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“Cooperación latinoamericana: Aspectos y políticas de Estado para la integración de las actuales corrientes migratorias” - Dr. Martín Augusto Arias Duval

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Muy buenas tardes a todos y a todas. En primer lugar cumplo con pasar un aviso parroquial. El Dr. Franco Fiumara me pidió que les recordara que en el Hotel Sheraton hay una muestra que recomienda que vean, que es la muestra fotográfica del taller educativo titulado: “La vida judía en Polonia”, de Karen Revivo.

Quiero agradecer a la Embajada Mundial de Activistas por la Paz por la invitación para estar aquí; decirles a ustedes que intentaré ser lo más breve posible, porque me toca el privilegio y la mala suerte, quizá, de cerrar este panel y estamos todos un poco cansados; así que trataré de achicar en la mayor medida posible mi exposición.

Pero ya que estábamos hablando de paradigmas, de nuevos paradigmas, estamos hablando de Derechos Humanos, estamos hablando de violaciones de Derechos Humanos, estamos hablando de cómo reacciona la comunidad internacional y cómo reacciona la comunidad internacional jurídicamente organizada, los organismos internacionales en aquellas situaciones donde se verifican graves violaciones a los Derechos Humanos, nos parecía que en el momento actual en el que se encuentra nuestro planeta, la cuestión migratoria no puede estar ausente.

El mundo vive una crisis migratoria desde hace muchísimos años y parece que la gran mayoría de las personas, lamentablemente, tenemos que ver la foto de un niñito sirio fallecido en una playa de Turquía intentando salvar su vida, paradójicamente la pierde, y ahí nos damos cuenta de que hay un problema no resuelto en la humanidad, que es el problema de las migraciones; y paradójicamente también la cuestión de las migraciones es una cuestión que estuvo presente desde los orígenes mismos del hombre en la Tierra. 

El hombre de la prehistoria migraba, se desplazaba de un lugar a otro en busca de alimentos, en busca de agua dulce, de climas menos hostiles, huyendo de los peligros de la naturaleza, etc. Quiere decir que el hecho de desplazarse por el planeta de un lugar a otro, es inherente a la condición humana.

Hablábamos también de políticas de Estado ¿no? Y una de las cuestiones que deben abordar o deberían abordar los Estados como políticas públicas, es la cuestión migratoria. Así como se establece una política diplomática, una política de relacionamiento internacional de los Estados, una política en materia de administración de justicia, una política educativa, también los Estados piensan en cómo... o deberían pensar en cómo afrontar la cuestión migratoria. Y en esto yo siempre hago una advertencia, que es que la formulación de cualquier política pública jamás es inocente; o sea, nada que emane del ser humano es aséptico, todo tiene un porqué, todo tiene una finalidad, todo tiene una explicación o una razón de ser.

A veces no nos damos cuenta y la explicación es tan sencilla, y la tenemos tan a la vista y no lo advertimos ¿no? Pero la formulación de cualquier política pública está condicionada, muchas veces por distintos factores: contextos históricos, geográficos, económicos…, en lo que tiene que ver con la migración.

No es lo mismo pensar en una política migratoria para un país insular como puede ser Australia, que es una isla, que pensar en una política migratoria para un país como puede ser el nuestro, la República Argentina, que tiene más de 9.300 km de frontera y limita con cinco países que además de ser vecinos, son países hermanos; y países con los que tenemos una historia común y estamos convencidos que un destino común; todos venimos de un proceso de colonización, de un proceso de evangelización. La gran mayoría de nosotros (salvo nuestros hermanos brasileños, con quienes nos entendemos muy bien) hablamos el mismo idioma; las costumbres y las culturas, sobre todo en las zonas de fronteras, son similares. En fin, hay un montón de cuestiones que nos hacen pensar en una política pública en materia migratoria con una mirada también realista, que tiene que ver con el contexto también de integración regional en el que la Argentina se encuentra inserto y por el cual ha apostado muy fuertemente.

Obviamente también que la influencia de los grupos de presión, de los grupos económicos, también condicionan a veces la definición de políticas públicas; y obviamente, y no está mal hablar… porque me parece que muchas veces nos olvidamos de las ideas, de las ideologías y de la política; y también las ideas, las ideologías, la política, también tienen que definir la formulación de políticas públicas, ¿no? Cuáles son los valores que van a orientar nuestras acciones, cuáles son los valores que van a orientar nuestras acciones como Estado.

