que exista un genocidio, el atentado tiene que ser contra un grupo considerable, contra una parte, perdón, una parte considerable del grupo.

Eso es de cuidado, eso merece ser reexaminado; porque de pronto un atentado contra el líder puede desintegrar al grupo, y no hay sino un homicidio, o de pronto un magnicidio o un crimen de lesa humanidad, si es en un contexto reiterativo, en un contexto sistemático y proyectado contra la población civil.

“La organización social, la organización política, las instituciones propias, los ritos, el territorio (esa es la clave también)”.

Esa limpieza étnica, como se le identifica, desmiembra al grupo de su territorio; y el grupo étnico tiene identidad con su territorio, tiene una manera los pueblos aborígenes de proteger a sus ríos, de proteger a su tierra, de interactuar con la tierra; y si yo desmiembro al grupo, de ese marco geográfico, atento contra la existencia y la identidad del grupo.

Miramos ahora en 1976 la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos; en 1989, el Convenio 169 de la OIT; y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2007, entre otros.

Miremos brevemente lo que dicen cada uno de ellos:

La Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos (del 76), reconoce tres grandes derechos: el derecho a existir, el derecho a la existencia de los pueblos (es la vida del pueblo); pero también el derecho a que se respete su identidad nacional y cultural; y peor aún o mejor aún, el derecho a la cultura, que es el derecho a expresar todos esos lazos, esos factores invisibles que cohesionan a un grupo.

Y dice así la sesión cuarta de esa Declaración Universal:

Derecho a la cultura.

Artículo 13. Todo pueblo tiene el derecho de hablar su propia lengua, de preservar y desarrollar su propia cultura, contribuyendo así a enriquecer la cultura de la humanidad.

Artículo 14. Todo pueblo tiene Derecho a sus riquezas artísticas, históricas y culturales.

Y miren el Artículo 15. Todo pueblo tiene derecho a que no se le imponga una cultura.

El Convenio 169 de 1989, OIT, Sobre los Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, dice lo siguiente:

Las culturas e identidades indígenas y tribales, forman una parte íntegra de sus vidas. Sus modos de vida, sus costumbres, tradiciones, sus instituciones, leyes consuetudinarias (el derecho consuetudinario de los pueblos aborígenes no puede ser desconocido por el grupo dominante, porque eso es etnocidio), modos de uso de la tierra, formas de organización social en general, son diferentes a las de la población dominante.

El Convenio reconoce estas diferencias y busca garantizar que sean respetadas y tenidas en cuenta a la hora de tomar medidas que tendrán un impacto sobre ello.

Por eso se consulta a los pueblos aborígenes cuando se adoptan decisiones que afectan su modus vivendi.

Y dice así el concepto de etnocidio:

Se debe aplicar en el mismo sentido para los demás grupos humanos (no solo para los grupos étnicos).

Porque usted revisa la Convención y encuentra grupos nacionales, grupos raciales, grupos étnicos y grupos religiosos. Cualquiera diría, un observador desprevenido diría: “Pero Camilo, ahí están los grupos étnicos, ahí están los grupos raciales, ahí están los grupos religiosos, ¿qué pretende la Embajada, qué pretende el Dr. Soto con incluir el etnocidio, si ahí están lo grupos étnicos?

Claro, pero está el exterminio físico de los grupos étnicos, ¡se soslayó casi nada! Se soslayó todo: Que el grupo étnico tiene identidad por su cultura, y el grupo religioso también, por la fe religiosa que profesa.

“Hablar de cultura, equivale…” dice Emilio Durkheim, ese criminólogo, sobre la religión: “Hablar de cultura, equivale a referirnos a la música, a la danza, pero también a la lengua, a las tradiciones, a la religión y las costumbres de un determinado grupo social”.

Por eso, esta reflexión para finalizar, que (debo reconocerlo) es del señor Embajador Mundial de la Paz: ¿Qué hubiera ocurrido si en el marco del Holocausto —el cual ha sido considerado paradigma del genocidio—, Hitler y el nazismo solo hubiesen destruido las sinagogas, hubiesen sólo quemado los libros, el bibliocausto, libros o los libros sagrados de la religión judía…, si se les hubiese impedido celebrar sus fiestas, si se les hubiese impedido el uso de su lengua…; y no se hubiese asesinado a un solo judío? Según la Convención, Hitler no habría cometido genocidio.

La pregunta queda flotando en el ambiente.

Muchas gracias.