En definitiva, se trata de la decisión acerca de cuáles son los asuntos públicos más relevantes, y la determinación por parte del Estado de qué medios y recursos va a destinar para atender a cada uno de esos asuntos que el Estado entiende que son relevantes. Y una política de Estado es una política que excede la idea de un proyecto de Gobierno, de un proyecto de Gobierno en particular, de un periodo de gobierno, de un gobernante en particular, sino que tiene la idea para hacer y para cristalizarse como una verdadera política de Estado, tiene la idea de la permanencia en el tiempo, de que esas políticas de Estado vayan más allá del periodo de gobierno de un determinado signo político, o el periodo de gobierno de una determinada o determinadas autoridad o autoridades.

Y obviamente, la definición de la política de Estado está ligada íntimamente a cuál es la visión del Estado que nosotros tenemos. Históricamente la globalización y la historia universal, un poco aquí hemos conversado sobre la evolución del Derecho Internacional, sobre la evolución del juzgamiento de crímenes de lesa humanidad; nos ha ido mostrando cómo desde un Estado absolutista, desde un poder que se ejercía de manera vertical, empieza a disminuirse este poder vertical para horizontalizarse —democratizarse, diría yo— mucho más el poder; y mucho más en los últimos años donde muchos de nuestros países, la gran mayoría de nuestros países, han reformado sus Constituciones (me refiero a los países latinoamericanos) y han introducido también mecanismos de participación directa o mecanismos de participación semidirecta del pueblo, en la toma de decisiones por parte del Estado.

La cuestión económica y el desigual desarrollo económico de las naciones, también es una cuestión que influye y determina la definición de una política migratoria, y también es una cuestión que condiciona el movimiento internacional de personas.

Decíamos que uno de los aspectos más relevantes en la agenda internacional hoy en día, es la cuestión migratoria. El papa Francisco (hoy se hablaba también del papa Francisco), desde el primer momento de su papado introdujo la cuestión migratoria como uno de los temas de mayor interés por parte de la Iglesia Católica; y esta movilidad internacional de personas (que decíamos que se encontraba presente desde los orígenes mismos del hombre en la Tierra) se va incrementando día a día por el avance de los medios de comunicación, por el avance de los medios de transporte, por la facilidad de estar muy rápidamente de un lugar a otro. Y la evolución de las comunicaciones y la evolución del transporte, hace también que hasta sea más económico para las personas desplazarse de un lugar a otro.

El desigual desarrollo de las naciones es uno de los factores que más influyen en la movilidad internacional de las personas. Nadie deja su país. Hoy nosotros decimos que más del 90% de las migraciones en el mundo son forzadas. No se toma la decisión de migrar de manera absolutamente libre. La decisión de migrar se toma porque hay una necesidad; esa necesidad está determinada, en la gran mayoría de los casos, por las faltas de oportunidades, por el desarrollo desigual entre las naciones, y también porque está vinculado un tema al otro; porque hay una idea de dominación económica por parte de unas pocas naciones del resto de las naciones; también por la aparición de conflictos bélicos o la aparición de fundamentalismos que, a partir de la proliferación de la industria bélica, también se arman estos fundamentalistas para producir los issues que todos conocemos y algunos de los cuales se han hablado aquí.

Yo creo que la comunidad internacional no logró superar aún la discusión acerca de cómo abordar el fenómeno migratorio; y en ese sentido hoy podemos visualizar dos concepciones distintas o dos modelos antagónicos acerca de cómo abordar el fenómeno de las migraciones.

Una idea es la política migratoria selectiva de encauzamiento, que fue la política migratoria que tuvo la República Argentina hasta el año 2004, cuando empieza a regir la actual ley de migraciones, que de lo que se trata es de direccionar o de encauzar el movimiento de personas hacia un determinado perfil de migrante, hacia una determinada población, y en algunos casos también hacia una determinada raza. En nuestro propio país las leyes migratorias anteriores hablaban de privilegiar las razas arias y fuertes para el acceso a la residencia legal en el territorio.

Las políticas migratorias selectivas y de encauzamiento, decimos nosotros que son políticas que han fracasado en el mundo. Nosotros no hemos tenido éxito en seleccionar el perfil del migrante, porque más allá de la idea del gobernante de entonces, la realidad nos ha demostrado que ingresaron a la República Argentina muchísimos migrantes limítrofes, de los cuales la legislación no se hacía cargo. Y esto ocurre también en aquellas políticas migratorias que tienen una perspectiva basada en la cuestión de la seguridad pública.

Para poner un ejemplo, Estados Unidos de América tiene una frontera con México, una única frontera compleja, terrestre, que tiene muro perimetral, cinco agencias de seguridad destinadas al control de la fronteras, toda una parafernalia militar para vigilar las fronteras; y según la Organización Internacional para las Migraciones, tiene 15 millones de personas en situación de irregularidad migratoria dentro de su propio territorio. Y es una discusión y es una pelea que desde el principio el propio presidente Barack Obama intentó dar, aún sin éxito.

Estas políticas migratorias selectivas o de encauzamiento, se caracterizan por la securitización de las migraciones; esto es, la idea de la construcción de muros, de poner barreras, de impedir que el migrante ingrese; lo vemos hoy en la Unión Europea. Estas barreras, estos muros, estas imposibilidades fácticas y legales para que el migrante ingrese, son las que producen las terribles consecuencias que nosotros conocemos. Este año tenemos el récord histórico de la cantidad de migrantes muertos intentando salvar sus propias vidas, intentando cruzar las fronteras; y nosotros nos empezamos a dar cuenta a partir de que se hace visible la tragedia de Lampedusa, pero es algo que estuvo siempre presente.

La criminalización del migrante, la migración irregular; se habla de migrantes ilegales, como si el migrante estuviera vinculado a la comisión de delito. Esto estigmatiza al migrante, fomenta la aparición de fenómenos de xenofobia y de discriminación, y obviamente la restricción de derechos.

Frente a esto nosotros no podemos anteponer una forma distinta, un modelo distinto, abordar la cuestión migratoria, que es una política migratoria de corte realista.

Estas políticas migratorias realistas suelen tener en cuenta las causas que originan la migración, la necesidad de supervivencia, la experiencia del fracaso de las políticas selectivas y de encauzamiento, la responsabilidad de los Estados en el desarrollo humano. Los países receptores de migrantes son los países que mayor desarrollo han tenido, y los países emisores de emigrantes suelen ser los países que menos desarrollo han tenido; y los países que más desarrollo han tenido tienen una responsabilidad internacional de asistir a los países subdesarrollados o en vías de desarrollo.

Saramago decía en su momento, que en un futuro Europa sería invadido por los miles de hambrientos que ellos mismos provocaron; y hoy lo estamos viendo, parecía una profecía.

Los derechos individuales con independencia del origen, etnia, género, raza, credo de la persona, y la necesidad de generar condiciones que favorezcan o faciliten la integración del migrante.

En definitiva... y aquí hablábamos de las dos visiones de Estado, podemos asimilar ambos modelos con dos visiones contrapuestas del Estado: El Estado gendarme, el Estado que pone normas, y que impone a la población del propio Estado o a las poblaciones extranjeras, el cumplimiento de su nombre; y el Estado de derecho; el Estado de derecho pensado desde la perspectiva del Estado cuya misión no es imponer normas sino hacerse cargo de fenómenos de la realidad, encauzar esos fenómenos de la realidad, y poner eje (y no voy a seguir con la presentación, porque me indican que hay muy poco tiempo)… y poner eje en, no los intereses del propio Estado, sino los intereses de la persona humana.

La política migratoria de la República Argentina tiene que ver o está relacionado con la política de Estado de la que se hablaba: la política de pleno respeto y vigencia de los derechos humanos. Y en ese sentido la política migratoria argentina cambió de ser una política migratoria selectiva y de encauzamiento, negatoria de derechos, estigmatizadora del migrante, criminalizadora del migrante, por ser una política migratoria abierta, por una política migratoria que hace eje en los derechos individuales del migrante, en el carácter de persona humana del migrante, y, lo que es más importante, descriminaliza la migración. 

Nosotros no hablamos y nos cuidamos muchísimo en lo discursivo… la ley tiene un error porque hay una palabra que se le escapó al legislador, pero en lo discursivo nosotros no hablamos jamás de ilegalidad en materia migratoria, hablamos de irregularidad. La irregularidad es una falta administrativa que se soluciona administrativamente y no con sistemas penales, con agencias policiales o con centros de alojamiento de migrantes, que llamémoslo como lo llamemos, son cárceles.

En algunos países donde uno ha visitado algún centro de alojamiento de migrantes, me decían: “No es una cárcel”. —“Pero ¿puede salir?” —“No, no puede salir”. Entonces qué es, si está privado de su libertad allá adentro.

Una política migratoria que pone eje en los derechos del migrante, es una política migratoria que además garantiza la defensa del migrante, no sólo judicialmente sino administrativamente. La Dirección Nacional de Migraciones resuelve sobre la concesión de residencias en la República de Argentina, pero el migrante tiene derecho a defensa. Y el Ministerio Público y la Defensa, la Defensoría General de la nación, le provee asistencia jurídica gratuita al migrante, para que pueda recurrir contra nuestras propias decisiones, las decisiones de la Dirección Nacional de Migraciones.

Y además, existe una instancia posterior de revisión de las decisiones por parte del poder judicial; absolutamente todas las decisiones de la autoridad administrativa son revisables judicialmente. Quiere decir que hay una garantía del debido proceso, una garantía de legalidad y una garantía de imparcialidad, a partir de la cual un miembro de otro poder del Estado revisa lo decidido, la legalidad y la pertinencia de lo decidido, por un miembro del poder ejecutivo nacional; que, valga la paradoja también, con anterioridad a la Ley 25871, podía privar de su libertad al migrante al solo efecto de la expulsión.

Hoy en día, cuando el migrante ha agotado su vía administrativa y cuando ha agotado su vía judicial, para ser efectiva la expulsión no se admite la privación de la libertad del migrante, salvo casos extremos, en cuyo supuesto la autoridad administrativa debe requerir a la autoridad judicial la emisión de una orden de retención; y fíjense cómo se cuida la ley para no volver a criminalizar al migrante, que el juez competente para resolver sobre la retención del migrante, no es un juez penal, es un juez contencioso administrativo federal; lo único que va a hacer es revisar la legalidad del procedimiento, que se haya garantizado el derecho de defensa del migrante, y que se verifiquen los extremos que justifican la privación de la libertad, y va a controlar la duración de la privación de la libertad y el modo en que se cumple esta privación de la libertad, de modo que no sea restrictiva ni vulnere los Derechos Humanos del migrante.

Para terminar, hay dos puntos centrales de la política migratoria argentina, más allá de poner eje en la protección de derechos humanos del migrante, que creo que la colocan en una posición de vanguardia a nivel internacional:

En primer lugar, la ley dice expresamente, que migrar es un derecho humano. No conozco ninguna legislación migratoria del mundo que diga tan claramente (y si hay, por favor después me lo cuentan), pero que diga tan claramente que migrar es un derecho humano. Y segundo, que en línea con esta idea de una política migratoria realista, y en línea también con estos condicionamientos de los que hablábamos, la Argentina se ha hecho cargo de una realidad que es la realidad de la migración regional; y permite el acceso a la residencia a cualquier nacional del Mercosur, Estados asociados, hoy toda América del Sur, por el solo hecho de ser nacional del resto de los países.

Ese es el primer paso que estamos dando en materia migratoria para lograr el objetivo de la libre circulación de personas dentro de la región.

Quiero terminar, por razones de tiempo, recomendándoles... Había traído un video, pero recomendándoles que busquen en internet, en YouTube, un video que se llama “Amor a América”. Es la publicidad de una línea de cosméticos (que para no pasar el chivo no lo voy a dar el nombre, pero búsquenlo ustedes), que quería mostrárselo para terminar con la siguiente reflexión; y la reflexión es: El día que nosotros entendamos que las fronteras no pueden dividir a los pueblos, sino que se tienen que transformar, no en líneas divisorias de países sino en puntos de confraternidad y en puntos de unión entre los pueblos, habremos alcanzado verdaderamente la paz. 

Muchas gracias.